A QUÉ LLAMAMOS UFÓLOGO (las 3 resistencias de los participantes Ovni) Por Carlos Ferguson

Este artículo NO está armado con IA (inteligencia artificial), a no ser con alguna imagen. Todo nuestro material está realizado íntegramente con datos y archivo estadístico. Los que no pueden mostrar archivos ni historial seguramente necesitarán la IA para textos, pero no es nuestro caso.

Durante años, muchos han intentado encuadrar a lo que sería ser un Ufólogo.

Algunos detractores lo hacen risueña y despectivamente, alegando que no hay nada que pueda encuadrar a la definición “ser Ufólogo”.

La propia definición en las redes (Wikipedia y ahora la IA), nos dice que es una persona que:

El “a menudo” sobre la creencia de los ufólogos en el origen extraterrestre, es un agregado que no siempre se condice con la realidad.

Más allá de esto, preferimos quedarnos con los conceptos del notable y recordado investigador Willy Smith. En su excelente trabajo “Panorama del fenómeno Ovni”, decía allá por principios de los 90:

“En vez de referimos a aquellos interesados en el fenómeno OVNI como ufólogos, un término que puede evocar al lector imágenes mentales poco precisas, preferimos usar el término “practicantes”, para abarcar así el amplio rango de gente atraída por el tema. Sus motivaciones y enfoques son muy diferentes…” (CITA 1)

Smith nos decía que ya no era viable definir al Ufólogo en dos categorías (los que vive por el fenómeno y los que viven del fenómeno), sino que, era importante ampliar ello a otras categorías.

El propuso seis que resumimos aquí brevemente:

Las categorías de participantes Ovni propuestas por el Dr.Willy Smith

1 – Los Mercaderes = Los que tienen únicamente el fin económico en la cuestión.

2 –  Los investigadores = Los que tienen interés auténtico por el fenómeno. Provienen de todos los estratos de la sociedad y no esperan recompensa alguna. Desgraciadamente son pocos y a veces entran en conflicto con las organizaciones OVNI. En ocasiones, persiguen hipótesis poco convincentes, no con mala fe, sino por la carencia de conocimientos cuando se aventura en terrenos poco familiares de su preparación y experiencia.  Si la Ufología sobrevive como disciplina legítima, será gracias a los esfuerzos y dedicación de los individuos que forman este grupo, trabajando silenciosamente en segundo plano.

3 – Los aventureros = No están interesados en la realidad del fenómeno OVNI, sino en la oportunidad de poder obtener fama, poder y gloria. Nunca se equivocan, y se ofenden cuando son criticados o se les pilla en un error. Son los ufólogos “políticos”.

4 – Los aficionados = Tienen un vívido interés en el tema OVNI, que les descubre toda clase de posibilidades excitantes y sugerentes en su vida rutinaria y aburrida. Son los compradores principales de los libros y revistas OVNI…y se creen fácilmente los cuentos sobre extraterrestres, aceptan de buen grado los supuestos mensajes que ellos transmiten, y entregan fácilmente su dinero a los comerciantes.

5 – Los creyentes = Su principal característica es seguir ciegamente las directrices de otros, después de haber aceptado como el evangelio las premisas básicas de un caso o de una hipótesis. El racionalismo se ha perdido completamente y la reacción hacia aquellos que sustentan puntos de vista discordantes es beligerante. Ninguna discusión es necesaria o aceptable, ya que su convicción de que están en posesión de la verdad es inquebrantable.

6 – La Universidad secreta = Usualmente, son individuos que pertenecen a la comunidad científica, pocos en número, pero constituyen una élite importante de investigadores serios que consideran el problema con suficiente interés como para ser investigado a fondo. Sin embargo, sus obligaciones profesionales y la necesidad de proteger sus carreras, les impiden su participación activa. Actualmente son meros observadores, que siguen los hechos atenta y silenciosamente. Conforme los años van pasando, estos individuos van entrando cada vez más en la arena pública; y a consecuencia de su preparación e influencia potencial, uno espera que su creciente participación contribuya a convertir la ufología en una disciplina aceptable.

Foto archivo Cufos

Han pasado 35 años de las palabras de Smith, y si bien su trabajo no ha perdido vigencia alguna, hoy podemos agregar nuevas tendencias a las ya expuestas.

Como bien señalaba Smith, hay un sinfín de variantes y características que no siempre son afines, por lo que generalizar todo en “ufólogo” es un error conceptual.

La definición básica ideal habla de un estudio e investigación práctica y teórica de las denuncias sobre Ovnis, con la posibilidad de trasmitirlo a través de un canal difusor.

Tanto la investigación de campo como la teórica, implican poseer un grado vasto de conocimientos, y complejo en cada nivel.

De hecho, hemos tenido excelentes investigadores de campo sin abrevar jamás en las aguas teóricas (estadísticas, estudios de constantes, etc). 

Y también, grandes teorizadores y analistas a veces no han incursionado jamás en la investigación directa de una denuncia.

En todo caso, todo esto puede darse en el gran conjunto que llamamos ser Ufólogo. Pero es bueno diferenciar más cosas.

El autor de este artículo junto al Dr.Smith en Miami, en diciembre de 1999 (Archivo C.Ferguson)

Todo el que pretenda hablar del Ufólogo como una sola cosa, simplemente miente.

Algunos utilizan ello para denostar a personas honestas, mezclándolas con los que tienen fines espurios metiéndolos en la misma bolsa.

Smith nos hablaba de “practicantes”, que sería perfectamente adecuado. En nuestro caso, lo definimos también como “Participantes”.

Pero es importante hacer la distinción entre ello y un hobby.

La definición de hobby nos dice:

Quizá todos al comenzar nos iniciamos así. Y algunos hoy día – aun creyéndose “participantes” o “investigadores” – encuadrarían perfectamente en tener un hobby.

Participar en un tema cualquiera puede hacerse desde infinidad de ángulos y perspectivas (productivas o improductivas). (CITA 2)

Al no estar profesionalizada la Ufología, sólo la realizamos en nuestros ratos libres de trabajos y ocupaciones. Es la mayor semejanza a un hobby.

Pero para quien esto escribe, participar implicaría un escalón superior a una afición de ratos libres.

La Ufologìa siempre es superador a un hobby, y se nutre de metodología para la encuesta a los testigos, cuya importancia siempre es superadora a una imagen. (C.Ferguson – Imagen Pixabay Casco Herrera)

Más allá de la excelente simplificación que el Dr.Smith había realizado, hoy por hoy, todo se ha complejizado.

En el gran conjunto que llamamos “Participantes Ufológicos”, encontramos una amplísima variedad de tendencias o actividades. Ellas abarcan todos los espectros sociales, y en muchos casos, con intereses totalmente variados.

Podemos ver personas que realizan:

Entre otras.

Como vemos, la gama es amplia, y seguramente podríamos aplicar muchas más.

Además, algunos participantes, reúnen más de una de estas características (pocos con buenas intenciones, voluntarismo y criterio).

Otras, creyendo que, sin metodología, se puede “investigar” sólo haciendo alguna entrevista o teniendo fines espurios o inconfesables.

Lo que vemos – en definitiva – es un gran abanico de colores, donde es imposible encuadrar en toda una cosa a la Ufología.

No hay una sóla clase de participantes Ufológicos, sino muchos. Englobarlos sólo en una es falso y generalmente esto lo promueven los detractores y algún desinformado. (C.Ferguson – Imagen Pixabay Geralt)

Durante todos los años que llevamos de participación ufológica (más de 5 décadas ya), hemos podido advertir situaciones claras a nivel colectivo, producto de nuestra experiencia de coordinación de la Red Argentina de Ovnilogía (RAO), durante 17 años.

Ya hace tiempo, el gran Jacques Vallée hablaba de algunas resistencias de los ufólogos en general. 

Podemos entonces ver una definición de la palabra “resistencia”: “capacidad de aguantar, tolerar u oponerse a algo”.

En el caso de la comunidad ovni argentina la oposición sería el término más apto.

En los años 80 y 90, mayoritariamente los participantes ufológicos eran investigadores de campo, teóricos y con difusión limitada. Esta última se realizaba a través de algún boletín de papel, de tirada mínima (a veces 20 o 30 ejemplares, con suerte), o bien en congresos y reuniones.

Presentar un trabajo o investigación implicaba una responsabilidad, porque también teníamos grandes referentes presentes. Aún con posibles falencias, había una rigurosidad en presentar la información.

Los escritos de esos años no tienen punto de comparación con los actuales, y había información complementaria de gran calidad, e incluso casuísticas anuales (muchos de los actuales detractores de los ufólogos, cada vez que sale material de todo eso a la venta, se desviven por conseguirlo).

Los boletines Ovni de antaño no contaban con calidad de impresión, pero sí sobre lo que contenían. Ese material es clave. (Archivo C.Ferguson)

Ir a un congreso y exponer no era para cualquiera, y no se hacía improvisadamente, a no ser los ámbitos donde permitían la presencia de fantoches o delirantes. Era una forma de exponerse, no sólo por lo realizado ante un caso o denuncia, sino ante pares. No había total improvisación (al menos en la mayoría de los casos).

En general, esa tarea era individual o grupal (no más de 2 o 3 personas).

Pero en esos años jamás pudimos lograr un acuerdo para dar pasos más ambiciosos.

Los proyectos colectivos eran resistidos por una mayoría, que celaban al grupo de al lado, y no se quisieron adaptarse jamás a aplicar un simple test de investigación.

Esto ya lo había notado Hynek y Smith en sus visitas a Argentina. Y el propio Alan Hendry (también del CUFOS), había señalado:

Esa fue la primera resistencia. Aun respetando su individualidad, no querer sumarse a ninguna iniciativa colectiva para avanzar más en los datos y estudios.

La primera resistencia fue el no integrarse a un trabajo y esfuerzo colectivo que – en su momento propusimos para la Red Argentina de Ovnilogía (RAO). Una mayoría fue sumándose al individualismo exacerbado. Y cada vez se fueron aislando más y más participantes. (C.Ferguson) (imagen Pixabay Geralt)

La segunda llegó con la presencia de Internet masiva.

Los participantes ya no necesitaban de un congreso o un boletín en papel para presentarse, y comenzaron a difundir masivamente por su cuenta. La disgregación se hizo más amplia.

Con la idea de mostrarse solamente al público, y tener alguna “amistad” ocasional para ver “en que andan los demás”, la mayoría se abocó a armar una página o blog individual, y omitir el trabajo o estudio colectivo.

Vanos fueron los intentos de quienes queríamos aunar esfuerzos colectivos para más logros.

Se dio lo que se llama “disgregación informativa”.

La atomización del modelo informativo hizo que la audiencia se disperse totalmente, en contraposición al “relato común”.

La información se segmentó, generando “tribus digitales ideológicas”, y la sobresaturación de datos sobrepasó la capacidad de procesamiento.

Al ir desapareciendo los profesionales editores, el contenido mínimamente criterioso fue desapareciendo, dando lugar a las fakes news cada vez más.

Hoy estamos inmersos en esta atomización.

La Internet masiva generó comunicación inmediata pero disgregación completa en muchos casos. La Ufología no fue una excepción. (C.Ferguson) (Imagen combinada Pixabay amirun)

Ya entrados en el nuevo milenio, llegó la tercera resistencia, con consecuencias peores que las anteriores: las investigaciones de campo decrecieron masivamente.

Siempre se ha alegado que las situaciones de crisis económicas de Argentina, no hacen posible concretar investigaciones básicas, y ello es cierto.

Pero aún con todo, en Argentina siempre tuvimos crisis y en otros tiempos, la investigación era el paso número uno. El paso del tiempo hizo que se relegara todo.

La difusión creció a través de infinidad de medios, y con ello aparecieron algunas variantes, como los eternos teorizadores (que generalmente utilizan material de otros para darle un toque “novedoso” a sus “descubrimientos”).

También los “decidores” o cuenta cuentos. Aventureros dialécticos que, sin sonrojo, se lanzan al micrófono como consumados “expertos” o genios de la comprensión de temas variados.

Hablan de todo, sin jamás haber abrevado en las aguas de la experiencia propia.

Hoy la abrumadora mayoría de material en Internet y streaming, muestra a estos personajes por doquier, llenando espacios con casos y datos falsos o tergiversados, con el sólo fin de aparecer.   

En definitiva: son los que quieran dar “respuestas” y “descubrimientos” buscando el final de la película, sin haberla visto o recorrido.  

Y lo peor del caso: la gran mayoría de viejos participantes que se interesaban en la investigación, bajaron los brazos, por considerar a la temática un viejo pasatiempo, cediendo el lugar a mercachifles varios.

Para todos los interesados en ahondar esto, pueden ver mi nota anterior al respecto (CITA 3)

La tercera resistencia es la cada vez menor actividad de campo y teórica, y la prioridad a la difusión, los streaming y el impacto de la «primicia». Esos peces de colores parecen deslumbrar a la mayoría de los participantes, buscando likes y formando las «tribus digitales». (C.Ferguson) (Imagen Pixabay combinada)

Ante el actual panorama que se abre a la Ufología, no hay muchas alternativas.

O subirse al fragor de los discursos que llevan a un nuevo mito, sensacionalismo y búsqueda de primicias, o volver a las fuentes, de la investigación de campo y teórica, con capacitaciones acordes a los nuevos tiempos tecnológicos.

En la actualidad existen muchas ventajas con respecto a la investigación ufológica que teníamos años atrás.

Podemos enumerar:

A – LAS DISTANCIAS ACORTADAS:

En otras épocas, realizar una investigación – aún a pocos kilómetros – era todo un esfuerzo para el investigador privado. Ni que hablar en aquellos casos donde las denuncias Ovni habían ocurrido a cientos o miles de kilómetros, y donde no existían personas cercanas para investigarlos. Y hubo muchos investigadores que lo hacíamos con nuestro peculio.

La gran amplitud geográfica argentina es una dificultad para investigaciones donde no hay apoyos oficiales. Cuando fui nombrado primer asesor civil ad honorem para la Fuerza Aérea Argentina, propuse una integración de más investigadores y un proyecto abarcando muchos puntos del país. Lamentablemente no se pudo concretar, luego del cambio de titular en esa oficina, manejada durante años por un inoperante y alentada por un par de acólitos encubiertos.

B – LOS NUEVOS ELEMENTOS TECNOLÓGICOS:

Hoy día contamos con muchas ventajas que otrora no teníamos.

El simple hecho de buscar una localidad no tan conocida en un mapa, requería toda una búsqueda. Hoy podemos contar con mapas en celulares, con datos de acceso a lugares que antes eran impensados, y efectuar mediciones concretas.

Lo mismo con las comunicaciones, donde otrora había que buscar la manera de dar con algún teléfono fijo de un testigo, o alguna autoridad (de acuerdo al relato que se había conocido). A veces había que «jugársela» e ir sin más (de estas últimas hicimos muchas).

Hoy podemos acceder a perfiles de testigos de forma casi inmediata, o con parientes de estos, a través de las redes.

Hoy día tenemos algunas ventajas importantes con respecto a la investigación de campo y teórica que realizábamos en el pasado, sólo para quienes sepan aprovecharla. (C.Ferguson) (Imagen Pixabay)

Para la búsqueda de datos sobre fenómenos astronómicos o astronáuticos, lo mismo: había que estar lo más actualizado con los medios que se tenían por entonces (preferentemente libros o información especializada). Hoy en forma inmediata podemos acceder al desplazamiento de satélites y globos en tiempo real, y a un sinfín de datos de información celeste.

En casos complejos (con posibles residuos), también hoy contamos con mucha mayor información de cómo llevar adelante esos procedimientos, y organismos y profesionales aptos para su estudio.

Pero aún con todos estos avances, hay un factor que no cambia: es el criterio para la búsqueda de datos (totalmente distinta a una entrevista periodística).

Y aquí sigue siendo clave la encuesta directa (en lo posible), y el tratamiento de información y datos sin corridas mediáticas. Máxime contando con estos elementos a favor.

Pero de nada sirve contar con toda la tecnología si no tenemos la materia prima básica (los casos en su conjunto), y los conocimientos básicos de lo ocurrido en Ufología Argentina. Todo aventurero parcial, va al fracaso.

Aun con todas las ventajas, una cosa es insustituible: el criterio y formación del verdadero investigador (C.Ferguson) (Imagen Pixabay geralt)

A – Al no estar profesionalizada la Ufología, existe una gran disparidad de actividades e intenciones entre sus participantes. Este «piedra libre» permite la presencia de todo tipo de personajes y discursos.

B – La generalización de que el “Ufólogo” es una sola cosa es falsa. Esto ha sido utilizado frecuentemente por detractores de turno, con la idea de asociar a mercachifles con investigadores. El inoperante que manejó una oficina oficial en Argentina del 2015 al 2026, se manejaba ante los medios, con esa postura, encuadrando a los ufólogos en “creyentes en extraterrestres”, o incluso en desinformados. Tal personaje gozaba de la argumentación de otros tras bambalinas, que conocemos muy bien desde hace años.

C – A las más de 20 variedades de “ufólogos” expuestas más arriba, podríamos agregar muchas más. Si existe una ideal o preferencial es la que habla de quienes con más esfuerzo, dedicación y compromiso (en investigación de campo y teórica), quieren avanzar, alejados de las rápidas “primicias” o sensacionalismo.

D – Muchas veces algunos detractores afirmaron que nadie podía decir cuàl era el mejor mètodo de investigación. Tal premisa es falsa, ya que dentro de la metodología de la investigación, tenemos muchos parámetros a imitar. Hay técnicas que no cambian, ni quedan obsoletas por el paso del tiempo. Los que promueven tales especulaciones, son los que prefieren un conjunto de desorden para sus propios fines.

A la aplicación de metodología de encuesta al testigo, a la posible captación del fenómeno y al trabajo teórico estadístico con la mejor base de datos posible, quien se aboque a la investigación real (y no declamatoria), debe ser alguien marcado por el espíritu de aventura. Ello no siempre va acompañado de cartel y reconocimiento, pero es el mejor camino que no ha perdido vigencia alguna, en el estudio del fenómeno. (C.Ferguson) (Imágenes combinadas Pixabay)

Si coincidimos en que aún no podemos aún contar con un caso o prueba definitiva para comprobar aspectos del fenómeno, nos queda el trabajo de campo y teórico para poder tener un panorama lo más completo posible. Ello es a través del proceso investigativo, mediante herramientas y metodologías.

Todo esto siempre debe ser superador a una entrevista de tipo periodística. No se trata sólo de lograr una opinión, para que “la gente saque sus conclusiones”, como suelen decir algunos periodistas.

El verdadero investigador debe ser estricto, y no buscar el consenso para la tribuna. Es él mismo quien debe filtrar cuando sea necesario. 

El gran reto que hoy tienen los participantes Ufológicos, es aventurarse en la metodología de la investigación, para no convertirse en una avalancha de rumores, generando sólo creencias y anécdotas populares. Por otra parte – y como expresé en un artículo anterior (CITA 4) – los ufólogos no somos ni psicólogos, ni religiosos, ni asistentes sociales ni periodistas.

Hay muchos entusiastas a la búsqueda de Ovnis, pero pocos o casi ninguno a la búsqueda de metodologías para aplicar en la encuesta al testigo. 

Eso es un maravilloso desafío: quien se atreve a aplicar técnicas y formas de trabajo ajustadas lo más posible criterios básicos de entrevista y búsqueda, que lo diferencien de una charla de café anecdótica o en búsqueda emocional por ella misma.  

Carlos Ferguson

El autor Carlos Ferguson se desempeña en área Educativa en la Provincia de Buenos Aires (Argentina). Es también profesor de Dibujo artístico y se dedica a la investigación del tema Ovni desde hace 50 años, cuando siendo un descreído, tuvo un encuentro cercano a no más de 35 metros de distancia con un OVNI discoidal. Fue el primer asesor civil en Ufología para la Fuerza Aérea Argentina (2011 a 2017) y actualmente lo es para Cridovni de Fuerza Aérea Uruguaya, siendo el primer ufólogo mundial en haber sido consultor de dos Fuerzas Aéreas de distintos países. Posee cursos en Tecnología satelital, Teledetección y Sistemas de Información Geográfica. Autor de 7 libros y de la mayor recopilación de casos de aterrizaje en Argentina, con eventos clasificados. También ha realizado estudios sobre casos de pilotos y Ovnis en Argentina, así como objetos subacuáticos y los más recientes, sobre los efectos fisiológicos en testigos, y electromagnéticos. Cientos de charlas y notas durante casi 5 décadas, lo muestran con una línea de trabajo ajustada a los parámetros de estadística. Ya alejado del ambiente de participantes ufológicos de Argentina, mantiene contactos a nivel internacional.

CITA 1 = “Panorama sobre el fenómeno Ovni”, Los practicantes – Dr. Willy Smith – Cuadernos de Ufología nro. 11 – 1991)

CITA 2 = En la participación ufológica están las encuestas, trabajos de campo y teóricos. Hoy día la mayoría se refieren a reuniones varias, atribuciones de decirse “experto” o “investigador” sin haber jamás ahondado en ello, haciendo interpretaciones erróneas del análisis estadístico, disparando infinidad de teorías sin sustento de datos, etc.

CITA 3 = «La actual difusión ufológica argentina: abrumadora mayoría de fake y desinformación» – Carlos Ferguson – Enlace = https://www.carlosferguson.com.ar/la-actual-difusion-ufologica-argentina-abrumadora-mayoria-de-fake-y-desinformacion/

CITA 4 = «Ufólogos: ni psicólogos, ni religiosos, ni asistentes sociales ni periodistas» – Carlos Ferguson. Enlace = https://www.carlosferguson.com.ar/ufologos-ni-psicologos-ni-religiosos-ni-asistentes-sociales-ni-periodistas/