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Oscar Uriondo : MISTERIOSOS FENÓMENOS LUMINOSOS EN NEUQUÉN
Enviado por thenetcentinell el 1/12/2009 0:00:00 (1055 Lecturas)



Durante el año 1968, se produjo en la Argentina una de las más importantes oleadas OVNI del hemisferio meridional, la cual alcanzó su clímax en el período invernal, en los meses de julio y agosto, principalmente. Esta excepcional actividad tuvo una amplísima resonancia periodística, hasta tal punto que bien pudo llegar a sospecharse que el inusitado aumento en la generación de informes se debía solamente a un fenómeno de índole sociológica, desencadenando y sostenido luego por los medios de prensa, sin correlato objetivo alguno. Sin embargo, se ignoraba entonces que varios meses antes, a comienzos del año 1968, había tenido lugar una verdadera micro-oleada, cuya existencia sólo fue conocida en algunos medios castrenses. Testigos de esta nutrida serie de avistamientos, inéditos en su totalidad, fueron miembros de la Gendarmería Nacional ( un cuerpo militar para la vigilancia de las fronteras ), cuyos informes de carácter oficial, elevados a sus superiores jerárquicos constituyen hoy una valiosa fuente documental*. Los incidentes aludidos ocurrieron en el extremo nordoccidental de la provincia de Neuquén, en una zona montañosa, con terreno abrupto y en parte inaccesible. Avistamientos tipo 1 en Pichi Neuquén El 28 de diciembre de 1967, a las 20:00, una potente luz de color blanco sobrevoló el edificio donde tiene su sede la Sección Pichi Neuquén, de la Gendarmería, para asentarse luego en la parte media del cerro distante unos 3 ó 4 kilómetros, en dirección al sud-oeste. En el momento de la aparición del fenómeno se hallaban presentes el subalférez Carlos Rodolfo Michaux, el sargento ayudante Manuel José Ramos, el sargento Oscar M. Aguilera, el caba primero Gualberto Ginez, los cabos Ángel Cutiérrez y Antonio Lorenzatto y el gendarme Gregorio Riquelme. En los días subsiguientes en fenómeno luminoso similar se manifestó en la misma zona, variando su horario de aparición entre las 22 y 22:55. En estos casos, el color de su luminosidad se modificaba, pasando del rojo intenso hasta llegar al blanco. Casi un mes después, el 23 de enero, a las 22:30, el personal de la misma Subunidad fue testigo de otro fenómeno de extrañas características. Esta vez las manifestaciones lumínicas fueron percibidas también por el comandante principal Juan B. Farías, el cabo primero Carlos B. Leguiza y el gendarme Ramón N. Penros. Las descripciones coinciden en lo fundamental: una luminosidad desconocida visualizada como un resplandor potente, de gran tamaño y tonalidades cambiantes, inmóvil al pie del cerro El Funicular, localizado a unos 3.000 ó 4.000 metros de las instalaciones de la sección Pichi Neuquén. Al efectuarse disparos al aire con la intención de provocar alguna reacción por parte del fenómeno, éste desapareció, surgiendo en el sitio donde se encontraba y por brevísimos instantes una luz rojiza. Uno de los espectadores, el sargento ayudante Ramos, informó que en la noche siguiente se repitió el fenómeno y que con anterioridad, había observado resplandores semejantes en 15 ó 20 oportunidades, desde diciembre de 1967, sobre el cerro mencionado y otros de la zona. En una ocasión, por la noche, una bola rojiza incandescente se desplazó a gran velocidad y baja altura sobre el cuartel, deslumbrando a los testigos y dejando una trayectoria llameante, para posarse aparentemente en la ladera del cerro antes referido. Coincidentemente, el mismo 23 de enero, a las 00:45, a unos 140 kilómetros más al sur de Pichi Neuquén, en las Termas de Copahue, un objeto luminoso no identificado fue avistado por un grupo de personas, entre las que se encontraban varios miembros del Ejército argentino. El objeto se asentó en una cumbre próxima a esa localidad y allí permaneció durante 3 horas, para alejarse por fin a gran velocidad y emitir ningún ruido. En el lugar del aterrizaje, una inspección posterior comprobó que las malezas en un amplio diámetro de 180 metros. La noticia fue publicada por la prensa argentina, entre ellos LA VOZ DEL INTERIOR, de Córdoba y LA RAZÓN, de Buenos Aires. Los fenómenos antes descritos sucedieron casi siempre durante la noche; sin embargo, algunos de ellos tuvieron lugar en horas tempranas, con luz natural. Por ejemplo, el 30 de enero, a las 17:00, el sargento primero Juan de la Cruz Gómez, que se hallaba en la puerta principal de acceso a la subunidad de Pichi Neuquén, vio, posado sobre la ladera del cerro Las Yeguas-a unos 3 kilómetros de distancia-un extraño fenómeno luminoso, de conformación circular, de un metro de diámetro, y color amarillo anaranjado. Su reflejo sobresalía a la luz solar. La duración del avistaje fue de 30 segundos aproximadamente, y su desaparición se produjo en el mismo sitio y en forma instantánea.

OVNIS EN CHOS MALAL
En los meses siguientes, las presentaciones de objetos luminosos continuaron en otras zonas de la provincia de Neuquén, en las proximidades de la localidad de Chos Malal. El 19 de mayo, el sargento primero Félix Alberto Fernández, de la sección El Cholar, de la gendarmería, observó por una ventana del cuartel, una luz potente que surgió en el horizonte nordeste. Se desplazaba hacia el oeste, aumentando su tamaño a medida que se acercaba al testigo, hasta alcanzar un diámetro aparente de 30 centímetros. Se trataba de un objeto de forma circular, que irradiaba una luz intensa de color azul vivo, a la vez que desprendía por su parte posterior una estela luminosa del mismo color. No emitía sonido alguno y seguía un trayectoria de vuelo bastante regular en la dirección antes citada. Finalmente se perdió detrás de los cerros que circundaban la localidad. Dada la rapidez con que sucediera el incidente, el sargento Fernández no tuvo tiempo de llamar al esto del personal para que pudieran ver el fenómeno. La noche del 17 al 18 de julio, a las 00:15, aproximadamente, vecinos de Chos Malal, avistaron tres objetos no identificados, con cielo totalmente despejado, y efectuaron la correspondiente denuncia a las autoridades de la Gendarmería, en este caso al Comandante principal Juan B. Farías. Juan José Olivero ( hijo )-bancario-, su esposa Olga Isabel Schouabs de Olibero y Calisio Brizzi-comerciante-regresaban en automóvil por la ruta nacional 40, desde Zapala y al cruzar el puente sobre el río Neuquén, en el acceso de Chos Malal, observaron los OVNIS inmóviles en dirección sudoeste, a 40º/50º sobre el horizonte. Los mismos estaban alineados horizontalmente y cada uno de ellos podía apreciarse como un disco luminoso de tamaño aparente igual a la mitad de la luna llena, de color rojizo, sin variaciones ni aureolas. Los testigos permanecieron entre 20 a 30 minutos en el sitio referido y luego persiguieron viaje sin que en ese lapso los OVNIS se movieran. Ya en el mes de agosto, ocurrió otro avistamiento, comunicado en detalle por una comisión de la Gendarmería, que regresaba desde la sección Las Ovejas a Chos Malal, en el jeep CN 1398, de la repartición. El hecho tuvo lugar en las inmediaciones del paraje llamado Chacay Melehue y la patrulla militar estaba integrada por el sargento primero Luis María Elízaincin, el cabo mecánico motorista Dionisio García y el gendarme Sixto F. Mendoza. El fenómeno fue percibido en primera instancia por el conductor cabo García, quien detuvo el vehículo señalado a sus acompañantes el lugar donde se hallaba el objeto. El jefe de la comisión, sargento primero Elizaincin, ordenó que se apagaran las luces del jeep y de este modo el personal pudo apreciar con claridad a unos 800 ó 1000 metros de distancia, sobre el contorno de un cerro y con cielo límpido y estrellado, un elemento luminoso de color rojizo. Se desplazaba alternativamente de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, ocultándose en dos o tres oportunidades detrás del cerro mencionado, Por fin volando a gran velocidad, el objeto desapareció hacia el sudeste. Se trataba de un objeto ovoide, con protuberancia en la parte superior, como en sombrero hongo, de tamaño aproximado a un cuarto de la luna llena y que despedía una luz brillante, de color rojizo y con destellos en la porción inferior. El fenómeno difería ostensiblemente de las estrellas muy visibles a esa hora, tanto en color, como en tamaño, movimientos, etc. La observación se prolongó durante 8 minutos, controlados por reloj, desde las 20:07 a las 20:15.

PROBABLES EFECTOS ELECTROMAGNÉTICOS
De la serie de casos informados por la Gendarmería, hay dos que parecen involucrar efectos de índole electromagnética. El primero de ellos sucedió el 16 de julio de 1968, a las 00:15, en el paraje denominado Los Menucos, ubicado sobre la ruta provincial 101, tramo Andacollo-Chos Malal. Una comisión de la Gendarmería regresaba en un jeep desde Las Ovejas, cuando divisaron un objeto luminoso que cruzó el camino por delante del automotor ( a unos 500 metros de distancia y con altura angular de 40º/45º ). Se desplazaba muy lentamente, detenida por instantes y continuó luego en descenso vertical, hasta ocultarse a los observadores. La comisión estaba constituida por el alférez Néstor Arturo Palacios, los sargentos David Acosta y Heriberto Segundo Muños, el cabo primero Ignacio Castillo y el cabo mecánico motorista Dionisio García. El OVNI tenía forma alargada ¡, con mayor ancho en su parte anterior, un tamaño aproximado de dos metros y color celeste cristalino, sin variaciones. No producía aureola ni dejaba estela a su paso. En el momento de la aparición del fenómeno, el vehículo de los gendarmes perdió potencia de manera ostensible y avanzó dificultosamente en primera velocidad sobre una pendiente, que de habitual se recorre con facilidad en segunda velocidad. Esta anormalidad fue advertida por el conductor del jeep y el personal restante. Durante el avistaje nevaba y llovía con regular intensidad, circunstancias que sumadas a lo abrupto del terreno circundante y la escasa visibilidad imposibilitaron en la oportunidad la búsqueda de probables rastros. La duración de esta observación fue de 20 a 40 segundos aproximadamente. El último informe oficial respecto de la aparición de OVNIS en la zona neuquina, data del 6 de septiembre del mismo año, se refiere a un avistamiento ocurrido en la madrugada del día anterior y también describe un efecto electromagnético. A las 03:45 de esa fecha, el gendarme Jesús P. Videla estaba en la puerta de entrada de la unidad ( Escuadrón 30, Chos Malal ) desempeñándose como jefe de guardia. En tales circunstancias avistó sobre la cúspide del cerro denominado de la Virgen, una luz de tamaño mayor al de una estrella de primera magnitud y cuyo color variaba del rojo al anaranjado y por breves instantes plateados. El nombrado Videla, que se hallaba acompañado por el gendarme José María Ayola, estimó que la distancia del fenómeno sería de unos cinco kilómetros aproximadamente. Durante dos horas y cuarenta y cinco minutos de observación, se notó un suave movimiento de translación de derecha a izquierda, para regresar a su punto de origen, desapareciendo por fin detrás del citado cerro. Al destellar, el objeto modificaba su forma redonda por ovoidal. Un hecho curioso advertido por ambos testigos fue que, en coincidencia con la aparición del OVNI, la intensidad de la luz eléctrica del recinto de guardia varió repetidas veces, aumentando y disminuyendo su voltaje.

* Expresamos aquí nuestro reconocimiento al licenciado Antonio N. Baragiola, uno de los más serios y eficientes investigadores ufológicos de nuestro país, autor de la primera tesis universitaria sobre OVNIS presentada en la Argentina, quien nos remitiera hace ya unos años la serie de informes que ahora damos a conocer. Dado el tiempo transcurrido desde los sucesos relatados, consideramos que no existen hoy impedimentos válidos para su publicación

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Autor Hilo