INICIATIVA RANQUELIA O PROYECTO DE IDENTIFICACIÓN (1 PARTE)

Árbol Solo es uno de los puntos geográficos de nuestro país que presenta condiciones extraordinarias respecto de los No Identificados. La magnitud, la frecuencia y la calidad de las observaciones de fenómenos luminosos allí registradas obligan, y a su vez ofrece condiciones únicas, a un estudio de mayor envergadura. La iniciativa Ranquelia es un proyecto de Gaceta Ovni y sus integrantes para establecer en ese alejado paraje un movimiento de localización, identificación y registro de la presencia de fenómenos luminosos en la zona, con miras a proyectos mayores.

LA PAMPA. ENERO DE 2001, EL FUEGO
Las llamas avanzan a una velocidad imposible de concebir. Quien no ha visto un incendio en campo seco difícilmente sepa como se comporta el fuego, viajando a la carrera con frentes de kilómetros de ancho, devorando todo a su paso y elevando la temperatura a tal punto que hasta los metales más duros se retuercen.
El calor que genera consume grandes cantidades de oxigeno creando ráfagas violentas que solo con su paso son capaces de encender las ramas secas lejos de la combustión; así cruzan los caminos, las gruesas líneas de contrafuegos, saltando frenéticamente por encima de las defensas y extendiendo los dominios del mismo infierno.
Se dice que los animales huyen alocadamente hasta encontrar algún obstáculo o los perímetros alambrados de los campos, pero en este caso muchos de los cientos de animales vacunos, jabalíes y ciervos fueron encontrados ha mitad de un campo, señal que el fuego, en algunos momentos, es capaz de viajar más rápido que ellos.
Dos millones de hectáreas de vegetación seca se han quemado en poco más de un mes de incendios forestales, una extensión que fácilmente ocuparía la mitad de un país europeo.
Las columnas de humo se elevan a grandes distancias, y durante todo ese tiempo la provincia de la pampa ha perdido el cielo y el horizonte típicos de sus días soleados tras un muro gris oscuro de cenizas, como si una colosal tormenta amenazara día y noche la región.
Ahora el fuego se ha extinguido, dejando tras su paso pérdidas enormes a los humildes productores del oeste de la Provincia de La Pampa, habiendo cobrado vidas de valerosos campesinos que se enfrentaron con el mismo monstruo ignívomo sin poder escapar a sus fauces.
Los montes cerrados de caldenes y pasturas amarillentas, que tantas veces vimos, apenas son reconocibles entre las extensiones enormes de ramas carbonizadas y un suelo arenoso confundido con la oscura ceniza que lo cubre. Si el desierto parece extraño, luego de tal desastre resulta una imagen agobiante y desoladora que desnuda las siluetas de la tierra, las dunas y los senderos con sombrías formas negras.
Apenas un viento recorre los campos las nubes negras renacen de la superficie cubriendo con un manto neblinoso que apenas deja ver claramente unos pocos metros por delante.
En estas condiciones llegamos a la provincia de La Pampa con el objeto de relevar casuística Ovni.

EN ÁRBOL SOLO
Es difícil pensar en extensiones tan bastas y desoladas, vacíos que han sido ganados duramente a la naturaleza indomable de la estepa fundando puestos, establecimientos y colonias cuyos pobladores compiten con la dureza del medio mostrándose también tenaces y laboriosos.
Árbol Solo es una de esas colonias, apenas habitada por unos ocho adultos y tres menores de edad. Situada a unos 40 kilómetros de la ruta 10, la misma nombrada en el presente caso Felipe-Bernal-Sánchez (ver nota Los cazadores cazados).
En 1997 visitamos el lugar en busca de referencias sobre posibles observaciones ligadas a dicho caso, encontrando en aquella oportunidad una interesante casuística que abría el panorama luminoso con unas características poco usuales; nos referimos a la regionalidad fenoménica y, por su puesto, a la continuidad de observaciones que, en comparación, tímidamente se mostraban entonces a la encuesta.
Allí conversamos con el cacique ranquel Carlos Campú, hombre enérgico y celoso del símbolo que su mandato significa, y poseedor de una riqueza de conceptos y tradiciones que subyugan al visitante (ver nota ¿ Que ocurre en La Pampa?, primera parte).
Como decíamos, solo un puñado de gentes habitan esa parte del desierto y causa asombro comprobar la incidencia de los fenómenos luminosos en paraje tan lejano.
Dado que el presente trabajo, y en esta primer entrega, pretendemos evaluar esa incidencia como base a la iniciativa Ranquelia, daremos un pantallazo a esas experiencias con un posterior análisis de los datos.

LOS PROTAGONISTAS.
La familia Alvarez ha pasado como tal buena parte de su vida en Árbol Solo, atendiendo la sencilla estación de gasolina o responsabilizándose del control del equipo generador de electricidad (alimentado a gas oíl y que permanece prendido entre las 7 de la mañana hasta las 11 de la noche, aproximadamente, variando esta franja según la época del año). Además, Baldomero Alvarez suele atender el dispensario local cuando una urgencia se presenta, y se halla enlazado por radio y por teléfono a la ciudad de Santa Isabel a cuyo departamento pertenece Árbol Solo.
Su esposa María y su hijo Baldomero colaboran decididamente con las tareas asignadas al Sr. Alvarez. Unas casas después, vive la familia de Sandro, el policía allí asignado desde el 97, cuya esposa es hermana de Baldomero. Tienen dos pequeños hijos que ven como una fiesta que las personas visiten su casa para incluirlas en sus juegos.
Completan la reducida población otra familia y una mujer que regenta un pequeño comercio que dispende productos alimenticios y bebida fresca tan apreciada en los días de intenso calor.
Más allá de la Colonia puestos y establecimientos alejados completan la población estable de la región y todos ellos, casi sin excepción acuden al puesto administrativo por diferentes causas.
Importante es destacar la presencia de una amplia escuela hogar que recibe a los pequeños de la zona garantizando educación, alimento y atención sanitaria primaria. Es en el invierno, durante la época de clases que el lugar está más animado.
Si uno puede subirse al tanque de agua de la escuela y contemplar los alrededores va a notar la desolación de ese paraje, la inmensidad de un territorio casi vacío, apenas ocupado por familias dispersas que viajan muchos kilómetros antes de encontrar a su vecino. En tal soledad, aún los sucesos más extraordinarios se hallan contenidos por el desierto, y Árbol Solo es una verdadera caja de sorpresas.
En el medio del poblado una enorme antena de casi 80 metros se yergue única en el dominio del cielo, propiedad de una telefónica que la ha levantado muchos años atrás.
Algunos aspectos de la vida en la colonia son importantes de destacar debido a que influirán en la evaluación final de la relación de las personas con el fenómeno luminoso.
La vida es sumamente tranquila, los lunes y los domingos no ofrecen diferencias notables, y cada día, en invierno o verano, tiene una rutina casi inevitable. Esto lleva a que el almanaque no tenga la importancia que en otros lugares mas densamente poblados posee. Aveces no se recuerdan días especiales sino por los acontecimientos que ocurren durante él, y son comunes las referencias de una semana o un mes solo por lo que pasa y no por su denominación numeral.
La percepción del tiempo suele estar bastante ligada a ese ritmo; las cosas pueden suceder antes de que se corte el grupo electrógeno o después, o bien la caída del sol o el amanecer son las fronteras que señalan el momento de los sucesos, o la hora del almuerzo o cuando llama alguien del gobierno pampeano por teléfono.
¨¿ Te acordás?, fue unos días después que se quedó la camioneta de fulano atascada en la arena..¨ suele ser, aproximadamente, el modelo de referencia temporal.
En este contexto, y dado que es rara la visita de forasteros, siempre que no sea gente del gobierno, las vivencias de sus habitantes quedan contenidas y rara vez cruzan la línea divisoria del desierto.
Es el caso de las experiencias con los extraños objetos y cuerpos luminosos que frecuentan Árbol Solo y sus inmediaciones, y a pesar del esfuerzo que el investigador hace por establecer una conexión informativa ágil, los ritmos, las urgencias y el propio paisaje malogran una comunicación y una precisión de los datos obtenidos, pero son tan impresionantes y con aristas excepcionales que valen los esfuerzos y desvelos por mantenerlos sobre la superficie.

LA PRIMER VISITA DEL 2001 A LA PAMPA
Paco Martínez, Patricio Parente, Javier Ferraroto y Daniel López, llegaron a la región el sábado 6 de enero del corriente año, siendo recibidos por la madre de Baldomero en su casa de la ciudad de Victoríca. Baldomero, quien nos recogería allí se sumo durante el almuerzo y nos contó algunas experiencias de forma sucinta.
Recordaba su madre, que cuando pequeña, en el establecimiento La Escalada, la ¨luz mala¨ solía salir debajo de un árbol. Esta era una esfera anaranjada de regular tamaño que acostumbraba a emerger periódicamente, reconociéndosele horario e intinerario.
A su memoria también acudió la vez que otra luz, semejante a la de un tractor se interpuso en el camino de su difunto esposo que estaba montado sobre un caballo. ¨El no creía en las luces hasta que ese día llegó sobresaltado y me dijo que teníamos razón¨.
A media tarde, y luego de recoger al joven Mario Cabal que posee su casa a unos kilómetros de la colonia, montamos la camioneta 4X4 de Baldomero y nos dirigimos a Árbol Solo.
Es de destacar que vehículos de esas características son imprescindibles en terreno arenoso. Otros tipos de automotores se atascan en la arena, y dado que se pueden caminar kilómetros sin encontrar a nadie, todo percance de esa naturaleza es peligroso si no se está equipado apropiadamente. Muy frecuentemente los baquianos asisten a vehículos enterrados que forzaron su marcha en las sendas resecas, y esto hace que solo los conocedores y lugareños se atrevan por los caminos. Vale la aclaración para descartar aventurados nocturnos como explicación a algunas de las manifestaciones luminosas.
Al ingresar desde la ruta 10 a la entrada de La Zota, cruzando la tranquera, se hacen nada menos que 40 kilómetros hasta llegar a destino, habiendo cruzado solamente el puesto El Trébol, habitado por un matrimonio mayor de edad, compuesto por Tomás Virto y Nilda Bogado.
Desde allí en adelante se puede observar la magnitud de la catástrofe provocada por el fuego, miles de hectáreas calcinadas, alambrados consumidos, un aroma amargo a ceniza y el sol impiadoso abrasando la desolación. A veces uno mira y piensa ¨aquí puede verse cualquier cosa sin que ningún otro ser humano se entere¨
Llegamos a Árbol Solo por la tarde y fuimos acomodados por Baldomero en un cuarto del dispensario local que tenía comodidades excesivas para nuestras pretensiones. Allí estuvimos tres días, tomando notas, haciendo vigilias, recorriendo dificultosamente los alrededores.

LOS CASOS
Como decíamos, hay una importante concentración casuística en toda la región, dándose constantes temporales y espaciales que son altamente significativas.
Exponemos a continuación algunos de los testimonios.

Carlos Toranzo. El testigo es oriundo de la zona, conoce por tanto perfectamente los alrededores y nos relata su más recordada experiencia.
Fue en octubre o noviembre de 1977 o 78, no recuerda exactamente el mes o el año pero asegura que puede tratarse con seguridad de alguna de estas dos fechas. Eran las 11,30 de la noche cuando transitaba la ruta 14 ( que a esa altura no es más que una picada de arena ancha) que está muy cerca de la colonia, a la altura de la Estancia La Luz ( nombre sugestivamente apropiado para los sucesos que allí acontecen).
Por necesidades fisiológicas paró el vehículo en el que venía y cuando estaba de pie al costado del camino, súbitamente apareció una luz desde la ruta, delante del camión, que lo encandiló. La peculiar masa luminosa titilaba claramente, a no más de cien metros de su posición.
Sin pérdida de tiempo subió al vehículo, sabiendo por experiencia que no corría ningún peligro pero precavido prefirió seguir observando desde la cabina. Así retomó su marcha en dirección oeste, viendo como la luz aumentaba de intensidad.
¨ Me da la impresión que era redonda, media blanca y amarilla, pero muy brillante, tanto que no me dejaba ver con claridad el camino, por eso tenía que andar despacio.¨ Como sea, el Sr. Toranzo siguió no sin dificultad el camino con una enorme claridad que avanzaba delante suyo a la misma velocidad que él, tanto es así que los 12 kilómetros siguientes le insumieron nada menos que 40 minutos de tiempo, con velocidad limitada por la extraña compañera.
Al final de esa distancia aproximada vio como la luz se desplazó hacia la izquierda, detrás de un médano. Segundos después vio elevarse por detrás de esos montes un objeto alargado, de apariencia cilíndrica que tenía en su parte media unas 10 ventanillas de las que emergían luces amarillentas; estaba a 300-500m. de distancia. Finalmente el cuerpo se elevó en forma vertical, con el objeto inclinado y emitiendo disparos de luces rojas y celestes desde su parte delantera para luego fugarse velozmente con dirección a Mendoza.
Para Toranzo fue una experiencia alucinante, tal vez por eso al día siguiente pasó por allí, trepó el médano y se encontró que en el punto aparente, de donde el objeto cilíndrico había aparecido, el pasto estaba chamuscado y seco.

Sandro Echeverría El policía de la colonia recalca que no siente temor por las luces, y que aún así no se ha topado lo suficientemente cerca con ninguna de ellas. Como comentamos en las notas de La Pampa, existe la creencia que la luz se acerca a los que no sienten temor, tal vez por eso Sandro espera su momento para estar cara a cara con una. Sin embargo ha vivido experiencias más que interesantes con estos fenómenos que recuerda particularmente. Una vez, saliendo de Árbol Solo, desde la segunda tranquera que se debe cruzar para llegar a la ruta 10 ( cuentan las tranqueras desde la ruta hacia la colonia) vio una luz blanca en la ruta; como iba con su esposa le preguntó si la había visto -dado que hay oportunidades en que unos la ven y otros no-, a lo que ella dijo que no. Cuando tomo el asfalto y comenzó a transitar la 10, la luz prácticamente se posó detrás de la caja de la camioneta, iluminando tímidamente la cabina. Se trataba de una esfera de unos 30 centímetros que iluminaba igual que un foco de auto, de color blanco amarillenta. La luz se esfumó rápidamente cuando pasaron un cartel indicador.
En otra oportunidad Sandro, fue testigo de como una ¨luna opaca¨ con un círculo brilloso bordeándola, pasó muy despacio de sur a norte, a baja altura sobre la colonia. Este extraño objeto ¨ hacía como un ruidito raro¨ mientras alumbraba la escuela y parecía aplastar los yuyos del suelo. Esto ocurrió en febrero del 98, poco antes de oscurecer, y según nos cuenta muchos en la zona la vieron. En realidad, vieron en dos oportunidades un fenómeno semejante, el ya descripto y otro un año antes, durante el invierno del ´97.
Pero la experiencia más alucinante la vivió con su esposa a poco de ingresar por la tranquera de La Zota, en el invierno del año pasado ( año 2000), posiblemente en junio.

¨Era invierno, de noche ya tarde, hacía mucho frío. Veníamos de la ciudad con mi señora y los chicos. Cuando nos estabamos acercando a la segunda tranquera viniendo de La Zota, bien sobre el costado de la entrada, vimos una luz anaranjada, algo pálida. Al llegar la luz avanzó y siguió viaje delante nuestro.¨
La esfera luminosa tenía aproximadamente de unos 30 a 40 centímetros de diámetro. No bien rebasaron el paso la luz se adelantó hasta llegar a la tercer tranquera.
¨ Allí veíamos el vislumbre, entonces nos dimos cuenta que había otra luz¨. Efectivamente, la primer luz se sumo a una segunda que esperaba en la siguiente entrada, y como para cruzar la tranquera Sandro debía bajar para abrirla y luego cerrarla, el par de objetos se adelantó por el camino, perfectamente a la par de la senda.
¨ Vimos como avanzaban juntas, Mi señora estaba muy inquieta, pero no me iba a detener en la nada con los chicos. Prefería llegar a mi casa.¨
Habían transitado casi 20 kilómetros desde la segunda tranquera cuando muy cerca de la cuarta las dos luces se unieron con otras dos.
¨Eran cuatro, nada menos, todas del mismo color, a la misma altura, aunque parecían moverse un poco. Cuando llegamos al paso que tiene un guardaganado las cuatro se fueron en fila hacia adelante, primero una, luego otra y así.¨ Fue todo lo que vieron esa noche.
Sra. Alvarez de Echeverría La esposa del policía, hermana de Baldomero, tiene una relación particular con este fenómeno. ¨No se por qué pero me toca verlas seguido¨ , argumento que apoya decididamente su esposo. Ella piensa que las extrañas presencias luminosas pueden anunciar cosas según el color que posean, y apoya el aserto con una experiencia reciente.
El 2 de julio del 2000, entre las 11 u 11,30 pm, antes que su hermano apagara la luz del grupo electrógeno vio en dirección a la punta del galpón detrás de la escuela, una luz roja, pequeña pero intensa que parecía iluminar parte del edificio, aunque de forma tenue.
´Cuando vi la luz roja supe que algo iba a pasar, y a la semana falleció mi papá¨
Pero algo realmente curioso e impactante le ocurriría unas semanas después, más precisamente el 20 de julio del 2000, casi a la misma hora, entre 11 u 1130 pm. No había luz porque el grupo electrógeno no cargaba o tenía algún problema. estaba entonces terminando de lavar la ropa en el patio trasero de la casa ( que da al desierto) cuando, luego de entrar brevemente, salió y contemplo un ¨vislumbre en el piso¨- que es igual a decir un reflejo o luz proyectada-, levantó la vista y pudo divisar por detrás de un cercado de madera a unos cuatro metros de donde estaba, y a no más de 30cm. del suelo un aparato con forma de diminuto platillo.
¨Era como un platito, del tamaño de un cenicero grande – entre 20 y 30 centímetros- con muchas caras. La parte de arriba era media redondeada y de cada cara salía una luz de color.¨ Cataloga las luces como tonos del arco iris pero más pálidas. El reflejo de las mismas llegaban hasta muy cerca de sus pies. ¨Era muy raro y muy lindo; me quedé unos minutos viéndolo, entré a la casa para avisar a mi marido pero cuando salimos ya no estaba.¨

Baldomero Alvarez Es, quizás, una de las personas que más se ve afectada por las experiencias con luces en toda la región. En verdad sus primeras experiencias fueron algo traumáticas y daría cualquier cosa por no estar cerca del fenómeno.
Durante muchos años de su vida vio luces extrañas, pero fue en una ocasión, que parece perderse en su memoria, que vivió algo electrizante.
La experiencia sucedió, aproximadamente hace 15 años (actualmente tiene 40 años de edad), en ocasión de trasladarse a una estancia donde se festejaba un cumpleaños y estaba invitado a un asado. Manejaba un jeep en compañía de otro poblador apellidado Cabral por uno de los tantos senderos de la zona, siendo ya algo tarde en la noche.
No muy lejos de su destino divisaron una potente luz blanca que pronto estuvo sobre ellos e iluminó el campo como si fuese de día. Al tenerla sobre sus cabezas detuvieron el vehículo y así pudieron contemplar claramente un enorme cuerpo blanquecino, con bordes más luminosos que en el centro.
Del objeto parecía provenir un fuerte viento que peinaba los olivillos del suelo como si fuesen olas. Repentinamente el aire frió de la noche fue suplantado por ondas de calor, también provenientes de la masa luminosa que estaría, según dicen, a no más de 20 metros de altura. Baldomero sintió pánico al igual que su compañero, y durante unos interminables minutos quedaron congelados en las butacas del jeep hasta que finalmente el ovni se retiró. Tan conmocionados quedaron que no osaron moverse del lugar durante horas hasta que finalmente la luz del alba los impulsó a seguir camino.
No fue la única experiencia conmovedora. Siendo más joven – nos relata su madre- cerca de la colonia, y junto a obreros de vialidad, observaron un extraño cuerpo anular a muy baja altura que parecía ascender desde un caldén. El fenómeno semejaba a una hornalla prendida, con colores azules y rojos en degradé que se movilizó lentamente hacia el norte, cerca de la estancia La Sarita. Uno de los obreros de vialidad fue presa de un estado de nerviosismo muy agudo y esto impacto mucho en Baldomero y su madre, aunque reconocen ambos que esas cosas no producen daño.
Otro objeto de importantes dimensiones apareció en la colonia durante el año 98. Esta vez se trataba de un cuerpo semejante a la luna, intensamente blanco, bordeado por un halo neblinoso salpicado de pequeñas claridades.
Cuando lo diviso por vez primera, Baldomero estaba solo. El ovni, a muy baja altura sobrevolaba las afueras de la colonia lentamente, viniendo del oeste. Acompañaba su tránsito un fuerte viento que movía los olmos y los olivillos del suelo en contraste con lo que había sido una noche serena y sin frío.
El objeto rozó uno de los arboles y se movió en dirección norte. Baldomero entró corriendo a la casa del policía y junto con éste y su hermana pudieron ver como el cuerpo saturniano se retiraba definitivamente del lugar.
En otra ocasión, posiblemente en el año 1997, al momento de apagar el grupo electrógeno, una luz apareció muy cerca suyo, como impidiéndole el paso hacia su hogar. Solo cuando la luz se retiró corrió a su vivienda.
Más recientemente, durante el año 2000, aún en época de clases, Baldomero regresaba desde una estancia a la colonia, y al avanzar por la calle vio sobre el techo de un vecino una luz como de linterna. Pensó que se trataba de alguien que estaba reparando la antena de un televisor, pero al indagar supo que la familia de la casa, en ese horario estaba durmiendo. No era la primera vez que las luces deambulaban por las techumbres de las viviendas.

LAS LUCES EN EL DESIERTO
No hay dudas que estas experiencias son apenas un esbozo del verdadero dossier de vivencias que ocultan los enormes espacios vacíos de la región. Aquí y allá, todo es territorio dominado por los fenómenos luminosos nocturnos, y cada uno de los pobladores, con mayor o menor preocupación saben que tarde o temprano, sobre todo en el invierno, se toparan con ellas.
Hay puntos fijos, días especiales que marcan una característica fenoménica trascendente para cualquier estudio. Los lugares frecuentes de tránsito están bien marcados en dichas vivencias, son claros y pueden marcarse en un mapa con aguda precisión.
Entre estos lugares existe uno a 2 kilómetros de la colonia, en dirección noroeste, sobre el puesto de un poblador descendiente puro de ranqueles cuyo apellido es Calfuán.
Calfuán y su familia nacieron y se criaron en el mismo puesto que habitan y están acostumbrados a ver las luces reiterar sus intinerarios. En ese puesto llamado San Justo viven Emilia Reynoso, Cesar Calfuán y nuestro entrevistado, Adolfo Calfuán. Todos ellos afirman que en el invierno a partir de las 9pm, siempre se ven luces coloradas y blancas que nunca llegan a la casa. No emiten sonido, se apagan, los perros no ladran. Y aunque no tienen miedo saben que no hay que molestarlas.
Cuando visitamos su humilde casa llevados por Baldomero, entre los relatos y apreciaciones, unas cuantas palabras de ese diálogo pueden resultar ejemplo y fundamento de nuestro propio interés.
Calfuán: – ¿Se descubre algo de que dimanan – de donde salen o que son-? Habría que ver que es, porque eso lo ve un rato y al rato no lo ve más.
Baldomero: – ¿Pero por qué aparecen todos los años en el mismo lugar?-
Calfuan: – Si fueran de los huesos de los animales tendría que salir de donde hay huesos, de un animal muerto, pero no hay. Las luces andan por todos lados, se apagan y no se ven más.-
Tan sencilla como esta apreciación es que no hay respuestas convincentes para explicar las anormalidades y constantes que los fenómenos expresan en los testimonios.
A ello debemos sumar observaciones muy complejas que señalan con claridad la magnitud de lo que ocurre.
Puesto el Trébol, a medio camino entre la ruta 10 y Árbol Solo. El matrimonio compuesto por Tomás Virto y Nilda Bogado, hace un año y medio, aproximadamente, observaron un circulo de grandes proporciones con los colores del arcoíris, constituido por esferas luminosas muy grandes, en dirección a la colonia, sobre la estancia Las Cómicas. Fue durante el invierno.
María Angélica Mendiara, que atiende el almacén. En 1993, viniendo de la ruta 10 con maestros de la escuela de Árbol Solo observaron durante 15 minutos otro círculo de grandes dimensiones multicolores en dirección a la colonia, semejante al observado desde le puesto El Trébol, pero casi sobre el horizonte. El circulo, compuesto por esferas multicolores de movía hacia el este y finalmente desapareció, como apagándose rápidamente. Ocurrió en el invierno. Claro que cualquier espíritu inquieto, en su afán explorador quiere comprobar la realidad de tantas y tantas referencias, aunque sea fugazmente, un indicio nada más.
En la segunda noche de nuestra vigilia nos hallábamos a la entrada de la colonia, con un cielo encapotado y bajo amenaza de una tormenta que nunca se precipitó sobre nosotros. Apostados con nuestra filmadora y nuestra cámara de fotos esperábamos ese indicio. Y alrededor de las 12,20, hacia el sur oeste, y a no más de 500 metros, apareció una luz rojo pálida, de una intensidad mayor a la de una estrella de primera magnitud, y a unos 4° sobre la línea oscura del horizonte.
En el primer instante estuvo inmóvil. Nos movilizamos para retratarla, pero no bien apuntamos la cámara se desplazó horizontalmente y se apagó. Fueron 10 o 12 segundos de observación, fugaces pero incontestables.
En ese sector las nubes eran tan oscuras como la noche, no se divisaban estrellas, no había vehículos, ni casas, ni faroles. A esa distancia y en el aire no había forma de confundirnos con otra cosa, y aunque no pudimos fotografiarlo, el fenómeno resultó un indicio de todo lo que habíamos escuchado.
Luces inexplicables transitan la zona, sin dudas