Sobre EX Ufólogos disfrazados como tales

De un tiempo a esta parte hemos podido advertir la presencia de personas participando dentro del ambiente Ovni que dicen llamarse “ufólogos”. Algunos de ellos realmente estuvieron dentro del estudio del fenómeno, otros tocaron de oído.

Pero más allá de esto, lo que queremos señalar es que estos personajes esgrimen ya con total seguridad que han encontrado la “explicación” a los casos que día a día se suceden.

Desde fuegos de San Telmo, armas secretas, meteoritos, mitos y creencias a delirios duales y una gran cantidad de cosas que –según ellos– son los causantes directos de las observaciones.

Resulta curioso –por lo menos en los casos de argentina– que estas personas continúen dentro del ambiente ovni, aún cuando sus respuestas supuestamente ya están satisfechas.

En vez de satisfacer perfectamente su necesidad de explicarlo todo, la postura de quienes se manejan de esta manera es persistir en denominarse UFÓLOGOS, aún cuando a todas luces queda claro que con ello sólo están engañando a quien desea ser engañado.

Si bien la denominación ufólogo puede ser atribuible a dispares interpretaciones, queda claro que lo primario sería contemplar en dicha denominación a quien continúa investigando los sucesos o denuncias que llamamos ovni sin arriesgar interpretación definitoria.
Pero conocemos bien los casos de varios que desde hace mucho tiempo han dejado de investigar casos, porque ello representaría la modalidad de la “ufología romántica” o “crédula”.

¿Por qué se persiste en denominarse ufólogo?. ¿qué buscan en la ufología?… ¿qué necesidades los impulsan a insistir con la idea de que son ufólogos?
Quizás esto tenga su explicación en el hecho claro de que:

No desean abandonar la ufología por distintas motivaciones ocultas.

Dado el punto anterior, la única forma de continuar obteniendo cierto tipo de datos es manejarse como los camaleones, cambiando de colores según la ocasión.

En vez de admitir que su búsqueda personal ha terminado, se empeñan en desarrollar una tarea de tipo política ideológica: contra todos aquellos que continúan en la temática, con un fin claro de desalentar.

Muchos de estos personajes utilizan igualmente otros motes que añaden a su supuesta categorización de “ufólogos”, como ser: “periodistas”, “críticos científicos”, “racionalistas”, “expertos en sectas”, etc.

Muy pocos –por no decir ninguno– adopta una postura consecuente con lo que opinan, tildándose ya de “EX UFÓLOGOS”. El “ex” es peligroso, porque después de todo, al decidir no alejarse de las aguas ufológicas, denominarse Ex significaría un entierro político dentro del mundillo ovni.

De esta manera, ocultando las verdaderas intenciones, se manejan especulando ciertas actitudes que a veces hasta son risibles. Las cataratas de explicaciones que ofrecen para justificar su presencia dentro del ambiente ovni son cuasi-cómicas: dentro de congresos y reuniones ufológicas menean la cabeza levantando una ceja y poniendo cara de “misteriosos”: “quizás los ovnis no son lo que parecen ser”, “tenemos que estar abiertos a todo pero tampoco a todo”, “siempre han estado como manifestaciones colectivas”, etc, etc, etc. Incluso llegan a dar palmadas en la espalda de los ufólogos “crédulos”, insinuando una indefinición cuando en realidad ya sabemos en que lado de las orillas abrevan.

Por el contrario, al enviar datos al extranjero y aún codeándose con algunos escépticos de turno, estas mismas personas adoptan un cambio tal de postura, que uno se asombra de que sean la misma persona.

Entonces aparecen las ideas falsas fomentadas como “verdades absolutas”: “no hay ovnis diurnos – sólo hay un 1 % de casos ovni – los relatos de discos son fantasía – todo es relativo – no hay testigos calificados – no existen casos con abundante evidencia de análisis, etc. Estas modalidades las tenemos bien identificadas. Lamentablemente ellos no dan el paso necesario porque su fin es NO ALEJARSE DEL TODO.

Los ufólogos de viejas y nuevas camadas son los responsables de buscar la forma de “clarificar las aguas”. Así como durante mucho tiempo ciertos místicos, comerciantes, embaucadores y charlatanes se encontraban participando junto a profesionales de renombre, hoy se hace necesario más que nunca que cada elemento busque el ámbito donde moverse a piacere.

A no dudar que aún con más o menos capacitación, no podemos llamar INVESTIGADOR a ningún personaje que se ponga a rezar a los hermanos cósmicos, o a quien fomente el sensacionalismo con fines ajenos al criterio metodológico.

Pero tampoco a quienes desde ciertas tribunas, ya se encuentren en el camino de la “superación” de saber que detrás de todo esto no hay nada.

En todo caso, estos últimos, ya se encuentran o podrían catalogarse perfectamente como EX, aún cuando no tengan el valor de admitirlo.

Carlos D. Ferguson
Coordinador Central de la Red Argentina de Ovnilogía