OVNIS EN MAR DEL PLATA?

A propósito de las apariciones de marcas circulares
Juan P. Gómez

A principios del mes de febrero de 2005, la región de Mar del Plata (1) despertó un interés diferente a lo que normalmente acostumbra en esa época del año. La noticia, en esta oportunidad, no fue la cantidad de veraneantes que invadieron sus playas sino la aparición de “extrañas marcas circulares” en varios campos de la región de Sierra de los Padres. Pero seguramente esta noticia por si sola no hubiera despertado mayor interés si no fuera porque un vecino del barrio “El Paraíso” denunció haber observado durante la noche previa al descubrimiento de las marcas, la presencia de una luz anómala; debiendo incluso intervenir personal policial ante la preocupación de los habitantes por el residuo descubierto en el césped de la propiedad del testigo. El hecho ocurrió durante la madrugada del miércoles 9 de febrero.
A partir de ese momento, y debido la inquietud que generaron las imágenes televisivas que mostraban a efectivos de la policía científica tomando muestras de un polvillo grisáceo, numerosos vecinos de la región se acercaron a la comisaría y al cuartel de bomberos de Sierra de los Padres denunciando que también en sus terrenos –que iban desde hectáreas a jardines- habían aparecido huellas similares.

Características de las huellas

En su gran mayoría las marcas eran circulares, otras no llegaban a cerrarse. De trazo no muy preciso, medían por lo general unos 6 metros de diámetro. La forma circular la daba un anillo, de unos 30 cms. de ancho, ocupado por una especie de polvillo grisáceo que aparentemente no afectaba a la vegetación; en el interior del círculo, el césped estaba normal aunque en algunos casos también había rastros del residuo gris.
Por lo general, aparecían varias marcas en un mismo campo, tal es el caso por ejemplo de los 8 círculos (2) descubiertos en el césped de la planta procesadora de papas Fernández Hnos., ubicada en la “ruta 88 y Hernandarias, a 6 Km. de El Paraíso” (3) o los 6 círculos, también de unos seis metros de diámetro, aparecidos en un campo del Km. 20,5 de la ruta provincial 226 (4); otros dos, descubiertos en el suelo de un establecimiento comercial sobre la misma ruta pero en el Km. 21, solo por nombrar algunos.

El caso Tapia

Sin embargo el hecho que más atrajo las miradas, no solo por ser el primero de los denunciados sino por ciertos factores que lo hicieron especial entre los registrados, fue el ocurrido en el barrio “El Paraíso” que se encuentra en el km. 20 de la, ya mencionada, ruta provincial 226, que une la ciudad de Mar del Plata con Balcarce.
Ubiquémonos primero. Es la zona de Sierra de los Padres (Pdo. de General Pueyrredon-S.E. de la Pcia. de Buenos Aires), una región muy atractiva por su paisaje: serranía baja (la de los Padres no supera los 200 mts. de altura), variedad de colores en sus campos ofrecidos por los diferentes tipos de cultivos (soja, girasol, maíz, entre otros) y los suaves desniveles del terreno.
El barrio en cuestión está compuesto por un grupo de casas bajas, sencillas, separadas una de otra por varios metros; es por demás tranquilo y se encuentra en una zona baja en comparación a barrios lindantes.
Allí vive el Sr. Romelio Tapia, de 60 años; el vecino, sin duda, que fuera el centro de atención luego de conocerse la noticia. ¿Por qué?, pues por haber sido la única persona que afirmó haber visto una luz anómala a baja altura, la noche previa al descubrimiento de dos marcas en su terreno

El testimonio de Tapia

Eran aproximadamente las 2 de la madrugada del día 9 de febrero cuando despertó a causa del alboroto de los animales propios y vecinos (perros y chanchos). Su mujer, en tanto, dormía. Temiendo que alguna persona hubiera ingresado a su propiedad con fines de robo, decidió asomarse por la ventana trasera (orientada en dirección Noroeste). Desde allí alcanzó a observar, entre la neblina existente esa noche, el ascenso silencioso de una luz blanca, más o menos circular, de unos 3 metros de diámetro (5) . Al momento que la divisó estaría a unos 3 metros de altura y a no más de 30 metros de distancia.
Algo temeroso por lo observado, decidió permanecer en el interior de su vivienda. Se dirigió a la cocina sigilosamente para evitar que su mujer –a quién le cuesta mucho conciliar el sueño- se despertara… Allí se quedó por más de media hora. Tapia sentía temblor en sus piernas y un fuerte dolor en la nuca, tomó un vaso de agua y luego se fue a dormir.
A la mañana siguiente, cuando se dirigió al lugar de la observación, descubrió en el césped dos círculos con las características antes descriptas. Uno estaba en el interior de la propiedad y el otro en el césped del exterior, próximo a la calle. Tenían unos 6 metros de diámetro.
Entre una y otra marca, se descubrió también un manchón circular bastante irregular más pequeño (de aproximadamente 1 m. de diámetro). Tres días después del hecho, el investigador marplantese Carlos Ferguson –coordinador de la Red Argentina de Ovnilogía (RAO)- descubrió en un pequeño árbol próximo a las dos marcas, que las puntas –y solo las puntas- de todas sus hojas estaban ennegrecidas. Se pensó en un principio que este detalle fue pasado por alto por los efectivos policiales que hicieron el peritaje al mediodía de esa misma jornada, sin embargo el oficial bombero Hector Victorio, que también participó en el operativo, aseguró a quien suscribe que revisó la planta y nada anormal descubrió en ese momento.
Si bien Romelio Tapia fue el único testigo (6) que afirmó haber visto una luz anómala durante la madrugada, sus vecinos también se sintieron alarmados por el alboroto de los animales (principalmente los perros). La señora Carmen Cabrelli, vecina de la finca de Tapia, también se encontraba despierta esa noche y, por momentos, solía salir de su vivienda y alumbrar con un pequeño reflector por si algún intruso había ingresado a su terreno. Ella no alcanzó a observar luz alguna, sí dice haber escuchado un zumbido, “una especie de ronroneo” –a decir del investigador Carlos Ferguson (7)-. En ocasión que la señora salió al exterior, su reflector repentinamente se apagó.
En verdad, varios fueron los vecinos que afirmaron haber escuchado el inquieto comportamiento de los animales.
Tapia también destacó que esa misma mañana notó en su perro, además del inusual nerviosismo, que sus ojos estaban colorados. Éste último detalle fue confirmado por un cronista del diario Nueva Sierra que se apersonó esa misma mañana mientras se encontraban los efectivos policiales pero no fue observado por el oficial bombero Hector Victorio, según se desprende del parte que realizó en el cuartel (ver trascripción). En este mismo documento el oficial Victorio destacó que el Sr. Tapia estaba “muy excitado”.

La investigación policial

A raíz de la existencia de las marcas pero especialmente por el temor a que el polvillo descubierto fuera tóxico, los vecinos dieron aviso a la policía del destacamento de Sierra de los Padres.
Allí se apersonaron por la mañana los efectivos policiales. Al descubrir el residuo solicitaron la presencia de los bomberos para “determinar si lo que hay en el suelo es quemado o desfoliado por algún producto químico” (citado del parte diario de bomberos). Se presentó el, ya mencionado, Oficial Héctor Victorio. El operativo policial estuvo a cargo del Oficial Inspector Franze.
Luego de descartar que las marcas fueran producto de una quemazón o algún tipo de pesticida, decidieron llamar a los peritos de la policía científica, mientras tanto optaron por aislar la zona con las cintas utilizadas para tal fin.
Momentos después se presentaron los peritos científicos -entre estos, Giambelli (bioquímica), Waissman (fotografía) y Cisneros (higiene)- y tomaron muestra de suelo. Finalizada esta tarea, y por precaución al desconocer si el residuo era nocivo, ordenaron tapar las marcas con arena. Orden cumplida posteriormente por los agentes policiales.
Siendo las 14 horas, se presentaron en el lugar personal de la Fuerza Aérea Argentina, representada por el jefe del Aeropuerto de la ciudad de Mar del Plata, Vicecomodoro Jose Roberto Medina, quién manifestó al oficial policial a cargo que si bien la denuncia de un OVNI era competencia de la Fuerza Aérea lamentablemente no tenía los medios suficientes para su investigación (citado, aunque no textual, en el expediente judicial).
Las muestras se enviaron al laboratorio policial de la ciudad de La Plata (Buenos Aires). Se tomó declaraciones al Sr. Romelio Tapia quién expresó lo mismo que lo arriba expuesto. Nada en absoluto hace sospechar en falso testimonio de parte del testigo.
Por su parte, la policía de Sierra de los Padres remitió el expediente a los Tribunales de la ciudad de Mar del Plata, más precisamente al UFI (Unidad Fiscal de Investigaciones) Nº 5 (Penal) a cargo del Dr. Carnevale.
Según pude averiguar personalmente en esa dependencia, al expediente no se le dio ingreso (aparentemente por las características del hecho y ante la ausencia de un delito), quedando archivado momentáneamente en la mesa de entrada de la Unidad Fiscal, sin ningún número que lo identificara. Fue por esta circunstancia, supongo, que me permitieron hacerle una rápida lectura. El expediente no superaba las 10 fojas y estaba conformado por una descripción del procedimiento realizada por el Oficial a cargo, un croquis simple de la finca con la ubicación de los círculos y el testimonio de Tapia (rubricado por el testigo) como así también con el relato sobre otras dos denuncias de aparición de marcas aunque sin presencia de luces ni comportamiento extraño en los animales. No había fotografías, ni tampoco estaba, a esa fecha, los resultados del peritaje de la policía científica. Terminaba el informe con la siguiente frase: “No habiendo al momento elementos que indiquen que estamos ante la presencia de un delito pudiendo tratarse de una fenómeno que escapa a la esfera policial/judicial”.

Se conocen algunos resultados de los análisis del residu

A la fecha de escribir estas líneas no hay información sobre el resultado de las pericias realizada por la policía científica de la ciudad de Mar del Plata.
Paralelamente, existieron otros análisis pero sobre muestras obtenidas en las marcas aparecidas en la Planta Procesadora de papas Fernández Hnos., en la Ruta 88. No obstante vale aclarar que las características de las mismas eran similares a la del campo de Tapia.
Uno de los especialistas que efectúo un análisis del residuo fue el Ing. Agrónomo (PhD en Fitopatología) Alberto Escande del INTA-Balcarce. En respuesta a una solicitud de mi parte, el Ing. Escande me dice:

Alberto Escande <….. > wrote:
De: «Alberto Escande»
A: Juan Pablo Gómez
Asunto: Re: Consulta sobre análisis de suelo en predio de Ruta 88
Fecha: Tue, 15 Feb 2005 13:15:26 -0300

Estimado Juan Pablo Gómez,
Los anillos en el césped estaban marcados por la presencia de la fructificación de un protozoo de la clase Myxomycetes, que hasta hace poco se lo clasificaba como un hongo. En la bibliografía se lo ubica a este pseudo hongo dentro de los mohos mucilaginosos (slimy molds). El microorganismo crece desde un punto central y al crecer sin limitaciones va ocupando un sector circular. Cuando se dan las condiciones para que fructifique (por ejemplo limitación de alimento y condiciones ambientales propicias) fructifica en los bordes de crecimiento generando un anillo. En este caso el microorganismo en cuestión pertenecería al género Physarum, que forma esporas dentro de unas bolsitas de pared muy débil denominadas esporangios. Este microorganismo se alimenta de bacterias y por ello se desarrolla sobre varias especies del césped, incluyendo malezas, sin afectar a estas especies vegetales pero cubriéndolas con las fructificaciones constituidas por esporas oscuras de forma y aspecto muy similar a las que causan carbones en varias especies vegetales.
Atentamente,

Alberto Escande
Ing Agr, PhD en Fitopatología

Otros análisis apuntaron en la misma dirección: HONGOS.

Se conocen algunos resultados de los análisis del residu

A la fecha de escribir estas líneas no hay información sobre el resultado de las pericias realizada por la policía científica de la ciudad de Mar del Plata.
Paralelamente, existieron otros análisis pero sobre muestras obtenidas en las marcas aparecidas en la Planta Procesadora de papas Fernández Hnos., en la Ruta 88. No obstante vale aclarar que las características de las mismas eran similares a la del campo de Tapia.
Uno de los especialistas que efectúo un análisis del residuo fue el Ing. Agrónomo (PhD en Fitopatología) Alberto Escande del INTA-Balcarce. En respuesta a una solicitud de mi parte, el Ing. Escande me dice:

Alberto Escande <….. > wrote:
De: «Alberto Escande»
A: Juan Pablo Gómez
Asunto: Re: Consulta sobre análisis de suelo en predio de Ruta 88
Fecha: Tue, 15 Feb 2005 13:15:26 -0300

Estimado Juan Pablo Gómez,
Los anillos en el césped estaban marcados por la presencia de la fructificación de un protozoo de la clase Myxomycetes, que hasta hace poco se lo clasificaba como un hongo. En la bibliografía se lo ubica a este pseudo hongo dentro de los mohos mucilaginosos (slimy molds). El microorganismo crece desde un punto central y al crecer sin limitaciones va ocupando un sector circular. Cuando se dan las condiciones para que fructifique (por ejemplo limitación de alimento y condiciones ambientales propicias) fructifica en los bordes de crecimiento generando un anillo. En este caso el microorganismo en cuestión pertenecería al género Physarum, que forma esporas dentro de unas bolsitas de pared muy débil denominadas esporangios. Este microorganismo se alimenta de bacterias y por ello se desarrolla sobre varias especies del césped, incluyendo malezas, sin afectar a estas especies vegetales pero cubriéndolas con las fructificaciones constituidas por esporas oscuras de forma y aspecto muy similar a las que causan carbones en varias especies vegetales.
Atentamente,

Alberto Escande
Ing Agr, PhD en Fitopatología

Otros análisis apuntaron en la misma dirección: HONGOS.

Visita al lugar de los hechos

Tuve oportunidad de visitar la propiedad Romelio Tapia en compañía del destacado ufólogo marplatense Carlos Ferguson, el 24 de febrero, es decir quince días después de ocurrido el hecho.
El testimonio de Tapia fue coherente en todo momento, reiterando lo mismo que había manifestado en las primeras entrevistas. Se le notaba dolido por los injustos comentarios maliciosos que algunas personas habían manifestado poniendo en duda su credibilidad. Su experiencia, según confesó, no fue para él gratificante (en sentido alguno) prefiriendo no volver a pasar por lo mismo.
En cuanto a las marcas, se podía observar solamente dos círculos de arena, aislados aún por la cinta que había colocado la policía.
Mientras charlaba con el testigo, Carlos Ferguson me hizo observar las hojas del árbol mencionado. Sinceramente desconozco si se trata de una quemazón. Será tarea de un especialista en botánica quién brinde una opinión mejor al respecto. Ferguson, por su parte, envió muestras a laboratorios particulares.
Días después tuve oportunidad de entrevistar al Sr. Carlos Vázquez, cronista del mensuario Nueva Sierra (de Sierra de los Padres) que se apersonó en el lugar de los hechos esa misma mañana cuando aún estaba la policía. Ellos han publicado algunas fotografías de las marcas antes de ser tapadas. Se pueden ver en la web (www.sierradelospadres.com.ar/ovnis.htm). Tanto en el artículo periodístico como en nuestra entrevista personal, el Sr. Vázquez destacó que habían recibido algunos testimonios sobre observaciones de luces extrañas en la zona, pero puntualmente en relación a la noche del avistamiento de Tapia me describió someramente lo siguiente: un amigo personal que viven en la zona alta de la sierra de los padres, se despertó a la madrugada cuando su habitación se iluminó de manera inusual. Ocurrió en dos oportunidades, separadas por escasos segundos. La luz era blanca y lo suficientemente potente para alumbrar completamente el dormitorio. Su mujer, que dormía a su lado, no se despertó. Dos días después de su experiencia, el hijo descubrió dos círculos en el césped del terreno lindante también de 6 m. de diámetro. Posteriormente, su amigo, comprobó la imposibilidad que la iluminación hubiera sido causada por luces de automóviles e incluso por algún sobrevuelo de algún helicóptero con reflectores busca-huellas. Los testigos de estas experiencias, me aclaraba Vázquez, prefieren no divulgar sus nombres por temor al ridículo. Por mi parte, considero que si bien no pueden relacionarse los hechos, al menos merece ser comentado.
Luego me entrevisté con el oficial bombero Héctor Victorio del destacamento de Sierra de los Padres. Básicamente me expresó lo mismo que asentó a su regreso en el libro de novedades y partes de servicios del cuartel (8). A continuación se transcribe el mismo (se corrigieron solo algunos errores ortográficos).

Parte de Servicio: Colaboración con personal.
Día 9/02/05
Ubicación: Vecinos Unidos al fondo (y Las Lomas)
Hora de Alarma: 11.00 Hora de Salida: 11.05 Regreso: 12.30

“Arribado al lugar convocado por policía para determinar si lo que hay en el suelo es quemado o desfoliado por algún producto químico. Se verifica que hay dos grandes círculos de aproximadamente 6 metros de circunferencia con listones en el interior del círculo que lo rellenan, personas en contacto con la materia (chicos y grandes) y un vecino de apellido Tapia, muy excitado porque dice que durante la noche vio una luz muy fuerte.
Se procede a aislar la zona y se observa que lo que hay sobre los pastos no es quemado, no es ceniza, ni se trata de un sector tratado con químico desfoliante. Se trata de una sustancia orgánica (probable) depositada sobre las hojas de pasto (la recubren totalmente) pero no la afectan en lo que sería su vida regular. Se observa que cuando movieron las hojas de pasto las mismas despiden polvo a pesar de que hay un índice de humedad alto y durante la noche hubo una niebla muy densa, la cual se retiró sobre la mañana. El vecino comenta que los perros toreaban de una forma descomunal al igual que unos chanchos de una finca vecina; además dice que los ojos de sus perros estaban totalmente rojos, lo que al momento de hacerme presente no ocurre y su estado es normal; no observándose ninguna otra anomalía”.

En otra parte de la planilla dice:

“Vecina comunica que su hija de 9 años hace dos días que llora de noche y que realiza dibujos relativo a OVNIS y se manifiesta con miedo.
Se convoca a Fuerza Aérea por intermedio de Defensa Civil. Una vez presentes manifiestan que no pueden hacer nada ya que carecen de conocimientos y elementos
Como acotación sobre las sustancias que recubre el pasto, la misma es uniforme conservando su grosor en toda la superficie (algo ilegible ¿de ambos?) círculos. El polvo que desprende es de vuelo bajo a muy bajo.
Las hojas están cubiertas por arriba pero no así por debajo de la sustancia o producto mencionado”.

A continuación hay un croquis muy sencillo con los dos círculos y su ubicación. En otra planilla (y aparentemente relacionado al mismo hecho) se lee:

“Por vivir en una zona rural manifiesto no haber apreciado nunca este tipo de forma (¿de?) materia”.

Posteriormente me dirigí al destacamento policial y dialogué brevemente con el Oficial Inspector Franze, quién también me narró brevemente lo ocurrido.

Tanto el Of. Inspector Franze como el bombero Victorio me comentaron que fueron varios los pobladores de la región que les informaron que en sus propiedades encontraron marcas similares a la descubierta en el barrio “El Paraíso”. La mayoría de esa gente prefirió mantener el anonimato por temor a ser ridiculizados como en algún momento lo fue, muy injustamente por cierto, el sr. Tapia. En algunos de esos lugares se hizo presente la policía pero viendo que las mismas tenían similares características (polvillo grisáceo sobre césped) no se extrajeron muestras, solo se fotografiaron.

Conclusiones provisorias

Si bien este trabajo es una crónica del caso, me gustaría ir un poco más allá y ofrecer mi punto de vista en base a los elementos existentes hasta el momento. Veamos:

Las marcas:

Punto 1 – Sobre la composición de las mismas no existirían dudas, se tratarían de hongos diminutos (o pseudos-hongos como lo denomina el Ingeniero Escande). Este punto no estaría en discusión.

Punto 2 – Las condiciones climáticas de esas fechas fueron, ciertamente, propicias para la aparición de esta especie de hongos. Y su forma (anular) también es característica.

Punto 3 – El tipo de huella que apareció en el campo de Tapia, es idéntica a muchas otras aparecidas en diversos terrenos de la región en esas mismas fechas. No fue un caso aislado.

Punto 4 – Una planta próxima a las marcas tenía la punta de todas sus hojas aparentemente afectadas por algo, sin embargo habría que realizar un estudio de las mismas para saber si fue una consecuencia natural o no.

El avistamiento:

Punto 5 – Se descarta el fraude. Ya lo dije antes, el testimonio del Sr. Tapia es honesto. En todo momento afirmó haber visto una luz (ni más ni menos que eso). Así lo aseguró frente a las autoridades policiales y quedó constancia de ello en el expediente judicial, esto (entre otros factores) le da un peso importante a la hora de determinar la veracidad del hecho (9).

Punto 6 – La luz observada ciertamente tiene características peculiares, sin embargo hay que considerar tres factores –negativos, si se quiere-: la circunstancia previa a la observación (el testigo estaba durmiendo), el tiempo que duró la misma (unos 10 segundos) y las condiciones climáticas en ese momento (niebla/neblina) que no permitía una visibilidad normal (amén de que la misma se llevó a cabo a través de una ventana).

Punto 7 – Para el testigo lo observado fue lo suficientemente extraño para provocarle -sino temor- mucha inquietud. Y no estaba predispuesto a ver lo vio, en ese momento temió únicamente por un posible intento de hurto.

Punto 8 – Resulta sincero, también, cuando describe sus malestares físicos (10); la duda será si los mismos fueron consecuencia de la sorpresa/inquietud o, como cientos de veces se ha denunciado en la casuística OVNI, por la presencia cercana de la luz anómala; aunque vale recordar que Tapia en ningún momento salió al exterior.

Punto 9 – Existió realmente un comportamiento inusual en los animales de los alrededores. Fue el común denominador en los testimonios de los vecinos. No puede ser obviado.

Repasando estos nueve ítems, provisoriamente concluyo:

El testigo no miente. Efectivamente observó una luz, para él, lo suficientemente inusual y extraña para impresionarlo. Ahora bien: ¿alcanza ello para catalogarla como un auténtico Fenómeno OVNI, es decir, tal cual se desprende de la definición sugerida por Hynek (11)?. ¿Y si fueron las condiciones en la que se desarrolló la observación las que mostraron extraña una luz de origen convencional? A esta última inquietud vale preguntarse ¿qué tipo de luz –con forma de esfera y en ascenso- pudo causar extrañeza e impresión en Tapia?. ¿Y que decir del comportamiento de los animales? ¿El alboroto de éstos fue por la presencia de la luz?…en las respuestas a estas inquietudes siempre habrá un margen de duda pero convengamos que es muy sugerente esta coincidencia, pues la casuística OVNI está muy nutrida de casos con estas características. La misma inquietud surge a la hora de evaluar el malestar físico descrito por el testigo. Algo que si bien resulta frecuente entre los reportes de casos OVNI con efectos fisiológicos, aquí la relación tampoco es concluyente.
Soy de la opinión que antes de catalogar el hecho como OVNI, habría que reunir más información, apuntando en la necesidad de localizar a otros posibles testigos. Hay pistas firmes al respecto.
En cuanto a las marcas en el terreno de Tapia debo reconocer que resulta sugerente la coincidencia en tiempo y lugar con la observación de la luz; sin embargo hay un estudio que ofrece una explicación natural (hongos) a su aparición. Explicación que se puede extender perfectamente al resto de las huellas descubiertas en la región. Por lo tanto, hasta que no aparezca un estudio que invalide los resultados hasta ahora conocidos, me inclino por la explicación natural de su formación.
El caso permanece abierto

Nota

El presente trabajo no es un informe técnico –y mucho menos científico- del caso. Se trata, más bien, de una crónica de los hechos basada, en gran medida, en la información obtenida de primera mano por el autor, luego de una visita al lugar del incidente.

Agradecimientos

Al sr. Tapia y Sra.; a Carlos Ferguson (CIOM-RAO Mdp); Al Ing. Agrónomo Alberto Escande (INTA Balcarce); al Sr. Carlos Vázquez, de Nueva Sierra (Sierra de los Padres); al Oficial Franze, de la comisaría 18 (Sierra de los Padres); al Oficial Bombero Héctor Victorio también de Sierra y a personal de Mesa de Entradas del UFI Nº 5 (Tribunales, MDP).
Bs. As., 20 de Marzo de 2005

Referencias

(1) Mar del Plata, ubicada a 400 Kms. al Sudeste de Capital Federal, es la ciudad turística más importante de la costa atlántica de la Pcia. de Buenos Aires.
(2) Ferguson, Carlos D.; “Informes sobre los casos ocurridos recientemente en Mar del Plata y alrededores”; en www.eldragoninvisible.
com.ar, Febrero 2005.
(3) Diario La Capital de Mar del Plata, 11/2/05.
(4) Leído en el expediente judicial
(5) Ferguson, Carlos D.; Op.Cit. En base a la reconstrucción hecha con el testigo. Cabe señalarse que en el expediente judicial el diámetro asignado a la luz fue de 5 m.
(6) El propio testigo comentó que entre muchas de las personas que lo visitaron con posterioridad hubo un señor que le aseguró que esa misma noche había observado una luz extraña cruzar la ruta 226 para perderse de vista en dirección de su casa. Este testimonio, a la fecha de mi visita, no estaba aún confirmado.
(7) Ferguson, Carlos D. Op. Cit.
(8) Del parte de Servicios del destacamento de Bomberos Voluntarios Sierra de los Padres, recibido por fax el 18/03/05.
(9) Resultan infundadas y de muy mala intención las declaraciones de aquellos que pretendieron descalificar el testimonio de Tapia poniendo en duda su credibilidad…¡sin siquiera conocer personalmente al testigo!.
(10) A la fecha de mi visita, Tapia comentó también que, desde que vivió su experiencia, nota una curiosa falta de apetito.
(11) OVNI, según lo definió Hynek es: “la percepción informada de un objeto o luz vistos en el cielo o sobre el suelo, cuya apariencia, trayectoria y comportamiento lumínico y dinámico general no sugieren una explicación convencional lógica y que no solo resultan desconcertante para los percipientes originales, sino también para aquellas personas técnicamente capaces de encontrar una identificación correcta, el caso que la hubiera”.

Sobre el autor

Nació el 16 de abril de 1972 en Buenos Aires, se inició en la investigación activa del Fenómeno OVNI a partir del año 1990, luego de finalizar sus estudios. Fue sub.-director del Centro de Estudios de Fenómenos Ufológicos (CEFU) durante tres años (1993 – 1996). Ha colaborado en varias oportunidades con revistas y boletines ufológicos de la Argentina. Ha sido miembro activo por más de diez años de la Red Argentina de Ovnilogía (RAO). En la actualidad es investigador independiente pero a la vez realiza trabajos en conjunto con otros investigadores. Integra el staff de GACETA OVNI (www.gacetaovni.com). Algunos de sus trabajos de investigación publicados son: “Caso Barrio Parque La Serena (MDP, 1988)”; “El caso Lo Turco (Lobos,1994)”; “Extrañas huellas en cultivos de girasol (1994/1995)”; “La oleada de 1994 en Lobos y Roque Pérez (Pcia. de Buenos Aires)”; “El Caso Bariloche. A propósito de una explicación astronómica”; “Informe del Caso Bariloche, 31/7/95” (coautor Oscar Uriondo); “Obtención de la cinta de audio del caso Bariloche (coautor Oscar Uriondo)” y participó en numerosas investigaciones con el Grupo Hemisferios, entre ellas: “Las zonas ventanas” (1994), “Extrañas luces en el delta del Paraná (1994)”; “Investigaciones en Azul, Lobería y San Manuel (1994)”_; “El Caso de los Policias de Cachi (colaboración, 2001)”; “El Caso Chaján (colaboración, 2002)”. Ha viajado para el estudio del Fenómeno OVNI por diferentes regiones de la Republica Argentina, investigando en las provincias de Entre Ríos, La Pampa, Santa Fé, Córdoba, Río Negro y Mendoza; como así también en numerosas localidades del interior de la Provincia. de Buenos Aires. Vive en Lanús (Bs.As.-Argentina). Su dirección electrónica es morkolson@yahoo.com.ar o juanpgomez2004@
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