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Casuistica Historica : El caso Bariloche (4 parte)
Enviado por thenetcentinell el 28/11/2011 13:00:00 (1060 Lecturas)



La Evaluaci贸n de Confiabilidad

La confiabilidad otorgable a un determinado testimonio sobre OVNIs puede definirse, de acuerdo con el analista estadounidense Thomas M. Olsen, como el valor de probabilidad de que dicho informe refiera, de modo preciso, la percepci贸n de un hecho real y no responda a una acci贸n fraudulenta o a un fen贸meno alucinatorio.
Por supuesto que la confiabilidad de un caso depende esencialmente de la credibilidad que se asigne a los testigos del mismo, en virtud de sus aptitudes y cualidades (tales como profesi贸n, conocimientos cient铆fico-t茅cnicos, nivel cultural, objetividad narrativa, am茅n de otras circunstancias personales); tambi茅n, claro est谩, de su n煤mero, sitios de observaci贸n, visibilidad, lapsos de visualizaci贸n, etc.
Pero, igualmente, la labor y actitud de los investigadores posee muy alta relevancia, cuando se trata de evaluar la confiabilidad de un informe. Es fundamental que los detalles aportados de un caso hayan sido documentados correctamente y con la mayor exactitud posible, y que los mismos, confrontados y correlacionados con fen贸menos conocidos (naturales o resultantes de la tecnolog铆a humana), no encuentren explicaci贸n razonable en diochos t茅rminos.
Concerniente al episodio de Bariloche, examinaremos dos factores de importancia para la estimaci贸n aproximada de su nivel de confiabilidad, dentro del contexto de los datos hasta ahora disponibles. Son ellos: la calificaci贸n de los testigos, por un lado; y por otro, el rigor con que se cumpliment贸 la tarea de investigaci贸n.

Factor 1: Credibilidad de los testigos.
En las observaciones del 31 de julio de 1995, se da una notable conjunci贸n de testigos cuya idoneidad profesional implica amplios conocimientos adecuados para la segura identificaci贸n de cualquier fen贸meno convencional que se mueva en el espacio a茅reo. Ese grado de competencia t茅cnica es absolutamente necesaria para la seguridad de vuelo, ante la eventual interferencia de alg煤n tr谩nsito imprevisto. El conjunto de personas a que hicimos referencia incluye a pilotos comerciales y militares, operadores de torres de control y meteor贸logos del aeropuerto.
La supuesta incompetencia relativa a los aviadores, en comparaci贸n con la de otros profesionales -v.g. astr贸nomos- para reconocer fen贸menos a茅reos ortodoxos y naturales, a los que se refiere el Dr. Hynek sobre datos proporcionados por el Project Blue Book Special Report n潞 14, nos merece las siguientes reflexiones cr铆ticas: a) las pretendidas "茂dentificaciones" del Project Blue Book son reconocidamente tendenciosas, en sentido negativo, y m谩s a煤n cuando se trata de casos que involucran como testigos a pilotos a茅reos civiles y comerciales; b) las confusiones atribuidas a los pilotos conciernen preferentemente a observaciones astron贸micas, como bien lo subraya el propio Hynek. Por consiguiente, dichos juicios no son v谩lidos para avistamientos ocurridos en el espacio aeron谩utico, sustentados en muchas ocasiones por excelentes condiciones de visibilidad, distancia y duraci贸n.
A nuestro entender, la opini贸n sostenida en el cl谩sico The UFO Reference (R. Hall, NICAP, 1964), conserva plena vigencia: "Los pilotos de aerol铆neas y los militares -expresa- est谩n entre los m谩s experimentados observadores del cielo. Su profesi贸n requiere que ellos permanezcan cientos de hora por a帽o en el aire, pocas profesiones exigen un conocimiento pr谩ctico del tiempo meteorol贸gico, de otras aeronaves y de actividades inusuales, tales com pruebas de misiles".
Todos los aviadores implicados en el caso Bariloche poseen vasta experiencia t茅cnico-profesional que otorga a sus relatos un elevado nivel de credibilidad. As铆, por ejemplo, el comandante Jorge Polanco lleva 25 a帽os de vuelo, con 10.000 horas en aviones comerciales; es comandante de Aerol铆neas Argentinas desde 1983. Los otros tripulantes del Boeing 727-200, el copiloto, primer oficial Daniel Dortona (17 a帽os en la empresa y 9.000 horas de vuelo); el ingeniero de vuelo Jorge Allende (15 a帽os de vuelo) y el primer oficial Roberto Luis Benavente, con s贸lida competencia en materia aeron谩utica. Y lo propio sucede con los pilotos del GN-705, de la Gendarmer铆a Nacional, comandante principal Rub茅n A. Cipuzak (20 a帽os de vuelo) y comandante Juan Domingo Gait谩n (15 a帽os de vuelo). En cuanto al personal t茅cnico del aeropuerto, su experiencia es indudable: el suboficial principal Daniel Garc铆a tiene 23 a帽os de antig眉edad en su profesi贸n; el suboficial ayudante Alfredo Blanco, 6 a帽os; y el operador meteorol贸gico Nicol谩s Araya, y tambi茅n 6 a帽os.
Prima facie, el caso Bariloche parecer铆a constituir un t铆pico avistamiento con testigos m煤ltiples. En efecto, hay hasta el presente, por lo menos 24 observadores distribuidos en 4 agrupamientos independientes, separados entre s铆, y desde 4 lugares diferentes y 3 planos de altitud.
Casi todos los testigos incluidos en el incidente han podido ser identificados con nombre y apellido. Adem谩s, la vinculaci贸n existente entre ellos, en la mayor铆a de los casos es de 铆ndole estrictamente laboral, siendo la excepci贸n m谩s notoria el matrimonio Cabral. Por a帽adidura, muchos de los protagonistas no se conoc铆an entre s铆, con anterioridad a la ocurrencia de los hechos.
Agreguemos que durante las observaciones, tanto los operadores del aeropuerto, como los aeronavegantes, no descuidaron en ning煤n momento sus respectivas obligaciones profesionales. Adem谩s, inmediatamente luego de los sucesos, sus actores prosiguieron con sus labores de rutina: el GN-705 procedi贸 a la evacuaci贸n sanitaria de emergencia para la que hab铆a sido enviado, sin dar mayor importancia ulterior al incidente. Reci茅n al d铆a siguiente, al sintonizar un canal de televisi贸n conocieron un reportaje al comandante Polanco. Este aviador, por su parte, una vez elaborado el informe escrito, de car谩cter interno, solicitado por el jefe de turno del aeropuerto, prosigui贸 con su rutina de vuelo de regreso a la Capital Federal. Una filtraci贸n informativa permiti贸 a los medios de Bariloche tomar conocimiento del antedicho documento oficial y, a la ma帽ana siguiente, muy temprano, Polanco comenz贸 a recibir llamadas telef贸nicas requiri茅ndole confirmaci贸n y detalles del avistamiento.

Factor 2: Calidad de la investigaci贸n.
Este factor posibilita valorar la probabilidad de que los encuestadores hayan registrado documentalmente, de la manera m谩s correcta, objetiva e imparcial posible, un avistamiento reportado que no admite soluci贸n en t茅rminos convencionales.
La investigaci贸n que sustenta el presente informe incluye, como n煤cleo principal, una suma de fuentes de primera mano, encuestas directas, realizadas independientemente (muchas de ellas in situ) mediante entrevistas prolongadas con la mayor铆a de los testigos identificados. Dichas encuestas fueron reiteradas, despu茅s de un lapso superior al a帽o, con el objeto de confrontar las narraciones de los mismos testigos y de sumar nuevos datos. Todas ellas estuvieron respaldadas por grabaciones y fotograf铆as para una pormenorizada revisi贸n y ulterior documentaci贸n. A fin de recabar informaci贸n complementaria que coadyuvara al esclarecimiento de ciertos aspectos confusos del caso, se efectuaron adem谩s llamadas telef贸nicas a diversos declarantes.
Otros documentos de primera mano a los que se tuvo acceso fueron la transcripci贸n de la cinta magnetof贸nica del grabador de la Torre, con las conversaciones entre la torre de control Bariloche y los vuelos AR-674 y GN-705, el informe escrito presentado por el comandante Polanco, rubricado por los otros tripulantes de la aerol铆nea, se帽ores Dortona y Allende; los informes del suboficial principal Daniel Garc铆a, del suboficial ayudante Alfredo Blanco y del operador meteorol贸gico Nicol谩s Araya; y las cartas aeron谩uticas con las trayectorias de los aerom贸viles, la noche del 31 de julio de 1995.
Completando esta fase investigativa de primer nivel, se recurri贸 tambi茅n a otras fuentes secundarias indirectas, tales como cassettes con numerosas entrevistas televisivas y radiof贸nicas.
Sobre la base de todos estos elementos de juicio as铆 reunidos, finalmente se busc贸 correlacionar esa documentaci贸n con categor铆as de fen贸menos conocidos, tanto naturales como artificiales.

Condiciones complementarias de las observaciones.

Situaci贸n meteorol贸gica:
A pesar de la nocturnidad de los avistamientos, las circunstancias del tiempo atmosf茅rico eran favorables: en ese momento no hab铆a perturbaciones de importancia, como lluvia, nieve, granizo o fuertes vientos, que dificultaran la visi贸n. El cielo estaba despejado, con una delgada capa de estratos dispersos con dos octas (dos octavas partes del cielo), a unos 30潞`de altura sobre el horizonte Oeste; la nubosidad aparec铆a recostada, como es habitual en esa regi贸n, hacia las monta帽as. La luna se hallaba en creciente (fase 0,18) y, por tanto, con poca luminosidad, de modo que la noche, extremadamente oscura, permit铆a una clara percepci贸n de las fuentes de luz. En consecuencia, puede inferirse que las condiciones de visibilidad existentes en el lapso de las observaciones fueron positivas.

Tiempos de visualizaci贸n.
1. El par谩metro duraci贸n en el vuelo formado del AR-674 con el OVNI, fue calculado por los pilotos en aproximadamente 3 贸 4 minutos, desde las 12 millas DME, hasta el instante en que ocurre el apag贸n del sistema el茅ctrico aut贸nomo del aeropuerto.
2. A partir del momento en que la aerol铆nea divisa el tr谩nsito desconocido -el avi贸n estaba a unas 2 贸 3 millas de la vertical del aeropuerto- hasta que se inicia el viraje de procedimiento, a unas 13 millas DME, tiene siempre la "luz" a la vista y a su frente, ligeramente a la izquierda de su proa, "a las 11". Vale decir, en su trayectoria por el radial 120, el Boeing 727 mantuvo una visualizaci贸n casi constante por otros 4 minutos aproximadamente.
3. En cuanto al GN-705, de la Gendarmer铆a, sus pilotos estimaron la duraci贸n en 10 a 15 segundos, a partir de que la luz 谩mbar los pasa por debajo, realiza sus maniobras y regresa en sentido convergente, cruz谩ndolos nuevamente bajo su nivel de vuelo, hasta su alejamiento definitivo con rumbo S.SO.

Distancias estimadas al fen贸meno.
En su m谩xima cercan铆a al avi贸n comercial, el OVNI (seg煤n el testimonio del comandante Polanco) se ubica a menos de 50 m de la cabina de comando -tal vez 100 m, en otra estimaci贸n- a poca distancia de la puntera del ala derecha, tomada como punto de referencia. El prolongado tiempo de observaci贸n, la buena visibilidad, sumadas a la innegable capacidad de los pilotos para identificar objetos en vuelo, confieren validez a estos c谩lculos de distancia y permiten definir el caso como un verdadero "encuentro cercano" en medio a茅reo.
A su vez el GN-705 alcanza su distancia m铆nima a la luz en el instante en que 茅sta los supera en vuelo, con una diferencia de altitud entre 1.000 y 1.500 m, por debajo del avi贸n.

Evaluaci贸n cuantitativa de confiabilidad.
Para obtener tal valor num茅rico se apel贸 a la formulaci贸n de Olsen implementada en su obra The Reference for Outstanding UFO Reports. Seg煤n el mencionado analista los informes sobre OVNIs se califican, en cuanto a su fiabilidad, entre un m铆nimo de 0, y un m谩ximo de 1; vale decir, similar a la escala de probabilidad. La confiabilidad absoluta, por supuesto, representada por el valor 1.0, es te贸ricamente inalcanzable. (Ver ecuaci贸n en recuadro)

Ecuaci贸n de confiabilidad total (Pr)[/size]

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[size=medium]Donde p = factor de confiabilidad promedio de los testigos
m = numero de testigos
Pi = factor de confiabilidad de la investigaci贸n
n = n-sima mano del informe

Aplicando los valores num茅ricos obtenidos para los sucesos de Bariloche y considerando en forma separada las observaciones efectuadas desde el ARG-674 y el GN-705, arribamos a los resultados siguientes:

p = 0.125 (experiencia extensiva con fen贸menos a茅reos)
m = 4 y 3 respectivamente
Pi = 0.850 (se ubica entre los llamados niveles intermedios -0.750- y
elevados -0.999-.
n = en nuestro caso es igual a 1

Por consiguiente, para el incidente del ARG-674 se alcanza un 铆ndice de confiabilidad igual a 0.8497, y en cuanto al GN-705, el coeficiente es de 0.8483. Lo cual conforma, en ambos casos un nivel num茅rico dif铆cil de subestimar. En cuanto a la observaci贸n de Dina Huapi, el valor Pr desciende a 0.6375, sensiblemente inferior, en raz贸n del menor n煤mero de testigos y de la escasa experiencia de los mismos con fen贸menos a茅reos (0.500).
A modo de comparaci贸n, acotemos que otro sistema de evaluaci贸n, v.g. el de los espa帽oles Ballester Olmos y Guasp, introduce la siguiente tabulaci贸n:

Hasta 0.4 : credibilidad baja
Desde 0.5 a 0.6: credibilidad normal
De 0.7 a 1.0: credibilidad excelente

Como se advierte, las observaciones efectuadas por las tripulaciones de las dos aeronaves tienen muy elevado 铆ndice de credibilidad. En cambio, el avistamiento de Dina Huapi se ubica dentro de lo que se califica de credibilidad normal.

II ANALISIS CRITICO DE LAS HIPOTESIS REDUCCIONISTAS

Una etapa fundamental en la investigaci贸n ufol贸gica consiste en la b煤squeda de correlaciones significativas entre los datos compilados en el curso de la misma, con fen贸menos naturales o ingenios tecnol贸gicos conocidos.
La hip贸tesis convencionales que puedan formularse sobre la base de las coincidencias surgidas al cabo de tal estudio comparado, hacen posible la identificaci贸n de lo presuntamente desconocido con lo ya conocido. Por ello, se trata en realidad de una reducci贸n y no de una explicaci贸n en sentido estricto, que explica lo desconocido por medio de nuevas conjeturas o hip贸tesis. De ah la rotulaci贸n que hemos utilizado para nominar este segmento del Informe.
Examinaremos sucesivamente tres clases de interpretaciones reduccionistas:

Hip贸tesis psicologistas
Son aquellas que no admiten la realidad de un est铆mulo objetivo como generador de la experiencia OVNI, vale decir, que no aceptan la realidad f铆sica y espec铆fica de un fen贸meno an贸malo, aduciendo que tan s贸lo se trata del resultado de fraudes conscientes o inconscientes, o de alteraciones cualitativas o cuantitativas de la percepci贸n humana.
Con referencia a los acontecimientos de San Carlos de Bariloche, al cabo de una investigaci贸n prolija, arribamos a la conclusi贸n de que cualquier soluci贸n psicologista aporte una respuesta l贸gicamente satisfactoria, son remotas, sino nulas.

Actitudes fraudulentas
Por de pronto, un eventual fraude o un comportamiento de mendacidad generalizada queda descartada, a poco que se repare en el elevado n煤mero de testigos independientes comprometidos en el caso, y de que la mayor铆a de ellos no se conoc铆an entre s铆 con anterioridad a los avistamientos, o bien manten铆an v铆nculos estrictamente laborales. Agreguemos que las entrevistas personales que se efectuaron a muchos de ellos permitieron ratificar en detalle las circunstancias arriba mencionadas y, a la vez, adquirir conocimientos directos y de primera mano sobre el cual fundar responsablemente nuestros juicios valorativos acerca de sus cualidades de seriedad y honestidad.

Alteraciones en la percepci贸n.
Sobre las posibilidades de que, por situaciones particulares, los testigos sufrieran alguna perturbaci贸n de sus capacidades perceptivas a punto tal que su sano juicio hubiera sido anulado, y llevarlos a confundir objetos ordinarios con fen贸menos extra帽os y alarmantes, s贸lo cabe reiterar lo que ya expres谩ramos respecto a la presunci贸n de eventuales fraudes.
Por otra parte, la hip贸tesis de las confusiones sensoperceptivas se hace m谩s improbable a煤n, cuando como en el caso de Bariloche, hubo una convalidaci贸n intersubjetiva de los hechos.
La primera, mientras el ARG-674 volaba en formaci贸n con el tr谩nsito desconocido. Durante 3 贸 4 minutos, de descenso hacia la vertical del BAR. En esa instancia, fue percibido por la tripulaci贸n de la aerol铆nea y desde el aeropuerto por el suboficial principal Daniel Garc铆a, quien en ese momento se desempe帽aba como jefe de turno (y tambi茅n por otro testigo en tierra, como el se帽or Ezquerra). Acotemos que el mencionado operador divis贸, acompa帽ando el vuelo del Boeing a escasa distancia (20 贸 30 m, seg煤n una estimaci贸n aproximada) y a babor de la aerol铆nea, una luz blanco-azulada muy potente y mucho m谩s grande que el faro de aterrizaje de cualquier aeronave. No se trataba del avi贸n de la Gendarmer铆a -como alg煤n esc茅ptico ha sugerido livianamente- pues en ese instante, cuando el ARG-674 se hallaba interceptando el ILS y con la pista a la vista, a 5.500 pies de altura, descendiendo y a menos de 10 millas de la vertical de BAR, el GN-705 reci茅n se notificaba a 22 millas afuera.
Con algunas dudas, cabr铆a a帽adir la observaci贸n del comandante Cipuzak, quien, de manera fugaz (2 segundos a lo sumo) crey贸 divisar al lado de la m谩quina de Aerol铆neas Argentinas una luz 谩mbar y otra verde hacia la cola del avi贸n.
Otra visualizaci贸n simult谩nea ocurri贸 con el ARG-674, completando su viraje, a 10.000 pies de altura y, reencontr谩ndose con el fen贸meno luminoso, lo cual fue claramente observado desde el GN-705, que por entonces volaba a 11.000 pies de altitud y a unas 5 贸 6 millas de distancia, y tambi茅n por los operadores del aeropuerto (suboficial ayudante Alfredo Blanco y cabo primero Julio C. Cantero), seg煤n lo asentado en la cinta magnetof贸nica grabada con las conversaciones entre los pilotos de las aeronaves y la torre de control; y por supuesto por el testimonio directo del mencionado personal t茅cnico.

Descontrol emocional.
Las actitudes de los testigos confrontados con fen贸menos prima facie inusuales, son de gran importancia para definir la verosimilitud de una hip贸tesis psicologista en un caso particular. Situaciones tales como histeria, temor o estr茅s, bien pueden inducir percepciones confusas e ilusorias. De igual modo, suele ocurrir que ciertos testigos, guiados por diversas motivaciones m谩s o menos inconscientes, por deseos y necesidades profundas de tipo m铆stico, esot茅rico o salvacionista, vean lo que quieren ver y distorsionen as铆 una realidad ordinaria.
Precisamente, a partir de este enfoque y desde una postura de extremado escepticismo se ha intentado dar una soluci贸n convencional a los avistamientos de Bariloche, aduciendo un supuesto estr茅s o conmoci贸n emocional por parte de los testigos. Esta opini贸n puede exponerse del siguiente modo:
El vuelo sobre 谩reas monta帽osas, aunado al recuerdo de "terribles accidentes" ?? ocurridos en el aeropuerto de Bariloche, provocaron un intenso estr茅s en el piloto del ARG-674, comandante Jorge Polanco, hasta el punto de hacerlo suponer que una luz "ambigua", aparecida, en el horizonte Este, era un tr谩nsito a茅reo desconocido. Esta perturbada impresi贸n de Polanco se trasmiti贸 a los dem谩s miembros de su tripulaci贸n, a los operadores de la torre de control y a los pilotos del avi贸n de la Gendarmer铆a, quienes comenzaron a manejar la hip贸tesis de que "hay un tr谩nsito no identificado en la zona". Las restantes visualizaciones del caso fueron tan s贸lo consecuencia de esta situaci贸n de estr茅s compartido.
Seg煤n nuestro criterio, la hip贸tesis que acabamos de exponer, adolece de graves falencias l贸gicas y no se ajusta en modo alguno a los datos de primera mano obtenidos en el curso de la presente investigaci贸n.
Por de pronto, la ruta a茅rea de Buenos Aires a Bariloche no atraviesa zonas de alta
monta帽a; los primeros cordones de relevancia de la Cordillera Austral aparecen m谩s hacia el Oeste, como es f谩cil de apreciar consultando cualquier carta geogr谩fica, a煤n cuando no se conozca la regi贸n personalmente. La presunci贸n de una situaci贸n estresante no condice en modo alguno con la realidad del paisaje geom贸rfico de la zona. Recordemos que el aeropuerto de Bariloche est谩 emplazado en un 谩rea amesetada, a unos 800 m de altitud sobre el nivel del mar, denominada la Pampa de Nahuel Huapi. Pero tampoco habr铆a motivos de estr茅s severo si en verdad (que no lo es) las aerol铆neas se desplazaran sobre regiones monta帽osas, pues de trata de pilotos habituados a ese tipo de vuelos, que son ya parte de su rutina.
En segundo t茅rmino, no fue el comandante Polanco el primero en divisar la "luz" a las 11, sino su copiloto Dortona (y casi simult谩neamente el ingeniero de vuelo Jorge Allende) quienes la observaron y llamaron la atenci贸n respecto a su presencia. Fue tambi茅n Dortona quien se comunic贸 con la torre de Bariloche, interrogando acerca de la naturaleza del fen贸meno luminoso y recibiendo una respuesta negativa: no se trataba de un avi贸n ni de un helic贸ptero. Vale decir, que la idea de una "tr谩nsito desconocido" no surgi贸 de la mente supuestamente perturbada del comandante Polanco, sino que existi贸 un dato objetivo, conforme lo demuestran los registros t茅cnicos de los operadores del aeropuerto.
Adem谩s, no es exacto que la configuraci贸n de luces verdes y anaranjadas, acompa帽antes en el descenso del ARG-674, sin modificar sus posiciones relativas -como una gestalt- fuera vista solamente por el comandante Polanco. Por el contrario, los restantes miembros de la tripulaci贸n del Boeing tuvieron percepciones, no id茅nticas, pero s铆 semejantes en esencia. Luego, es err贸neo e injusto focalizar en Polanco y en sus hipot茅ticos desarreglos psicol贸gicos como v铆a para "explicar" los fen贸menos inusuales de Bariloche.
Estudiando en detalle las actitudes de los protagonistas del incidente, advertimos que la intensidad de las respuestas emocionales de aquellos se halla en estrecha relaci贸n con el nivel de extra帽eza del fen贸meno a茅reo que visualizaron en cada caso.
En las circunstancias del vuelo GN-705, sus tripulantes, al comenzar a sintonizar las comunicaciones de radio entre la aerol铆nea y la torre de control, concernientes al tr谩nsito desconocido, se sintieron inquietos y preocupados pues, al ignorar la altitud del fen贸meno, as铆 como su imprevisible actividad, temieron una eventual colisi贸n. Al avistar efectivamente la luz 谩mbar, la sensaci贸n de inseguridad fue reemplazada casi en forma instant谩nea por una gran tranquilidad; quiz谩s porque los movimientos del fen贸meno no parec铆an azarosos, sino controlados. Por fin, una vez concluida la observaci贸n y alejada la "luz", los pilotos no se ocuparon m谩s del tema y volcaron toda su atenci贸n hacia la tarea de emergencia sanitaria que deb铆an cumplir. Reci茅n al d铆a siguiente, al ver y escuchar al comandante el comandante Cipuzack por ATC, una entrevista que le efectuaban al piloto Polanco, comenzaron los requerimientos period铆sticos.
En cuanto a los tripulantes del Boeing 727, de una actitud inicial de intriga, por el tr谩nsito no identificado, pasan de cierta alarma ante lo que pensaron era una eventual posibilidad de colisi贸n. Pero a posteriori, la irrupci贸n dentro de su campo visual de un fen贸meno luminoso extra帽o, provoca en los testigos una evidente inquietud, aunque de distinto grado conforme a la personalidad de cada uno de ellos. No obstante (y pese al hecho de que en ese mismo instante se suma el imprevisto apag贸n de las luces del aeropuerto) los pilotos dominan sus emociones y, actuando con serenidad y profesionalidad, conducen la aeronave sin problemas a buen t茅rmino.
Para los testigos de DinaHuapi -el matrimonio Cabral- los sentimientos predominantes suscitados por el avistamiento de las manifestaciones luminosas, fueron de curiosidad y sorpresa, pero en momento alguno de temor. Y algo muy similar aconteci贸 con los operadores y t茅cnicos del aeropuerto.

La escalada de hip贸tesis.
Otro aspecto relevante que notamos, casi como denominador com煤n, es que todos los protagonistas principales han experimentado el bien conocido proceso psicol贸gico de asimilaci贸n: es decir que los testigos, en primera instancia, procuran equiparar sus observaciones a lo ya aceptado como usual y convencional,. Pero, a rengl贸n seguido, el propio observador se ve forzado, mediante una actitud cr铆tica, a rectificar sus juicios iniciales, tras ensayar y descartar sucesivamente diversas interpretaciones y concluir admitiendo la existencia de un hecho misterioso, de algo nunca visto anteriormente.
A prop贸sito de este aspecto recurrente, revistaremos ahora la secuencia de eventos reportados la noche del 31 de julio de 1995, en el 谩rea de Bariloche.
DinaHuapi: Los dos testigos observan desde su autom贸vil una luz de gran intensidad, suspendida sobre el lago Nahuel Huapi. Inicialmente pensaron que se trataba de un avi贸n. "隆Par谩, par谩, mir谩 que luz rara tiene ese avi贸n!" le advierte el Sr. Silverio Cabral a su esposa Berta. Luego, la inmovilidad, el silencio y ciertos caracteres lum铆nicos del fen贸meno los lleva a desechar esa primera impresi贸n. "隆Ay, Dios m铆o! 驴Qu茅 es eso?" exclama la Sra. Berta. Reci茅n a la ma帽ana siguiente, al sintonizar una radio local, ambos testigos conectan su experiencia con la aparici贸n de un OVNI.
Vuelo ARG-674: Los tripulantes divisan un tr谩nsito hacia el SE ( a las 11) con aparente rumbo de colisi贸n. Al principio pensaron que la luz en cuesti贸n era un avi贸n con problemas de radio, por lo cual no respond铆a a los llamados de la torre. Despu茅s, a medida que se suced铆an los acontecimientos comenzaron a dudar de esa suposici贸n inicial, a sospechar sobre su verdadera naturaleza y a preocuparse por la actividad del objeto desconocido. La palabra plato volador reci茅n fue expresamente mencionada cuando el objeto (aparentemente el mismo) surge al lado derecho de la aeronave de l铆nea. Antes de ver personalmente el fen贸meno, el comandante Polanco supone una broma del copiloto -quien fue el primero en advertir su presencia y comunic谩rselo al resto de la tripulaci贸n- y luego, a煤n con el OVNI a la vista, con su an贸mala conformaci贸n de luces, le resulta dif铆cil aceptar su existencia real.
Vuelo GN-705: La primera impresi贸n de los pilotos, al ser sobrepasados en vuelo horizontal por una luz 谩mbar destellante, es la de estar frente a un jet de combate, pero cuando la luz efect煤a una serie de maniobras f铆sicamente imposibles, la idea de un OVNI en el sentido estricto del vocablo, termina por prevalecer.
El panorama que acabamos de mostrar, confirma que, en todos los casos, los testigos han pretendido, como reacci贸n primaria, buscar una respuesta convencional para sus experiencias y que luego, mediante la llamada "escalada de hip贸tesis" (Hynek), es decir: ascendiendo paso a paso hacia una mayor complejidad conceptual, aceptar por fin que no se enfrentaban a un est铆mulo ordinario, sino a un fen贸meno marcadamente an贸malo.
No estamos pues, en presencia de contactistas que anhelan el encuentro con los Hermanos del espacio, ni de personas que movidas por oscuros impulsos se dirigen a determinados sitios, desde los cuales perciben la llegada de naves del espacio exterior, ni de grupos sectarios que mediante "mantreos" u otras v铆as de purificaci贸n espiritual invocan la aparici贸n artefactos extraterrestres, luces inteligentes o seres cuasiang茅licos. En cambio, s铆 advertimos que los testigos del caso Bariloche son gente normal, que sin preverlo ni desearlo se vieron de pronto inmersos en sucesos extra帽os y perturbadores, mientras desarrollaban actividades habituales y cotidianas.

Hip贸tesis aerotecnol贸gicas
Seg煤n los datos aportados por el Project Blue Book, sobre una base de 1.593 informes reportados, entre junio de 1947 a diciembre de 1952, algo m谩s de un 30% de ellos, eran susceptibles de ser identificados como globos meteorol贸gicos, aviones y helic贸pteros, y hab铆an sido confundidos como OVNIs por los ocasionales testigos.
Con respecto a esta segunda hip贸tesis alternativa, analizando los elementos de extra帽eza en los avistamientos de Bariloche, es viable inferir varias conclusiones que refutan dicha interpretaci贸n.
En primer t茅rmino, por sus rasgos de configuraci贸n, los fen贸menos observados no corresponden a ninguna expresi贸n de la aerotecnolog铆a contempor谩nea. Tal aserto surge claramente del an谩lisis que se expone a continuaci贸n.
En su momento de m谩xima cercan铆a, el fen贸meno es detectado por todos los pilotos del Boeing 727. Sin embargo, -y esta circunstancia merece ser remarcada- sus respectivas descripciones no son id茅nticas.
Seg煤n el testimonio del comandante Polanco, el objeto* se mostraba como una entidad de consistencia aparentemente s贸lida, morfolog铆a lenticular, con presunta convexidad y tres fuentes luminosas: dos luces verdes en los extremos y otra en el supuesto 谩pice del OVNI. En cambio, tanto el copiloto Dortona, como el ingeniero de vuelo Allende refieren un panorama algo diferente: ellos ven una configuraci贸n de tres luces, del mismo color y muy similar disposici贸n que las referidas por Polanco; incluso advierten la pulsaci贸n de la luz anaranjada central, mas no distinguen ning煤n cuerpo s贸lido que las sustente (Dortona ve la luz 谩mbar pulsante, con forma de copa, algo m谩s elevada con respecto a las otras dos fuentes de luz verde). Por su parte, el primer oficial Benavente, que viajaba accidentalmente en el vuelo ARG-674, a pesar de estar ubicado detr谩s del asiento del piloto Polanco y no disponer de una buena visi贸n de los fen贸menos, coincidi贸 con la descripci贸n de Dortona, pero su interpretaci贸n es m谩s esc茅ptica, porque no descarta que las luces acompa帽antes no fueran las de un jet de combate. Sin embargo, se sabe por informes t茅cnicos del personal del aeropuerto que ning煤n avi贸n de tales caracter铆sticas vol贸 esa noche en el 谩rea de Bariloche; y tampoco se informaron vuelos de aeronaves militares, civiles o comerciales, ya fueran 茅stos programados o no. Pero, parad贸jicamente, la opini贸n de Benavente ratifica la impresi贸n de que se estuvo en presencia de un objeto estructurado y no de simples juegos de luces.
De todos modos, al margen de sus disimilitudes, todos los testimonios coinciden en afirmar la irrupci贸n de un fen贸meno inusual, capaz de intrigar a los pilotos, no obstante su prolongada experiencia profesional.
Para ensayar una posible explicaci贸n v谩lida a las divergencias que se notan en las narraciones de los tripulantes, no es irrazonable argumentar que como las luces manten铆an entre s铆 una exacta posici贸n fija, a pesar de acompa帽ar la trayectoria descendente de la aerol铆nea durante un lapso prolongado, conformando as铆 una especie de grupo geom茅trico, bien podr铆an haber creado la impresi贸n de fen贸menos con estructura s贸lida.
En sentido inverso, experiencias visuales, muy f谩ciles de corroborar, nos indican que en cielos nocturnos s贸lo son visibles las luces de posici贸n de las aeronaves, y esto no sucede en cambio con el cuerpo (fuselaje y alas) de las mismas.
Aunque sin duda existen numerosos incidentes semejantes que involucran la percepci贸n de configuraciones luminosas, sin sustento s贸lido aparente, recordaremos aqu铆 un valioso caso, que es ya un cl谩sico de la ufolog铆a mundial.
La noche del 20 de agosto de 1949, el Dr. Clyde Tombaugh, renombrado astr贸nomo estadounidense -descubridor en 1930 del planeta Plut贸n- se hallaba en el patio trasero de su casa en Las Cruces, Nuevo M茅xico. Aproximadamente a las 22 horas, el Dr. Tombaugh y dos miembros de su familia observaron, atravesando r谩pidamente el cenit del cielo, una extra帽a hilera de luces verde-azuladas, un conjunto geom茅trico de rect谩ngulos, cuya visualizaci贸n dur贸 unos 3 segundos. "Los rect谩ngulos iluminados manten铆an -dec铆a el astr贸nomo- una exacta posici贸n fija entre s铆, lo cual tend铆a a sustentar la impresi贸n de solidez".
En segundo t茅rmino, el comportamiento de los fen贸menos avistados sobre la zona de Bariloche, es incompatible con los de cualquier ingenio volador convencional y excluyen soluciones que involucren est铆mulos aeron谩uticos. Subrayemos que el factor movimiento es uno de los elementos diagn贸sticos pro-OVNI m谩s espec铆ficos y definitorios.
En el incidente de Bariloche, comportamientos cinem谩ticos claramente an贸malos fueron percibidos tanto por los pilotos del ARG-674, como por los del GN-705. En el primer caso se detectaron maniobras de vuelo en formaci贸n cercana, en abierta contravenci贸n a las estrictas regulaciones del tr谩nsito a茅reo que prohibe la aproximaci贸n no prevista entre dos aeronaves, a menos de 150 m. Adem谩s -y seg煤n testimonio del copiloto Dortona- la luz no identificada efectu贸 tambi茅n, en cierto momento, un repentino cambio de posici贸n, movi茅ndose hacia su derecha (a la izquierda del Boeing) con un 谩ngulo de 90 grados "como evadi茅ndonos...lo que no es normal en un helic贸ptero o un avi贸n, o algo que nosotros conocemos...".
Con respecto al aparato de la Gendarmer铆a, durante 15 segundos sus tripulantes presenciaron con toda claridad las evoluciones de una luz peculiar, no irradiante, que destellaba, ejecutando movimientos discontinuos, con alternancia de fases est谩ticas y de movilidad. Se percibieron giros cerrados en 谩ngulo recto, en ascensi贸n vertical, detenciones s煤bitas y aceleraciones ins贸litas con altas velocidades. Todas ellas, traslaciones en evidente violaci贸n a las leyes f铆sicas de inercia y gravedad actualmente reconocidas por la ciencia. Acotemos que el brusco ascenso de la luz destellante, vista desde el GN-705 es descrito como "explosivo"o "casi instant谩neo".
Las estimaciones de velocidad resultan s贸lo aproximadas y dependen de la altura en que se calcule el vuelo horizontal del fen贸meno luminoso, antes de la trepada vertical. Si se le otorga un valor intermedio de 1.300 m y el fen贸meno -que se desplazaba a 600 o 700 km/h- ciertamente lleg贸 y se detuvo a un nivel de 3.000 m, en 1 segundo, se obtendr铆a una velocidad de 5 Mach, (el comandante gait谩n habla de 3 Mach) por lo menos. Pasar de 700 km/h a m谩s de 6.000 km/h, significa una enorme aceleraci贸n, incompatible con lo que podr铆a soportar cualquier aeronave convencional.
Coincidentemente con lo expuesto, el informe aportado por el matrimonio Cabral, testigos afincados en DinaHuapi, adiciona otros elementos concordantes en cuanto a la cualidad de los movimientos del extra帽o fen贸meno luminoso por ellos percibido; desde una posici贸n est谩tica, aquel se alej贸 a una velocidad impresionante que "no pudo ser seguida por la vista".
Por fin, para concluir este ex谩men cr铆tico de la hip贸tesis aerotecnol贸gica aplicada a los eventos de Bariloche, reproducimos textualmente un informe del Comando de Regiones A茅reas de la Fuerza A茅rea Argentina, con fecha 5 de setiembre de 1995:
"La investigaci贸n por parte de la Fuerza A茅rea fue finalizada en el momento que se determin贸 que no hubo invasi贸n del espacio a茅reo de jurisdicci贸n por parte de objetos a茅reos convencionales conocidos".

Hip贸tesis astron贸micas
Siempre de acuerdo con las mismas fuentes citadas de la Fuerza A茅rea de los Estados Unidos y para igual per铆odo hist贸rico, cerca del 15% de las confusiones de los testigos fueron causadas por objetos astron贸micos, primordialmente por meteoritos, planetas (Venus, J煤piter y Marte) y algunas estrellas de 1era. Magnitud, como Sirio, Canopus, etc.
Pero los meteoritos se manifiestan dentro de muy limitadas condiciones de movilidad (no efect煤an cambios bruscos de direcci贸n, ni detenciones) y de duraci贸n (normalmente son fugaces, con duraciones t铆picas de 1 a 15 segundos, 30 segundos como m谩ximo.
En cuanto a los planetas y estrellas, se trata de cuerpos astron贸micos caracterizados por su inmovilidad aparente, salvo el poco menos imperceptible movimiento (15潞 por hora) con que acompa帽an el de la esfera celeste. Adem谩s, todos ellos son f谩ciles de localizar en el cielo, mediante los sistemas de coordenadas, y en el caso de los sucesos de Bariloche las posiciones de todos los fen贸menos luminosos observados no coinciden con las de ninguno de los astros.
Recordemos que algunos medios gr谩ficos dieron cabida a una explicaci贸n astron贸mica para las observaciones efectuadas por los pilotos del Boeing 727. Seg煤n la misma, las luces percibidas a babor de la aeronave, durante el descenso hacia la vertical del aeropuerto, s贸lo habr铆an sido el resultado de una confusi贸n con la Luna y el planeta Marte, que por entonces aparec铆a muy pr贸ximo al sat茅lite natural.

Con el fin de evaluar objetivamente la verosimilitud de esta especulaci贸n convencionalista, expondremos a continuaci贸n las ubicaciones respectivas de ambos cuerpos celestes, vistos desde las coordenadas geogr谩ficas de San Carlos de Bariloche (Latitud: 41潞 09 Sur; Longitud: 71潞 10 Oeste).
Datos generados y corroborados mediante la implementaci贸n de dos sofware astron贸micos: el Expert Astronomer for Windows, y el EZ Cosmos 3.0).

Horizonte occidental, para la hora 20:30.

Luna
Az. 295潞 07' 44" (en fase 0.18)
Alt. 27潞 53' 49"

Marte
Az. 301潞 50' 23"
Alt. 34潞 12' 102"

Horizonte occidental, para la hora 20:40.:.

Luna
Az. 293潞 07' 17"
Alt. 26潞 14' 17''

Marte
Az. 299潞 33' 37"
Alt. 32潞 34' 48"

La conclusi贸n que se desprende de los datos mostrados, es insoslayable: la Luna y Marte nunca estuvieron a la derecha y atr谩s del ARG-674 (hacia el E o NE) donde se percibieron los fen贸menos luminosos, sino al frente (horizonte occidental) de la aeronave. Ambos se ubicaban pr贸ximos a los 300潞 de Azimut (O-NO) y a una altura de 30潞 aproximadamente respecto al horizonte. De este modo, la soluci贸n convencional queda absolutamente descartada. El intento por reducir las observaciones de Bariloche a cuerpos astron贸micos err贸neamente percibidos, aparece fr谩gil e inconsistente.

Hip贸tesis 贸ptico-atmosf茅ricas.
Otra de las interpretaciones esc茅pticas m谩s remanidas es aquella que se esfuerza por diluir las manifestaciones OVNI como meros procesos 贸pticos de refracci贸n y reflexi贸n en las capas atmosf茅ricas, de luces emitidas por fuentes convencionales, v.g. faros de automotores, reflectores varios, etc..
Tal soluci贸n (de la m谩s pura tradici贸n "menzeliana" es la expuesta por ejemplo, a los medios period铆stico por el Dr. Horacio Ghielmetti, f铆sico del CONICAT, a prop贸sito del caso Bariloche. "En esta 茅poca del a帽o -se帽ala el profesional- la ciudad de San Carlos de Bariloche siempre est谩 cubierta de nubes y eso ayuda a que se produzcan efectos inusuales muy importante, producto del reflejo de las luces, y las ilusiones 贸pticas suelen ser muy desconcertantes".
M谩s cauto, el Dr. Ernesto Crivelli, de la Universidad del Comahue, admiti贸 que el extra帽o fen贸meno observado en Bariloche "no tiene una explicaci贸n concreta" desde su 贸ptica. Aunque aclar贸 que la nieve puede jugar un papel preponderante en ese contexto. "Con las actuales condiciones meteorol贸gicas -expres贸 el cient铆fico- un l谩ser como el que tienen las discotecas locales puede rebotar much铆smas veces hasta desaparecer". (Fuente: R铆o Negro, jueves 3 de agosto de 1995).
Por supuesto que en el momento de sus declaraciones a los medios, ambos cient铆ficos no hab铆an investigado los detalles del caso, ocurrido 4 d铆as antes.
驴Qu茅 puede inferirse acerca de la verosimilitud de las hip贸tesis 贸ptico-atmosf茅ricas, a partir de los procesos de an谩lisis y evaluaci贸n a que hemos sometido los hechos de Bariloche? 驴Es razonable admitir que un simple fen贸meno de reflexi贸n 贸ptica pueda generar en testigos calificados la sensaci贸n de hallarse en presencia de configuraciones luminosas, definidas y permanentes? Tal es el caso del fen贸meno formado con el ARG-674, en el que los tripulantes concuerdan esencialmente en haber visto una conformaci贸n de tres luces, que manten铆an sus distancias relativas y que, como una gestalt, sigui贸 por un lapso de 3 minutos el descenso de la aerol铆nea.
Lo propio cabe afirmar con relaci贸n a la "luz" percibida desde el GN-705. Se trataba de una fuente luminosa no puntual, con rasgos peculiares: pulsaba, se prend铆a y apagaba alternativamente; tampoco irradiaba, era opaca, semejante a una "perla". Parec铆a, en los primeros instantes, el beacon de una aeronave militar y no la proyecci贸n de alg煤n reflector con base terrestre. Recordemos tambi茅n que el fen贸meno se desplazaba por debajo del GN-705, en un 谩rea del cielo carente de nubosidad.
En el avistamiento previo de Dina Huapi, los dos testigos relatan la aparici贸n de haces de luces verde-azuladas, que se proyectaban a partir de una especie de arco luminoso anaranjado, muy intenso, est谩tico en el cielo. Las luces se irradiaban siempre hacia abajo, sin llegar al suelo, "como el agua que surge de una ducha" -seg煤n la descripci贸n del matrimonio Cabral. Y en esos momentos, toda la regi贸n carec铆a de energ铆a el茅ctrica a causa del primer apag贸n.
Complementando los argumentos expuestos, subrayemos que las condiciones meteorol贸gicas prevalecientes en esa noche no fueron adecuadas para la producci贸n de efectos 贸pticos de alguna relevancia. El cielo, en esas instancias atmosf茅ricas estaba despejado, con una delgada capa de estratos dispersos con dos octas (dos octavas partes del cielo), a unos 30潞 de altura sobre el horizonte Oeste; la nubosidad aparec铆a recostada, como es habitual en esa regi贸n, hacia las monta帽as. La mayor parte de las manifestaciones a茅reas ins贸litas denunciadas se dieron precisamente en los sectores despejados, de modo que no hubo una especie de pantalla natural, como lo ser铆a la base de las capas nubosas, donde se proyectaran los haces luminosos (que por otra parte no se vieron en momento alguno) provenientes de las supuestas fuentes de rayos l谩ser o de reflectores de cualquier tipo.

Conclusiones generales
La contrastaci贸n de las hip贸tesis convencionales con los datos existentes, evaluados de modo objetivo y racional, revela que ninguna de aquellas posee la suficiente entidad l贸gica como para ser aceptadas como medianamente plausibles.
Conforme a lo antedicho, podemos afirmar con aceptable grado de certitud, que los fen贸menos avistados en el 谩rea geogr谩fica circundante al aeropuerto de Bariloche la noche del 31 de julio de 1995, constituyen aut茅nticas expresiones an贸malas; vale decir, que no admiten ser integradas en el cuerpo de conocimientos cient铆ficos reconocidos al presente como v谩lidos

NOTA

El vocablo "objeto", para designar ciertas manifestaciones OVNI, predominantemente lum铆nicas, ha sido, con frecuencia, cuestionado. Sin embargo, ateni茅ndonos a su ra铆z etimol贸gica, el t茅rmino significa "lo que se echa delante" , y tambi茅n " lo que se presenta u ofrece a los ojos". En consecuencia, no implica necesariamente la caracter铆stica de solidez y, en tal sentido, una configuraci贸n de luces -como las que refieren los testimonios- puede calificarse, sin incorrecciones sem谩nticas, como un aut茅ntico objeto

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Autor Hilo