LA ACTUAL DIFUSIÓN UFOLÓGICA ARGENTINA: ABRUMADORA MAYORÍA DE FAKE Y DESINFORMACIÓN

Por Carlos Ferguson

Este artículo NO está armado con IA (inteligencia artificial), a no ser con alguna imagen. Todo nuestro material está realizado íntegramente con datos y archivo estadístico. Los que no pueden mostrar archivos ni historial seguramente necesitarán la IA para textos, pero no es nuestro caso.

En una nota reciente (“Ufólogos: ni psicólogos, ni religiosos, ni asistentes sociales, ni periodistas”), me referí al peligro de los relatos de posverdad en Ufología. (CITA 1)

Según la publicación “Pew Research Center” en el trabajo “Los riesgos de la sociedad de la Posverdad”, el 60 % de la población no sabe reconocer cuándo una noticia es falsa.  

Vemos también que “el aumento de las “noticias falsas” y la proliferación de relatos manipulados que difunden humanos y bots en línea suponen un desafío para los editores y las plataformas. Quienes intentan detener la difusión de información falsa están trabajando para diseñar sistemas técnicos y humanos que puedan eliminarla y minimizar las formas en que los bots y otros sistemas difunden mentiras y desinformación”. (CITA 2)

Ante la avalancha mediática hoy día, esta situación representa un grave problema a la hora de evaluar información fidedigna de la que no lo es. La Ufología no escapa a ello, todo lo contrario.

También en otros artículos mencionábamos la situación donde advenedizos irrumpen sin sonrojo en el ambiente Ovni, no sólo para ser partícipes de informaciones falsas, sino incluso cuestionando aspectos que desconocen por completo, emitiendo conceptos falsos sobre Ufología.  

Con frases como “nadie tiene la verdad”, “estamos todos a la par”, quieren encubrir su propia incapacidad y vagancia de trabajar con datos.

Vamos a derribar tales conceptos y tratar de suministrar datos e información para poner al descubierto muchas cosas.

Como siempre decimos, esta nota va dirigida a nuestro principal destinatario, el público en general, para que pueda advertir algunas pautas de lo que ocurre en la divulgación ufológica argentina, y satisfacer la cantidad de preguntas sobre el tema.

En el cuadro descriptivo debemos mencionar 3 aspectos claves:

1 – Las investigaciones ufológicas han decrecido, producto de la falta de investigadores para realizarlas. Esto afecta directamente la divulgación y ya lo hemos demostrado estadísticamente. Y si bien el fenómeno Ovni no es regular en sus apariciones (siempre ha habido altas y bajas de casos), la falta de investigadores también ha contribuido a esta situación.

2 – La cantidad de medios de prensa se ha disparado a cifras descomunales con respecto a años anteriores (disgregación informativa). Las denuncias Ovni van ahora por otras vertientes y en miles de medios de difusión adicionales. Los casos continúan, sólo para quienes buscan exhaustivamente la información.

3 – La avalancha de datos sin criterio metodológico hacen que la información sea contaminada al extremo. La desaparición de editores profesionales hizo que el modelo informativo haya cambiado. Los tiempos de la información se han acortado (inmediatez), y los temas no se profundizan. Como agravante, las fake news y la producción de contenidos también contribuyen mayoritariamente a la contaminación de información Ovni.  

Solamente en América Latina, se calcula que ya hemos llegado a la cifra de 20 millones de influencers.

En este cuadro de situación, analizaremos lo que ocurre en nuestra temática en los medios actualmente.

Los medios informativos se han multiplicado por miles comparados con años anteriores. En la foto el mapa de medios de Argentina. Algunos creen que»no hay más casos», imaginando los medios de los años 80 y la no difusión de denuncias. Pero viven en una burbuja: en realidad, las denuncias se ramificaron a miles de alternativas y sólo contados casos llegan a tomar notoriedad en medios masivos. (C.Ferguson)

En Ufología, unos pocos preferimos salir de la jaula del conformismo dialéctico y tratamos de seguir buscando, ahondando en buenas y completas fuentes de datos.

En la nueva modalidad de hablar y discursear como “expertos”, algunos divulgadores o youtubers de ocasión, esbozan frases disfrazándolas de verdades relativas o absolutas, que son simples escaramuzas dialécticas.

Sus infructuosas especulaciones se manejan generalmente con frases típicas: “nadie tiene la verdad”, “todos somos iguales”, “nadie sabe más”. Todas son parte de una misma raíz de generalización e ignorancia.

Que “nadie tiene la verdad” no es ninguna verdad revelada. Sucede que hay muchos temas en los cuales no hay resoluciones, pero es donde más se debe trabajar para aclarar los enigmas.

Y si bien el más trascendente del tema Ovni (la procedencia), permanece aún en misterio para todos los mortales, la diferencia la da quien se mueve y sigue trabajando para hacer más que para hablar.

Los grandes investigadores de renombre son los primeros en afirmar que no tenemos una verdad definitiva aún en Ufología, pero son los que más esfuerzo y tiempo dedicaron para intentar encontrar algo. Y, de hecho, lo que hoy sabemos del fenómeno, se lo debemos a los aportes principalmente estadísticos de personalidades como Vallée, Poher, Michel, Hynek y otros.

Si hoy sabemos algo sobre el tema Ovni, es gracias a los grandes analistas e investigadores que dedicaron su esfuerzo de años. Equipararlos con algún neófito que toma un micrófono y manifiesta que «estamos todos a la par», es una irresponsabilidad típica de improvisados. (Archivo C.Ferguson)

Acercarse más a los datos (y a ciertas verdades mínimas), no se logra hablando, sino explorando los mismos durante mucho tiempo, es decir: arremangarse y trabajar (no sólo en el campo).  

Otras expresiones como “nadie sabe más” y “todos somos iguales”, son otra generalización clara que pretende circunscribir todo a un ambiente de “comunismo” ufológico barato.

Pero los conocimientos en Ufología no están equiparados. Un novato que toma un micrófono y habla no puede nunca estar al nivel de quien ha dedicado años trabajando con sistemas de datos, a no ser que sea un/a desvergonzado/a.

Al afirmar “nadie sabe más”, se está faltando el respeto a quienes han dedicado décadas de estudio, y es una denigrante forma de renunciar al trabajo dedicado y al esfuerzo, poniéndolo a la par de la inacción.

No se debe confundir el derecho a involucrarse en un tema cualquiera, con afirmar que da lo mismo “la Biblia y el calefón”, porque todo termina en una “sanata” (verbo coloquial de Argentina y Uruguay que significa hablar mucho, generalmente sin fundamento, con rodeos o sin sentido, buscando disimular la falta de conocimiento sobre un tema o intentar convencer).

Por otra parte, que nadie aún tenga la verdad no parece depender solamente de nuestros intentos solamente. Pero si hablamos de estos, tenemos que decir que las constantes fenoménicas que hoy sabemos y conocemos, no fueron gracias a un sólo caso o a discursos en micrófonos, sino a información estadística trabajada (que a veces demanda años). Y con esos datos siempre se está un paso adelante.

La narrativa de un caso tras otro no tiene nada que ver con la elaboración de sistemas y formas de abordaje en encuestas, ni de estadísticas trabajadas sobre variables.

Hay que desconfiar de los que proponen que no hay caminos de avances en el estudio Ovni, amparándose en derechos de igualdad, que sólo encubren incapacidad, vagancia y mediocridad. (C.Ferguson – Imagen Pixabay reformada)

En Congresos Ovni de los años 90, escuchábamos a participantes Ovni cual saltamontes, brincando de una teoría a otra sin tener los más mínimos datos de la casuística.

Sus referencias provenían de muestras parciales, o de deseos de torcer hipótesis a conveniencia (o incluso, de lo que veían en alguna película o documental de moda en Infinito y otros).

Pensaron generar “nuevos pensamientos ufológicos de vanguardia”, argumentando que “la encuesta de campo no nos lleva a ninguna parte y es algo pasado de moda”.

La realidad indicó que se quedaron en esa década, porque jamás movieron un dedo para aunar y trabajar colectivamente en estadísticas de casos para fundamentar el resto.

Para no perder la costumbre, es llamativo verlos hoy día continuando con su reguero de “nuevas” hipótesis (que son sólo refritos de ideas originales de un Jacques Vallée).

Mientras tanto, hay más de 100 variables a analizar en el fenómeno Ovni que algunos pocos estamos encarando, en un trabajo que debió ser colectivo hace años.  

En definitiva, quienes promueven discursos sin investigación, generalmente nos muestran una manifiesta incapacidad personal para abordar el tema (en el campo o en el escritorio), evitando todo esfuerzo y trabajo (que a veces lleva décadas).

Por lo expuesto, queda bien claro que no somos todos iguales en el tema. No estamos todos a la par en el estudio (no por una cuestión de vanidad sino por haber trabajado para ello).

El trabajar implica profundizar el intrincado universo Ovni. Y para decirlo de otra manera (en criollo): para acercarse más a la profundidad de la información, hay que “romperse el traste” y no sólo hablar.

Como bien reza una frase: “Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.»

La pereza disfrazada de “comunicación” es uno de los grandes males de la Ufología argentina actual.

“Una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado.» (Imagen Pixabay reformada por el autor de la nota)

Buceando en escritos sobre Ufología, di con un texto del profesor Joseph Allen Hynek (astrónomo y considerado el ufólogo número uno del mundo).

En una editorial del “International Ufo Report” de 1982 (que no pierde vigencia alguna), se refería a aquellos que hablan sobre Ufología sin saber de ella (tanto adeptos desinformados como negadores).

Quiero compartir con los lectores estos conceptos, que creo fundamentales para esta exposición.

Nos decía Hynek (sintetizado): 

(Dr.J.A.Hynek)

Como vemos, lo explicitado por Hynek aplica también a los desinformados o divulgadores que achacan constantemente cosas a los investigadores y no tienen idea de un sinfín de conceptos o situaciones históricas.

Un ejemplo reciente fue el ex titular de la oficina oficial de Argentina (CIAE), que en varias notas de prensa antes de ser removido de su cargo, se refirió a la Ufología basándose en dos casos de los años 80, desconociendo todo de la temática. (CITA 3)

Pero como bien señala Hynek, también dentro del ambiente tenemos a los “propios”, que define como: “los defensores del tema que salen corriendo a la calle a escupir teorías y hechos sin el conocimiento adecuado”.

Esos son los peores.

«Es hora de poner un freno a la ignorancia rampante y arrogante de los escépticos de los OVNIs (y, de hecho, a la de algunos de sus homólogos en los otros lados de la mesa)». (Dr.J.A.Hynek)

En un próximo artículo veremos que, más que Ufología; debemos hablar de “Participantes Ufológicos”, donde hay casi 20 variantes.

Pero sólo ateniéndonos a la principal y más importante (la investigación de campo y/o teórica), existen metodologías mínimas establecidas para encarar un diálogo con los testigos, y otros aspectos logísticos.

Si bien la Ufología carece de una profesionalización, cumple ciertos pasos metodológicos con lineamiento científico aceptable para la tarea de investigar un caso.

El periodismo básico difiere de una investigación, tanto en sus tiempos, objetivos y lenguaje. Se limita a entrevistar sin avanzar más, buscando – a veces – el impacto emocional.

El problema es que la mayoría de los participantes ufológicos y divulgadores, creen que hacen “investigación” sin tener en cuenta los 3 factores mencionados (los tiempos, objetivos y lenguaje de una investigación), que nada tienen que ver con simples entrevistas.  

En un ámbito que se resiste a moldes básicos para estudiar al fenómeno (la mayoría de los participantes Ovni), nos encontramos en un gran berenjenal, que es caldo de cultivo para cualquier tipo de encubrimiento o fines espurios.

Todo esto lo promueven quienes nos quieren retrotraer a discursos de hace 45 años (ufólogos vs escépticos), cuando la realidad actual ya es totalmente distinta (“investigación” o “no investigación”).

En ese afán, incluso algunos se quieren enmascarar en el rótulo “investigador”, cuando no tiene antecedente alguno de haber investigado ni un caso (siendo eternos “vírgenes” ufológicos).

Se los puede identificar porque sólo alardean en Facebook o en algún seudo artículo armado con Inteligencia Artificial, y necesitan ampararse en lo grupal, para no sentirse desvalidos ante su incompetencia.

Son los clásicos “vende humo”, que solo buscan consenso en grupos para ocultar su hoja en blanco de tareas.

Ni que hablar de los ufólogos “durmientes”, quienes hace 40 o 45 años quizá investigaron un par de casos y luego se llamaron a décadas de reposo, para hacerse llamar hoy “investigadores sociales”.

De estos hay varios, que sólo han ejercido el tecleo del chisme y de la crítica envidiosa hacia quienes hacen algo. Estos fracasados sólo buscan reuniones donde «la biblia y el calefón» se juntan, y a eso lo llaman “el progreso ufológico de vanguardia”.

Son la representación del fracaso, que desnuda esa holgazanería de habladurías en cafés.

Algunos fracasados y guitarreros del café, investigaron 2 casos en los años 80, y en 45 años, sólo se han dedicado a dar diagnósticos sociales. Generan reuniones donde se juntan «la Biblia y el calefón», y producto de una envidia enfermiza (además de la lengua de comadre), se animaron a accionar sus dedos para enviar mails a un organismo oficial argentino, con el fin que ningún ufólogo civil quede allí. Terminado ello, volvieron a su aporte «enriquecedor» de remover cucharitas y hablar de teorizaciones varias. Verdaderas lampreas de la Ufología vernácula. (C.Ferguson)

Un ejemplo del punto anterior es lo ocurrido el 5 de septiembre de 2023 (hace justamente 3 años atrás), cuando asistimos a una situación difundida en los medios y alentada por los “expertos”, “decidores” y divulgadores de narrativas.

Todo comenzó cuando vecinos de Bahía Blanca escucharon detonaciones en la zona de la base. Algunos de esos vecinos intentaron posibles explicaciones al hecho.

Se hablaba de “una avioneta que ingresó ilegalmente a la base y fue derribada”, “compra de armas nuevas por parte de la Armada”, “ataque guerrillero”, y “ataque Ovni”.

Esta última tomó más cuerpo y se fue amplificando como un reguero, gracias a las redes y algunos “ufólogos expertos”.

En suma: “Ovnis” (o uno sólo o 4, según cada relato), habrían “atacado” a la base ante disparos que se habrían hecho de la misma “a fuego limpio”.

Cuando algunos medios masivos se encargaron de difundir más el rumor, todo fue peor y ya no podía detenerse.

Las “pruebas” que los “ufólogos” mencionaron se referían a una supuesta filmación que mostraría el “ataque” (un pequeño punto luminoso que sólo dura 6 segundos), y la alteración de los animales por los estampidos (un simple video mostrando perros ladrando ante los sonidos de detonaciones). 

De allí en más, la narrativa se gestó armando un “hermoso” y totalmente endeble argumento o hilo conductor:

A – los estampidos eran la respuesta de la Base al “ataque” de cuatro Ovnis (en una versión) y a un solo Ovni (en otra versión) / En una versión triángulos negros, en otra distinta forma.

B – Alguno de los Ovnis habría disparado “rayos” en respuesta al ataque, y esos rayos habrían afectado a 3 soldados. Estos habrían quedado heridos y habrían sido internados, con reserva de su nombre.  

Esta versión (donde los “habrían” abundan), fue desmentida por la Armada Argentina, quien atribuyó los ruidos a ejercicios militares, a través del siguiente comunicado:

“Durante la tarde/noche de ayer se realizaron actividades de adiestramiento programado, que involucraron vuelos en la zona de la Base Aeronaval Cte. Espora. Una unidad perteneciente a la 2° Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros, del tipo Sea King, realizó un vuelo establecido en el plan anual de instrucción. La actividad de adiestramiento se realizó entre las 19.50 y 22.30 horas del martes 5 y NO INVOLUCRÓ EL USO DE MUNICIÓN DE NINGÚN CALIBRE” (fin de la cita)

Los que prometieron dar rápidamente los nombres de los soldados «heridos por un rayo Ovni», están hoy escondiéndose en el amparo del paso del tiempo.

La Policía también se presentó en la base, a pedido de vecinos, y también negaron las versiones sobre la presencia Ovni. 

Otra versión sin comprobación de ninguna índole provino de un grupo platense, que hablaba de unos disparos desde la base a un “objeto silencioso, de color ámbar con cambios cromáticos al azulado” (Sic).

Desde que ocurrió el hecho hasta el día de hoy, cada día 5 hemos desafiado en nuestro Facebook, a que estos “investigadores y expertos ufólógicos” den a conocer los nombres de los “soldados heridos por el rayo” y los detalles que dicen saber sobre el caso. Pero jamás lo han hecho.  

El 16 de septiembre de 2023 (11 días después del episodio), fui invitado en un canal de TV de Buenos Aires (A24, “Polémica en el bar”), y también estaba un representante de uno de los grupos que habían hablado de las versiones mencionadas (Cefora). (CITA 4)

Al preguntársele sobre le hecho, el personaje en cuestión afirmó que en breve iría al lugar. Agregó además que, tenían versiones “de adentro de la base», que había ocurrido algo extraño, y que le «tiraban a algo que no sabemos” (Sic).

Desestimé tal argumentación en el mismo programa, por una cuestión elemental: cuando los “habría” abundan, cuando los elementos “probatorios” no aparecían, quedaba claro que algunos participantes Ovni habían quedado enredados en el propio apresuramiento inicial. Y – por otro lado – ya teníamos contacto directo con dos personas allí, que nos confirmaron todas las presunciones.

Los simples rumores o trascendidos no podían sostener las aseveraciones de los buscadores de primicias. Por ello, los que prometieron dar noticias «en breve», nunca pudieron cumplir.      

Pasados los días, semanas, meses y ya años, la supuesta “investigación” y sus resultados nunca fue difundida en detalle.   

Para algunos una luz redonda, para otros triángulos negros disparando rayos. La disparidad de versiones – en este caso – no provino de la prensa, sino de «expertos ufólogos», que se apresuraban a publicar las versiones, cual periodistas jugándose el puesto en una redacción. Todo para querer ganar un protagonismo efímero. (C.Ferguson – Imagen Pixabay)

Ante la avalancha de noticias publicadas sobre «ataque Ovni a la base», hasta un vecino – con mucho tino – manifestó: “Hay que separar el humo que se vende con la incorporación de noticias falsas o tratar de desviar esta cuestión con la aparición de Ovnis” (CITA 5)

Este es un ejemplo de cómo se intenta encadenar hechos sin la fundamentación mínima.

En el mundo la confianza en las noticias está en un descenso drástico (en Argentina, sólo el 26 % de la población confía en las noticias, según datos estadísticos). A ello hay que sumar la desconfianza del público por “lo oficial”.

Todo esto contribuye a generar más especulaciones, y eso lo conocemos bien en Ufología argentina.

Ya tenemos hace años muchos ejemplos de información no fundamentada en datos: las «zonas elegidas” (que la estadística destruye), “las desclasificaciones argentinas” (que nunca han ocurrido en el sentido literal de lo que es una desclasificación), y muchas otras que suelen esgrimirse regularmente.  

Distintos medios se hicieron eco de todo, sólo basándose en versiones y rumores contradictorios. (C.Ferguson)

Las palabras del más grande analista e investigador, el Dr. Jacques Vallée, son claras.

En nuestra temática los generadores de contenidos se han convertido en un grupo mayoritario, debido a las nuevas formas de comunicación.

En otras épocas, salir a hablar de un tema implicaba haberlo estudiado o ahondado mínimamente durante cierto tiempo, pero hoy eso ha cambiado.

Tenemos a conductores entrevistadores que suelen presentarse frecuentemente (1 vez por semana, o quincena), para ofrecer un contenido variopinto.

La Ufología necesita la divulgación, y de hecho cada uno de nosotros la promueve.

El gran problema surge cuando ese ritmo de notas y entrevistas reiteradas (que no cesa), necesita alimentar al “monstruo” del material sin pausa.

Así como en 1986 un noticiero generó una serie de falsas historias con el deplorable José De Zer a la cabeza, en 1997 algunos repulsivos orquestaron la presencia de un supuesto «Comandante Extraterrestre» a la TV abierta, para difundir ridículos mensajes intergalácticos. Son los que durante años están siempre a las sombras, maquinando falsedades y disparates con signos realmente enfermizos. Los conocemos bien, y su historial es un reguero de fraudes, fracasos y cuatrerismo ufológico, hasta llegar hace muy poco, a los últimos intentos en consonancia con un pelele oficial. (C.Ferguson)

Mucho peores son aquellos que – habiendo abrevado durante algunos años en el tema – hoy se prestan a la farsa de contaminar información amparados en la excusa de que “todos tenemos derecho a hablar”.

Entonces aparecerán “prestidigitadores”, vendedores de “espejos de colores”, “magos de la sapiencia”, “filósofos del pensamiento ufológico”, o directamente algún patán que desconoce totalmente lo que está hablando (en el mejor de los casos).

No hay revisión de qué antecedentes tiene el invitado, qué trabajos ha publicado y en dónde, y qué ha aportado a la temática, más allá de hablar.

El perfil típico es de quien tiene «respuestas para todo”. Desde el púlpito del micrófono, creen saber los cómo y porqué, profetizan situaciones, y se colocan imaginariamente en un lugar superior, pontificando sobre intenciones y conspiraciones.

En suma, apoltronados en un asiento y sólo con palabras (como muchos políticos oportunistas), se sienten iluminados y magos para las respuestas que “otros no tienen”, vendiendo una “sagacidad” fingida con su bola de cristal.

Tenemos algunos «magos» que creen tener respuestas sin tener un mínimo banco de datos (C.Ferguson)

Y también dentro de las muchas variantes, no podían faltar los vividores / copiadores.

Todos hacemos referencias a trabajos de otros, tanto en los escrito como lo hablado. Pero ello siempre debe realizarse citando la fuente de procedencia.

Al no existir código de ética alguno en Ufología, algunos vivillos nunca mencionan la fuente, adornan un poco el relato y lo presentan como propio, como un «nuevo descubrimiento de la Ufología».

También tenemos los robos encubiertos, de varios que realizan la tarea de la Ufo depredación. (C.Ferguson)

Estos son los responsables que – en muchos casos – se deba ocultar el dato del o los testigos, para evitar un aluvión de visitas y molestias. En algunos casos, cuando el testigo logra confianza con un investigador y no con otros, los oportunistas «incomprendidos» salen a derribar el testimonio (no tener la “primicia”, les genera una envidia y encono digno de psiquiatras). 

Contra estos ventajeros hay dos soluciones concretas: denunciarlos en todos los medios disponibles y/o efectuar las demandas legales correspondientes cuando el caso lo amerite.

Y en esto no hay puntos medios.

Irrumpen hoy algunos novatos y vírgenes de la investigación, para tomar un micrófono y creerse los Platón o Sócrates de la Ufología. En sus resultados sólo saltan de una teoría a otra, se dedican al Ufochisme, o descansan en la reposera de la vagancia. (C.Ferguson – Imágenes Pixabay)

La necesidad de “llenar información a cualquier costo” no va a detenerse, y nos lleva indefectiblemente al camino de la irresponsabilidad y la censura blanqueada.

Esta última se mimetiza, ya no como una prohibición u ocultamiento, sino en una avalancha de datos e información falsa.

En una Ufología casi sin trabajos académicos y cargados de narrativa, todo parece ir hacia un relato – mito que suplanta la información valedera.  

Esto ya ha ocurrido en otros temas, y todo parece ir a esa mitología Ovni paralela, ajena a las fuentes primarias.

La palabra “generación” de contenidos – desde este punto de vista – adquiere otra connotación: lo que se va a “generar” es sólo el llenado de un espacio de tiempo, y el contenido importa poco (es cortar y pegar).

Como señale más arriba, en esta necesidad de llenar espacios a cualquier costo, podemos advertir la participación de aventureros, curiosos, caraduras, aprovechadores, falseadores de la historia, divulgadores de misterios, improvisados, creyentes, “topos”, charlatanes, delirantes, mitómanos, promotores del sensacionalismo y la primicia, vendedores de baratijas, delirantes, comerciantes, “vírgenes” ufológicos, armadores de notas mediante Inteligencia Artificial, etc.

Allí encontraremos fallidas promesas de contactos, primicias de casos espectaculares, falsas desclasificaciones (en Argentina nunca las ha habido), revelaciones de conspiraciones, y datos antiguos acomodados como “novedosas filosofías”.

De nuestra parte hemos decidido no dar ninguna nota a medios que den cabida a personajes lamentables, donde, ni la producción ni el conductor; se tomaron el trabajo mínimo de chequear las fuentes de quien habla.

No es compatible ser partícipe de un espacio donde algún “sabelotodo” se presente como el portador de todas las respuestas, sin otra cosa que su traste en el asiento y su lengua, y sin antecedentes de haber aportado algo en los caminos Ufológicos.

Por cierto, aunque no lo admitan, unos y otros contribuyen a la desinformación, aun cuando crean que ésto último sólo puede provenir de organismos secretos extranjeros.

La necesidad de “llenar información a cualquier costo” no va a detenerse, y nos lleva indefectiblemente al camino de la irresponsabilidad y la censura blanqueada. Esta última se mimetiza, ya no como una prohibición u ocultamiento, sino en una avalancha de datos e información falsa. Es fundamental alentar a las nuevas generaciones, a tomar el camino de la investigación primaria. (C.Ferguson)

En Ufología también el camino ancho es el de la desinformación. La responsabilidad del generador de contenidos ante un medio es muy importante. En especial con los jóvenes.

Sólo basta con saber que:

El 32% de los jóvenes de entre 8 y 17 años cree que todo o la mayor parte de lo que ve en las redes sociales es cierto.

El 70% de los jóvenes de entre 12 y 17 años dijeron que estaban seguros de poder juzgar si algo era real o falso. Casi una cuarta parte de esos niños no pudieron hacerlo en la práctica. (CITA 6)

Y si faltaba algo, las imágenes publicadas de Inteligencia Artificial en Internet ya hoy día superan a las reales (en más del 50 %).

¿Qué datos debería chequear un “creador de contenidos” de honestidad intelectual?

El entrevistado y presentado como “experto”, “ufólogo” o “investigador”, debería tener trabajos anteriores en publicaciones periódicas, a través de algún documento, artículo, etc. No sólo simples publicaciones en algún Facebook o canal en Youtube, o charlas de café.

Las referencias mínimamente básicas deben existir, para darle cabida a quien hablará tras un micrófono.  

En el excelente trabajo “Desinformación en era digital” (CITA 7) se nos detalla un modo básico de identificación de la desinformación, en tres clasificaciones:

Información errónea: Es falsa, se comparte inadvertidamente y sin intención dañina porque alguien ha sido engañado, por creencias genuinas o simple descuido. 

Información dañina: Puede ser real o falsa, no siempre es verificable y se comparte con el fin de causar daño explícito. Puede incluir opinión, información personal o de otro tipo robada o expuesta sin permiso.

Desinformación: Es información falsa y persigue causar daño. La Comisión Europea la define como información verificablemente falsa o engañosa que se crea, presenta y divulga con fines lucrativos o para engañar deliberadamente a la población, y que puede causar un perjuicio público

En la práctica, todas ellas ocurren dentro de la temática ufológica argentina.  

La información falsa puede nacer con una intención dañina, pero su difusión puede ser amplificada por personas que la comparten sin esa intención.

La información falsa y errónea tienden a integrarse en el término “fenómenos desinformativos”.

El reto es que “cualquiera puede generar contenido, difundirlo y compartirlo. Esto genera una explosión informativa de diferentes calidades que dificulta la identificación de contenidos veraces generando incertidumbre”.

La cantidad de medios e información reinante, encubre los datos certificables de los fantasiosos. La sobresaturación genera censura encubierta. (C.Ferguson)

En Ufología, desde lo del Pentágono luego de la Pandemia, han reflotado las conspiraciones, encubrimientos y otras yerbas, así como distribución de material basura, que contamina todo.

Hemos visto renacer a personajes varios que durante años habían callado o se dedicaban a otros menesteres, volviendo ahora a la carga con falsas promesas de contacto y delirios varios.

En cierta forma, el encubrimiento y la desinformación reaparecieron.  

Opiniones tenemos todos. No se trata de censurar, sino medianamente darle valor a la palabra con los antecedentes de quienes hablan ante un medio. Los representantes de medios tienen una altísima responsabilidad no sólo con lo que va a decir el invitado, sino en quién es y que historial lo avala. (C.Ferguson)

Con el lema “Noticias falsas: Disfrazar la mentira de realidad”, la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI), ha celebrado en Madrid una jornada para debatir y analizar el fenómeno de las noticias falsas (o fake news como se las conoce en su denominación en inglés) y su impacto en el periodismo y la sociedad.

El decálogo presentado es muy importante por ser una base para consensuar estrategias comunes que combatan su proliferación y sus efectos.

Básicamente los puntos tratados abordan que:

Entre otras. (CITA 9)

Irónicamente, muchos de los que manifiestan y denuncian conspiraciones o censuras, pueden estar siendo partícipes del engranaje de la censura blanqueada. (C.Ferguson – Imagenes pixabay)
La falta de investigadores se da a la par de una creciente generación que da prioridad a las imágenes y los micrófonos presentándolas como «investigaciones». Mientras tanto, se pierden la mejor parte. (C.Ferguson – Imágenes Pixabay y realizada por el autor)

¡Una reciente muestra de cómo se manejan algunos medios hoy día en Argentina, ocurrió hace muy poco en un streaming en vivo, donde se quería invitar a un “ufólogo” para dar su opinión sobre los casos que difunde el Pentágono, pero sus conductores quedaron atónitos cuando el entrevistado dijo no ser ufólogo, sino Urólogo!

La situación risible indica el nivel de trabajo de algunas producciones de contenidos.

Pero no debemos asombrarnos: ya el nefasto periodista José De Zer desde Nuevediario en los 80, dio muestras de cómo se puede ser parte de la información falseada, inventando en un noticiero, datos inexistentes. Y aunque algunos lo toman livianamente y a risa, tal mensaje fue una alerta sobre lo que vendría después.

Es fundamental que el gran público acceda a información fiable y no se deje llevar por los “cantos de sirenas” de algunos divulgadores, que intentan dictar “sentencias” con mensajes engañosos.

Hablar como consumados “expertos” sin siquiera tener archivos es producto de algunos que se manejan como aquellos políticos oportunistas que prometen cosas falsas utilizando slogans o “primicias”. Los que – al no cumplir – se amparan y escudan en el paso del tiempo como aliado del olvido.

Es importante que el mismo público pueda chequear mínimamente los antecedentes de quienes hablan de un tema tan cuestionado como la Ufología.

Estamos ante grandes mentiras disfrazadas de supuestas “verdades dialécticas”, que sólo generan confusiones y versiones dispares.

Será un gran desafío que las nuevas generaciones puedan aportar mucho más que el discurso ante un micrófono. Es un camino arduo, donde no hay respuestas inmediatas, y donde se debe trabajar muchas veces ante a incomprensión y la crítica. Pero vale la pena.

Confiemos en aquellos valores que intenten dar el paso más valiente y atrapante: la investigación (de campo y teórica), para separar y documentar la información valiosa de la narrativa contaminada.

Carlos Ferguson

El autor Carlos Ferguson se desempeña en área Educativa en la Provincia de Buenos Aires (Argentina). Es también profesor de Dibujo artístico y se dedica a la investigación del tema Ovni desde hace 50 años, cuando siendo un descreído, tuvo un encuentro cercano a no más de 35 metros de distancia con un OVNI discoidal. Fue el primer asesor civil en Ufología para la Fuerza Aérea Argentina (2011 a 2017) y actualmente lo es para Cridovni de Fuerza Aérea Uruguaya, siendo el primer ufólogo mundial en haber sido consultor de dos Fuerzas Aéreas de distintos países. Posee cursos en Tecnología satelital, Teledetección y Sistemas de Información Geográfica. Autor de 7 libros y de la mayor recopilación de casos de aterrizaje en Argentina, con eventos clasificados. También ha realizado estudios sobre casos de pilotos y Ovnis en Argentina, así como objetos subacuáticos y los más recientes, sobre los efectos fisiológicos en testigos, y electromagnéticos. Cientos de charlas y notas durante casi 5 décadas, lo muestran con una línea de trabajo ajustada a los parámetros de estadística. Ya alejado del ambiente de participantes ufológicos de Argentina, mantiene contactos a nivel internacional.

CITA 1: “Ufólogos: ni psicólogos, ni religiosos, ni asistentes sociales ni periodistas” – Carlos Ferguson

CITA 2: “El futuro de la verdad y la desinformación en Internet” = https://www.pewresearch.org/internet/2017/10/19/the-future-of-truth-and-misinformation-online/

CITA 3: Rubén Lianza, el recientemente removido ex titular del CIAE (Centro de “identificación” aeroespacial), dependiente de Fuerza Aérea Argentina. La difusión ejercida por este personaje se abocó exclusivamente a ignorar la investigación de casos complejos, abocándose a detectar fotos y videos de simples confusiones. Los ufólogos siempre detectamos esos casos sin presupuesto alguno. El ex titular realizó una tarea cargada de prejuicios y dogmatismo, asesorado por algunos impresentables que figuraban como «periodista», «investigador» o «experto». Uno de ellos dedicado a llamar «lacras» a los ufólogos argentinos y festejar la muerte de un ufólogo brasileño. Un verdadero repulsivo, que evidentemente contaba con el aval de quien lo sostenía como asesor. También había algunos personajes defensores del accionar deplorable, que conocemos bien (siempre a la retaguardia y en las sombras), que hacían de defensores de tales dislates. Intentaron vanamente dar por tierra con el caso Polanco, siendo el hazmerreir con «explicaciones» ocurrentes, y sin tener la valentía para convocar al principal testigo y decirle cara a cara algunas cosas. Pero hay otros ejemplos que mostramos, de cómo se manejaban para encarar «estudios racionales». Para los lectores interesados, les adjuntamos la nota “Vergonzosa resolución del caso Ituzaingó”, que muestra a las claras la endeble metodología aplicada a ese caso, y extrañas situaciones del ex titular:

CITA 4: Sobre la noticia sobre el falso caso Espora, desde distintos medios alentaron las versiones de “ufólogos” sobre el caso. Así podíamos leer que “Expertos de La Plata revelan el caso de OVNIS en Bahía Blanca» – La Fundación Argentina de Ovnilogía, emitió un comunicado explicando lo sucedido en la Base Naval Comandante Espora, donde vecinos aseguraron que militares atacaron a tiros a un objeto volador no identificado”.

Otra versión fue alentada por CEFORA, desde donde señalaban un “intercambio bélico” entre los Ovnis y la base militar, y añadían: «Uno se posó sobre un lugar donde se alojan municiones, otro sobre un fortín y los otros dos, un poco más alejados, posados sobre el cielo bahiense como custodiando toda la acción. Uno disparó con una especie de láser que hirió a dos o tres soldados». (fin de la cita)

Todos prometieron dar más datos “en breve”, augurando primicias que jamás llegaron.

CITA 5:

CITA 6: ¿Qué es la desinformación? – Las noticias falsas y su impacto en los niños.

https://www.internetmatters.org/es/issues/fake-news-and-misinformation-advice-hub/learn-about-fake-news-to-support-children

https://www.ofcom.org.uk/siteassets/resources/documents/research-and-data/media-literacy-research/children/childrens-media-use-and-attitudes-2023/childrens-media-use-and-attitudes-report-2023.pdf?v=329412

CITA 7: Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados, (Oficina C). Informe C: Desinformación en la era digital. (2023) www.doi.org/10.57952/j3p6-9086

https://oficinac.es/es/informes-c/desinformacion-era-digital

CITA 8: “Fake news: ¿qué son y cómo funcionan? Un recorrido por el ecosistema mediático, la desinformación y la pos verdad”

https://www.educ.ar/recursos/156733/fake-news-que-son-y-como-funcionan-un-recorrido-por-el-ecosi

CITA 9: “Contra la pos verdad: 10 fórmulas para hacer frente a las noticias falsas”