TRES FALACIAS DISCURSIVAS Y UN ANIVERSARIO DE LA INCOMPETENCIA

Por Carlos Ferguson

Hace pocas horas, asistimos a otro ejemplo de desinformación y falacias discursivas, a cargo de un científico ante un medio masivo.

Además de ello, realizó una encendida defensa de la actual oficina argentina que supuestamente investiga fenómenos aéreos para aclararlos (aunque éstos sólo se refieran a posibles “ovnis” y no a otros fenómenos aeroespaciales).

Dado que el público (al cual nos debemos exclusivamente), y algunos hombres de prensa valiosos, nos consultaron sobre ello, decidí realizar este rápido artículo, para aclarar algunos conceptos. Asimismo – y encadenado a lo anterior – tenemos un nuevo aniversario de la no investigación de un hecho trascendente. De ambos temas nos encargaremos en este artículo.

Divulgadores científicos que hablan de un tema que desconocen, amparados en títulos de otras competencias, y que incluso con cierta jocosidad, intentan ser bromistas cuando por momentos son ridículos.

Amparado en la supuesta supremacía discursiva de un hombre de ciencia, el neurocientífico que se presentó en un medio masivo hace horas, hizo gala de un cúmulo de inexactitudes en una temática que desconoce en profundidad.

Por el contrario, a las falacias expuestas, agregó un mensaje basado en datos totalmente parciales y fragmentados, seguramente no cumplimentando un paso básico del método científico: la revisión adecuada de la literatura.

En realidad, sus datos se basaron en cuestiones de preferencia a la oficina oficial, y a una simple expresión de deseos o creencia.

Encaramados en el escudo del cientificismo, algunos de estos representantes pueden realizar un paupérrimo papel, mostrando las características del racionalismo dogmático.

Esto no desmerece su propia actividad profesional, pero no hablamos de ello, sino de la cuestión cuando trasciende a lo que se llama “la divulgación científica”.

Esto es el conjunto de actividades que interpretan y hacen accesible el conocimiento científico a la sociedad.

Por tal motivo, todo divulgador (y máxime científico), tiene una responsabilidad en tal divulgación: hacerlo con la verdad, con la más estricta agudeza y profundidad en el tema que se trasmitirá a la población. De lo contrario sólo quedamos en discursos de ocasión.

Ya hemos visto grandes científicos en los 50, 60 y 70, que eran contrarios a la cuestión Ovni, y muchos de ellos ya habían cometido los mismos errores de prejuzgamiento y falta de lectura básica en el tratamiento del fenómeno Ovni.

Basta sólo citar al Dr. Donald Menzel (1901 – 1976), que fue uno de los primeros astrónomos teóricos y astrofísicos en los Estados Unidos y director del Observatorio de Harvard. Es decir, una persona con los suficientes laureles ganados en Ciencia.

Involucrado en la cuestión Ovni, se abocó como divulgador científico a dar explicaciones a los casos Ovni.

Dr. Donald Menzel (1901 – 1976)

Un evento de 1948 donde intervinieron pilotos en Estados Unidos, fue “explicado” por Menzel primero como “espejismo”, para luego cambiar a “meteoro”. Menzel “explicó” más casos de diversas formas:

A – “Reflectores jugando con finas capas de neblina”

B – “El Sol, Venus y Marte”

C – “Reflejo de las luces de las casas en el suelo y la neblina”

D – “Espejismo horizontal”

E – “Imagen refractada de globo”

F – Nubes Lenticulares

Etc.

El Dr. en Física James Mac Donald destruyó de manera magistral todas las explicaciones que Menzel intentó dar a algunos casos norteamericanos e internacionales.

En enero de 1963 el astrónomo Donald Menzel, visitó varios países latinoamericanos, entre ellos la Argentina. En Buenos Aires respondió las preguntas de periodistas y expresó, entre otras cosas:

Como bien recuerda el gran periodista del diario “El Mundo” Jorge Pineda (diríamos el mejor periodista que encaró la cuestión Ovni en Argentina), al finalizar la conferencia, “sólo un puñado de oyentes se acercó a formularle preguntas”, y no logró el efecto deseado. (CITA 1)

Menzel se equivocaba. Sus conocimientos en Astronomía seguramente eran los máximos, pero se vio excedido por muchos otros aspectos que no pudo manejar. Sólo como ejemplo tenemos el caso de lo ocurrido en unas fotos que Menzel adjudicó una «bandada de chorlitos». Se trataba de los objetos fotografiados por el estudiante Charles Hart en Lubbock (Texas – EE.UU), del 31 de agosto de 1951.

Según Menzel, las luces de la ciudad de Lubbock se reflejaban en la silueta de las aves. Sólo basta ver la fotografía de Hart para darse cuenta que la aseveración de Menzel es desopilante.  

Arriba: bandada de aves real. Abajo: La foto de Lubbock, del 31 de agosto de 1951. Para Menzel, eran «bandadas de aves chorlitos» que reflejaban en sus panzas las luces de la ciudad de Lubbock. Un verdadero ejercicio de imaginación y fantasía explicativa, que no puede aceptarse ni como broma.

Este es el mejor ejemplo de alguien con importante formación científica que al incursionar en un área que no es de su competencia, comete yerros semejantes.

Hace unos años, un “ex ufólogo” quiso convencernos que un científico de Mar del Plata amigo de él (que había efectuado artículos degradantes hacia la Ufología), en realidad lo había hecho porque “desconocía las distintas vertientes del tema”, y que le interesaba un contacto personal con quien esto escribe. Se acercó con él a una conferencia que yo brindaría en Mar del Plata.

El científico en cuestión – entre otras cosas – había hablado de la Ufología como un “cáncer cultural”. Pero sucedió que al término de mi presentación, pudimos verlo como se alejó del lugar (literalmente huyó para no tener la charla prometida).

Al otro día, publicó una nota en un diario marplatense sin citarme, y refiriendo una cantidad de inexactitudes que dijo haber visto en “una conferencia” (la mía). En la nota afirmó que se habían mostrado fotos de supuestas huellas de Ovnis que son simples “anillos de las hadas” (una enfermedad común en los campos).

Por cierto, mintió deliberada y descaradamente: yo había mostrado justamente fotos de huellas de terrenos calcinados o quemados, y también alguna de “anillos de las hadas” para ver la diferencia entre ambas. Pero fiel a su relato dogmático, había cercenado lo que le convenía.

Sólo alguien con serios problemas de visión o mala fe puede sostener que la foto superior (un «anillo de hadas» común en los campos), puede ser igual a las fotos de calcinamiento en la parte inferior (imágenes de Argentina e Italia). Por cierto, en estos casos, el 99.9% corresponde a mala fe. Eso es lo que mostré en la conferencia, pero el pícaro divulgador científico ocultó una parte. Así trabajan estos divulgadores políticos, tergiversando los datos tanto de casos como del ambiente Ovni. (Foto superior: Wikipedia / Inferiores: Archivo de C.Ferguson)

La “divulgación científica” de este personaje es una simple arenga propagandística más. No había ningún interés en ese sujeto por ver las distintas vertientes.

Y por cierto, no lo creímos de antemano, ni a él ni al ya conocido intermediario, quien ya tuvo varios de estos intentos en Ufología, para hacer caer en la trampa a la gente (falsas cartas de Ummo, supuesta declaración de un director de cine dando a entender que su película explicaba un caso en los 60, etc.).

Tenemos la responsabilidad de informarle al público sobre estos desaciertos, para que vayamos separando la paja del trigo y ver como se manejan estas cuestiones que nada tienen que ver con la palabra de “la ciencia”.

Yendo al punto, quien se presentó en un canal masivo hace horas, mencionó básicamente 3 aspectos.

No ahondaremos en detalle de cada aspecto abordado ya que tenemos enlaces de material para eso y cansaríamos al lector. Además, el objetivo de esta nota no es refutar lo que cada uno quiera creer (y creer es literal). Nos importa nada eso, y allá él y quienes lo secundan.

Pero sí tenemos que aclarar al público y la prensa (buenos hombres de prensa que nos leen), que estamos ante 3 falacias discursivas de un divulgador científico que parcializa su mensaje, por no conocer en profundidad al tema que nos aboca, lo que implica una malinformación.

No es nada nuevo en Ufología, como ya vimos.

El «fenómeno de inversión térmica» de Menzel, con el cual quería explicar gran parte de los casos

Ya hemos señalado en otros artículos, que los detractores de turno, intentan emparentar la no resolución del origen Ovni, dando a entender en su propaganda mediática, que no existen casos No Identificados en el estudio del Pentágono (y posteriormente la NASA), que dieron pie a la oficina AARO (La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios, establecida dentro de la estructura organizacional de la Oficina del Secretario de Defensa de Estados Unidos encargada de investigar y analizar objetos voladores no identificados).

Para ello utilizan un argumento estratégico que ya conocemos bien: hablan que no hay pruebas de que los extraterrestres estén aquí, y con tal especulación obvian (deliberadamente o no), que hay aún casos No Identificados, que no pueden explicarse. Pero son dos temas distintos.

Ninguna foto o video nos hablará de la procedencia concreta de algo que vuela (ni siquiera en imaginarias «armas secretas» de otro país), por lo cual, nunca llegaremos a avanzar por ese lado y sólo podemos quedar en detalles básicos de formas.

En la presentación mencionada, se intentó “explicar” nuevamente un evento (video del encuentro de la tripulación de un avión F/A-18 de la Marina de los EE. UU.)

Decimos nuevamente porque hace un par de años en la TV Pública ya había intentado lo mismo con otra argumentación.

Mientras en Argentina los voceros de la oficina oficial y algún divulgador creen tener «explicación» para todo, en el Pentágono, la NASA y el AARO (superpotencia en Defensa y Ciencia), algunos casos como el del F/A 18 siguen como NO RESUELTOS.

Para el telespectador desprevenido, esto podría significar que el Pentágono, la NASA y el AARO tienen ya todos sus casos resueltos. Pero esto no es así, muy a pesar de quienes deseen ello (ver mi artículo reciente «Oficina de resolución de anomalías en todos los dominios también posee casos Ovni sin resolución» (CITA 2)

Pero en su afán de tener todo resuelto (como ocurre con la oficina oficial), parece que por arte de magia, aquí ya tenemos la resolución de lo que no pueden lograr los máximos organismos militares y científicos de la mayor superpotencia mundial.

Por cierto, para desestimar la versión de quienes creen ya tener todo definido, sólo basta entrar a la página del AARO, y los lectores podrán comprobar que tanto el video que se mostró hace horas en TV y otros casos, siguen No Resueltos, aún cuando no pueda determinarse el origen de tales sucesos.

Y ello sucede con toda la información y datos existentes a la fecha, no porque no se haya realmente investigado. No es admisible que la mayor potencia mundial, deje librado al azar, detalles que algunos aquí en Argentina crean haber “descubierto”. 

Dejamos abajo en las citas, el enlace de la página AARO, para que aún los desinformados (con o sin título universitario), puedan desasnarse. (CITA 3)

Enlace de Casos No Resueltos del AARO =
https://www.aaro.mil/UAP-Cases/Official-UAP-Imagery/

De un tiempo a esta parte, desde la oficina oficial y alguno de sus acólitos, buscan repetir como dogma, una especie de necesidad o deseo de “dar con tierra” con uno de los máximos casos de la Ufología Argentina: el caso Polanco (31 de julio de 1995).

No es algo nuevo, porque ya lo han intentado algunos de los consejeros cercanos a la oficina oficial durante años, siempre infructuosamente.

Por entonces querían dar “cierres” al famoso episodio, con “magistrales” y absurdas causas.

Sólo basta enumerar algunas de ellas:

1 – “Conjunción de la Luna y Marte” (Sic)

2 – “Máquina pisanieves”

3 – “Reflejos de la nieve”

4 – “Maniobra de distracción de Gendarmería”

Esta última merece un apartado. Fue otro caso donde un científico astrónomo se presentó en un canal como divulgador científico, “explicando” al caso Polanco como “Maniobra de distracción de Gendarmería para tapar temas sociales”.

Llamativo que quien se aboca al estudio de la física del Universo, planetas, estrellas, galaxias, pueda saber y hablar de un engaño o encubrimiento de una de las fuerzas federales del país, para “tapar” temas sociales. Es otro típico ejemplo de un divulgador científico que amparado en un título, dice cualquier cosa, y con incumbencias sin límite (lamentablemente una gran parte de la Justicia argentina no funciona, caso contrario, deberían haberlo citado a declarar para fundamentar semejante disparate).

Un astrónomo habló de «maniobra de distracción de Gendarmería Nacional» en el caso Polanco de 1995. Además de galaxias y planetas, parecía ser «especialista en encubrimientos».

No ahondaremos en el caso Polanco, hay varios enlaces en esta web (ver abajo en citas y archivo con notas del Profesor Oscar Uriondo), y artículos del colega Angel Díaz al respecto.

Pero sí creo importante señalar lo curioso de advertir que la oficina oficial que sólo se encarga de fotos y videos, hace una excepción con este caso, para abordarlo de una manera muy particular: mutilando el testimonio del principal protagonista, es decir, nunca entrevistándolo o encuestándolo.

Los otros dos testigos fundamentales (los pilotos de Gendarmería), ya han fallecido. Uno de ellos (Juan Domingo Gaitán), fue categórico en sus dichos, pero de todo ello la oficina oficial no se interesa y sí el relato inconsistente del co piloto de Polanco (Dortona), quien como ya hemos señalado en alguna oportunidad, al momento del caso relató algunos detalles bien distintos a los que ahora ha afirmado, y en los cuales se basa la oficina oficial para hablar de “confusión con reflectores”.

A la izquierda del Comandante Juan Domingo Gaitán, otro de los testigos principales del caso de Bariloche en 1995, quien fallecería poco después en una accidente de aviación. Aquí en Canal 9, comentando su experiencia y escuchando las absurdas especulaciones de quienes buscaban invalidar el caso. Uno de ellos llegó a decir que todo podía tratarse de «algún arma secreta de algún país»

Quien se presentó en la TV en estas horas, nuevamente utilizó esta seudo explicación, como argumento para invalidar el caso.

Habló de los reflectores del Cerro Catedral. Esto ya fue esbozado hace años por un detractor fracasado.  

A ello le agregaron luego la versión de un nuevo reflector (discoteca “Rocket”). Como sabemos, el empleado de tal discoteca (de apellido Rivero), manifestó haber manejado el reflector, en un rango horario de esa noche pero sin precisión horaria concreta.

Como se ve, la idea es ajustar cualquier elemento para acomodarlo e intentar derribar el caso.

Otro de los pasquines de la época del caso Bariloche, hablando del evento como la posibilidad de confusión con «la luna», según la fantasía de un «explicador serial»

Por otra parte, imaginar que se haya apuntado un reflector entre dos aeronaves que volaban la zona y no se haya percatado de la presencia de ninguna de ellas, es algo imposible.

El testimonio de los pilotos de Gendarmería también fue tajante y contrario a la absurda hipótesis del reflector utilizada por la oficina oficial, y basada en el co piloto Dortona.

Recordemos que Dortona (que en 2018 manifestó haber visto solamente “luces inusuales”), tres años después del caso (en 1998), había hablado de un “fuselaje con dos luces que serían el principio y final del mismo, con una luz ámbar mucho más grande en el medio de las otras dos, y que por momentos parecía variar de intensidad, con forma de copa invertida”.

En definitiva: la “hipótesis” del reflector seguirá siendo un “caballito de batalla” para los repetidores de historias amigos de la oficina oficial, pero es un “reflector con pocas luces”, que se derrumba desde el vamos.

Es como si en un caso policial (en los cuales la Ufología tiene ribetes muy parecidos de abordaje de estudio), sólo le tomemos la declaración a uno de los testigos de un crimen, pero no al principal.

En tema jurídico, estaríamos ante fallos lamentables con semejantes jueces (afortunados nosotros de que jamás se hayan dedicado estas personas a aspectos jurídicos).

Su enfoque de este suceso, es una muestra perfecta de lo que jamás debe hacerse al investigar un caso.

Debe ser el único evento mundial donde una oficina oficial dice “investigar” sin tomar la declaración testimonial y directa de su protagonista principal.

Ya lo decía Aimé Michel sobre el viejo proyecto Condon:

La diferencia es que han pasado ya casi 60 años de esto, pero parece que algunas formas permanecen, y en distintas geografías.

El titular de la oficina oficial argentina – salvando las distancias – ha copiado el peor modelo histórico, y se ha quedado en el tiempo. Y alguno sale a los medios de prensa a afirmar que esto es «un estudio mundial único» (Sic)

La nueva «explicación» (Reflector), tiene pocas luces, o diríamos ninguna. La magnitud del evento y sus características, dan por tierra con tal especulación digna de la fantaciencia.

En la entrevista, el divulgador científico realizó una sentencia tajante: “Todo lo que vuele por el cielo” (en Argentina), será investigado por la oficina oficial CIAE. Segundos después acotó que se especializa fundamentalmente en fotos y videos.

Si en sus declaraciones había algo realmente desacertado, fue esto último, y es una prueba que aún un científico puede utilizar “relato mágico”.

Pero no hay tal magia y nosotros hacemos bien en recordar al público lo que esa oficina no realiza.  

De lo contrario, estamos de nuevo malinformando a la opinión pública, que; como en 1810, debe y quiere saber “de qué se trata”.

Por lo tanto, la afirmación que el organismo CIAE se encarga de todo lo que vuele es otra falacia absoluta que el público y los medios deben saber.

Y aquí enlazamos esto con un nuevo aniversario que nos muestra ello.

En días (26 al 30 de julio), se cumplirán 2 años, de la incursión de “aeronaves no identificadas” en territorio argentino.

No se trata de un caso fotográfico (el caso Polanco tampoco lo fue), pero estamos ante un evento de magnitudes fuera de lo común, que en cualquier lugar del planeta hubiese llamado la atención de las autoridades competentes del estudio aeroespacial. Incluso en los medios fue definido de «gravedad», dado lo que generó el caso.

Los detalles del caso los tenemos muy completos en un enlace que figura más abajo, en las citas. (CITA 4)

Pero diremos brevemente algo con respecto a este suceso tan importante:

Ya estas consideraciones hacen de este evento, algo trascendente y se supone que todo organismo que se llame como CIAE (“Centro de identificación Aeroespacial”), debería centrar su atención, así como lo hace para mostrarnos cosas que los Ufológos ya conocemos muy bien desde hace años (y lo hacemos sin pecunio o solventación del Estado).

Estos sucesos fueron noticia generalizada en todos los medios del país. No era un simple caso de «ave en una foto» y era digno del análisis y estudio. Sin embargo, esto no ocurrió, lo que muestra a las claras que el centro de «identificación» aeroespacial es una especie de rótulo sólo para algunos pocos casos de simples confusiones.
Del 26 al 30 de julio de 2022, las aeronaves no identificadas fueron captadas en el Radar de Tierra del Fuego. (Foto: Ministerio de Defensa)

Por otra parte, dentro de lo que se manifiesta como competencia de Ciae, el vocero de esta oficina señala en su artículo 2:

Lo que allí se manifiesta “de interés” es de suponer que no son los intereses particulares o preferenciales del titular de la oficina, sino del interés poblacional, porque en definitiva, esa oficina se mantiene con costos que solventamos todos los contribuyentes.

En tal sentido, surgen las preguntas del caso: el ingreso durante 4 noches consecutivas al aeroespacio argentino, con captaciones de radar, y que motivaron pedidos de informes y una controversia limítrofe ¿no son un evento aeroespacial de interés como para abordarlo? ¿No justifica tal evento definido de gravedad, una investigación más avezada que la de descubrir fotos de teros, palomas, chimangos y libélulas?

No sólo sostenemos que sí, sino que incluso, pensamos que se debería haber hecho en forma inmediata, en colaboración con otros organismos.

A más de 700 días de este significativo evento, la oficina oficial CIAE no ha mencionado una palabra al respecto, así como de muchos otros casos (incluso fotográficos).

Esto demuestra en forma tajante que no es verdad que “todo lo aeroespacial puede ser identificado por esa oficina”, ni mucho menos.

Ese tipo de expresiones – más bien – es parte de la relatología de las conjeturas, amparadas en “lo oficial”.

Tras bambalinas, está la realidad.

Otro de los eventos que jamás tuvo investigación del centro de identificación oficial, ocurrido en septiembre de 2022.

Hace unos días – dentro del aniversario real Ovni (24 de junio y no el 2 de julio como algunos medios referían), me realizaron varias notas.

En dos de ellas (un hombre de medios de Argentina y uno de Latinoamérica), coincidieron en una pregunta. Sintetizaré brevemente el diálogo con el hombre de medios extranjero:

Este diálogo que mantuvimos, encerraba una rotunda realidad: una oficina dedicada a las imágenes (fotos y videos), no está en condiciones de poder analizar más que eso.

Llamativamente se aboca al relato de un solo testigo de un caso ocurrido hace décadas, y obvia un evento actual, con aporte técnico de captación de radar, u otras.

Si esta oficina no puede abocarse a eventos propios de Argentina, mucho menos puede “resolver” episodios de otros lugares (como el caso de la Marina Estadounidense), que aún siguen siendo un desafío para los organismos de Defensa y científicos de superpotencias.

Es realmente patético ver a su titular explicar los casos que en el Norte aún no pueden, y además hacer jactancia de haber comenzado él antes que el Pentágono con el estudio de las cosas.

Realmente patético ver a quienes desde una oficina o micrófono desde Buenos Aires, pretenden «explicar» casos que el propio Pentágono y organismos abocados al estudio Ovni hoy día, siguen teniéndolos como No Resueltos.
Ni que hablar que muchos de estos «sabelotodos» habían repetido como loros, que el residuo Ovni era una «falacia». Pues el Pentágono, la NASA y otras comisiones serias del mundo entero, tienen el mismo residuo de No Identificados.

No es de extrañar tal grado de soberbia, pues desconoce aspectos históricos básicos sobre Ufología, y sin embargo se refiere a ellos con “certeza”, cometiendo yerros, prejuicios y generalizaciones en forma constante. Estamos ante otro ejemplo de relatología con ropaje oficial.   

Y ya que hacemos analogía con Condon, no viene mal recordar lo que nos decía el propio Dr.Joseph Allen Hynek:

Es lo que estamos viendo en Argentina, casi 60 años después, y a trasmano de la Historia y de la realidad actual.

Dr. Edward Condon. Otro que invalidaba los casos sin levantar su trasero de su silla en Colorado. (C.Ferguson)

La divulgación científica es fundamental para trasmitir al ciudadano medio, información de los avances que la Ciencia realiza a diario.

Sin embargo, todo divulgador científico también tiene una responsabilidad: informar con la verdad, o dejar la duda, en episodios que desconoce.

Ya la misma tarea científica hace que uno deba estar informado (y no sólo por una fuente o por amigos), sino realmente a conciencia, haciendo el paso metodológico fundamental: revisión de literatura adecuada.

De lo contrario (y aún con el mejor título colgado en la pared), sólo estamos improvisando y especulando en base a la nada.

Aimé Michel sintetiza todo esto mediante esta cita de su artículo “El principio de la banalidad” (1974):

En efecto, en el caso de quien salió a los medios hace horas, estamos ante un “erudito no especialista”, que toma como fuente de referencia, a la dudosa oficina oficial de Argentina, queriendo hacer notar que es un “ejemplo mundial”.

En cierta manera esto último es real: es un “ejemplo mundial” pero de todo lo que no debe hacer una comisión, que con aportes públicos sólo cumplimenta lo que un haría cualquier laboratorio fotográfico.

No se está dando respuesta a la población en general con ello, sino a los pocos que pueden enviar una foto allí para ser analizada.

Mientras tanto, decenas de testigos de casos simples o aún complejos, siguen abandonados a su suerte, mientras desde una oficina sólo se hace formalismo inconsistente.

Por cierto, desde esa oficina oficial que se han encargado de buscar la forma de justificar títulos sobre especialidades ajustadas a las imágenes (sólo para algunos, pues posee dos asesores extranjeros que no tienen tal diploma colgado en su pared ni en España ni en EE.UU), y gozan de tal preferencia por oscuros secretos, o por ser simplemente amigos de su titular.

De la misma forma (por amiguismo o conveniencia), aparecen estos defensores de lo formal y lo oficial (no exentos de jocosidad, intentando ser bromistas cuando por momentos son ridículos).

«La opinión de los que hablan sin haber estudiado nunca el problema ni directa ni indirectamente, tiene tanto valor, pero no más, que la opinión de un historiador sobre una cuestión de física: un valor significativo en la cuestión de los métodos (que son comunes a todas las ciencias), pero débiles o nulas en cuestiones de hecho relativas a la especialidad en discusión, y para las cuales los eruditos no especialistas forman parte del público y no saben más que él”. (Aimé Michel)

No siempre los títulos llevan el sello de “verdad absoluta”. Por eso decimos que la divulgación científica implica una responsabilidad de parte de quien la realiza.

Y si de algo deberíamos «reírnos», es de quienes desde un área oficial, solventada por la población, manifiestan realizar una investigación «única a nivel mundial», sin abocarse a un estudio concreto, dedicado y valiente, con discursos que sólo buscan alguna aprobación personal.

En suma: un espacio donde se apunta la lupa a lo mínimo y conveniente, y se quiere tapar al Sol con las manos.

La Historia nos ha mostrado muchos ejemplos donde “aficionados sin título”, le dieron una soberana “paliza” a muchos doctos y detractores. 

Simon Newcomb era un gran astrónomo con un excelente diploma en la pared de su despacho, y pocos meses antes del vuelo de los hermanos Wright, había profetizado que “ninguna máquina más pesada que el aire puede elevarse por los cielos”.

En poco tiempo su certeza se derrumbó por completo.

Los Wrigth (fabricantes de bicicletas y sin terminar sus estudios formales), destruyeron la “seguridad científica diplomada”.

Al respecto, el gran divulgador científico Asimov señalaba:

Y peor aún fue el caso del Dr. Richard Van del Riet Woolley (Astrónomo Real de Gran Bretaña), quien en 1957 expresó: “¿Cosmonáutica? tonterías totales”.

Unos días después, los rusos lanzaron su primer Sputnik.

Arriba: El astrónomo Simon Newcomb, quien poco tiempo antes del primer vuelo, había vaticinado que ello sería imposible.
Abajo: los reparadores de bicicletas y sin estudios formales hermanos Wright, hacían «ciencia» práctica, y derribaron la certeza científica.

No vemos esa cualidad en algunos hombres de Ciencia. Creen ya tener resuelto todo, y estar en un escalón superior.

Y si bien toda divulgación es parte de la tarea esencial de la Ciencia, el problema es encontrar una cualidad negativa en ello: la soberbia y arrogancia.

Ya de discursos de conveniencia tenemos a la mayoría de los políticos. Parece que algunos en la divulgación científica imitan tales formas. Por ello es importante salir al cruce cuando la ocasión lo requiera.

Afortunadamente tenemos esta web que leen un promedio de 900 personas diarias, y cada vez más estamos comunicando a buenos hombres de prensa, estas situaciones.

Debería ser tarea de todos los participantes ufológicos, pero la mayoría están enfrascados o en conveniencias personales y charlas de café, o en formalismos cobardes.

Pero un puñado estamos saliendo a mostrar las incongruencias de los Menzel y Klass devenidos a menos de Argentina.

Como bien señalaba el gran Aimé Michel:

Carlos Ferguson

El autor Carlos Ferguson se desempeña en área Educativa en la Provincia de Buenos Aires Argentina). Es también profesor de Dibujo artístico y se dedica a la investigación del tema Ovni desde hace 48 años, cuando siendo un descreído, tuvo un encuentro cercano a no más de 35 metros de distancia con un OVNI discoidal. Fue el primer asesor civil en Ufología para la Fuerza Aérea Argentina (2011 a 2017). Posee cursos en Tecnología satelital, Teledetección y Sistemas de Información Geográfica. Autor de 7 libros y de la mayor recopilación de casos de aterrizaje en Argentina, con eventos clasificados. También ha realizado estudios sobre casos de pilotos y Ovnis en Argentina, así como objetos subacuáticos y los más recientes, sobre los efectos fisiológicos en testigos, y electromagnéticos. Cientos de charlas y notas durante casi 5 décadas, lo muestran con una línea de trabajo ajustada a los parámetros de estadística. Está abocado al trabajo diario estadístico, pero totalmente ya fuera del ambiente de participantes ufológicos, manteniendo algunos contactos selectivos.

Prohibida su reproducción parcial o total sin la expresa autorización del autor.

CITA 1: Diario El Mundo, Jorge Pineda, “Proceso a los platos voladores”, cuarta nota. 17 de junio de 1964.

CITA 2: «Oficina de resolución de anomalías en todos los dominios también posee casos Ovni sin resolución» – Carlos Ferguson

CITA 3: Enlace de casos No Resueltos del AARO (Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios) =

https://www.aaro.mil/UAP-Cases/Official-UAP-Imagery/

CITA 4: “Centro de “identificación” aeroespacial (Ciae): un año sin respuestas sobre las aeronaves no identificadas en Tierra del Fuego” – Carlos Ferguson

CITAS SOBRE EL CENTRO DE “IDENTIFICACIÓN” AEROESPACIAL (Ciae)

Carlos Ferguson

CITAS SOBRE EL CASO BARILOCHE

Carlos Ferguson

Lic.Angel Díaz

Oscar Uriondo