Otro viaje interrumpido. Incidente investigado por el grupo CONEX de Río IV

Villa Huidobro – Córdoba (25 de diciembre de 1983)

Lucio Daniel Rossi y Norberto L. Medina
Grupo CONEX
Río IV – Córdoba
orionedgra@arnet.com.ar
(Nota extraída del boletín «Contactos ET» de 1997, editado por CONEX)

Durante los primeros minutos de la Navidad de 1983, una familia riocuartense que viajaba desde Villa Huidobro hacia Huinca Renancó fue interceptada por una gran nave luminosa. Si bien en este incidente se produjo un hecho de abducción, el mismo no formará parte de este informe, pues está en una etapa de investigación. No obstante el resto de la experiencia es sumamente interesante, y a pesar de no ser un caso actual, es publicado por primera vez, ya que sólo fue comunicado a CONEX por sus protagonistas luego de todos estos años de estricta reserva.

La familia Sordi, integrada por Armando Sordi, su esposa D., la hija mayor F., la hija menor M. y la madre de la esposa H. (actualmente la familia se compone por una hija más, nacida años después de esta experiencia), decide pasar la Nochebuena de 1983 en casa de unos parientes de D. que residían en Villa Huidobro (pequeña localidad situada en el sur de Córdoba, muy cerca del límite con la provincia de La Pampa).

Mientras cenaban al aire libre, un fuerte viento se desata, lo que presagiaba una Navidad con tormenta. Sin embargo, D. no veía esa probable tempestad. Paralelamente, M. (de 3 meses de edad por entonces) estaba molesta, como si no se sintiera bien, síntoma que ya venía manifestando desde horas antes.

El estado de la pequeña preocupó a sus padres y abuela, por lo que deciden que la revise algún médico de Huinca Renancó (que se encuentra a pocas decenas de kilómetros de Villa Huidobro, localidades que están situadas en una línea recta paralela al límite norte de La Pampa).

Es así como, entre las 0:30 y 0:45, la citada familia parte hacia Huinca Renancó en el Ford Falcon de Armando. En el asiento delantero iban Armando al volante y su señora con M. en brazos; atrás estaba H. con F., dormida sobre sus piernas.

Salen por el camino de tierra y enseguida toman la ruta, pasando por un gran vivero que se encuentra a un costado. Armando conduce veloz su Falcon y le comenta a D. lo de la tormenta, que el cielo está oscuro, pero su señora – curiosamente – sigue sin poder verla, simplemente no lo notaba.

Lo que si observa D. es un resplandor a lo lejos, sobre su izquierda. En esa dirección, de repente, aparece como una «hostia grande», traslúcida, de color blanco. En un momento se eleva rápidamente, «con el movimiento de un globo cuando es soltado» y vuelve a detenerse.

En esta instancia, el objeto adquiere una tonalidad amarillenta en sus contornos. Ya no es tan luminoso como antes, pero sí «casi transparente».

A partir de allí, este objeto circular comienza a desplazarse hacia ellos, con un extraño movimiento que D. define como de «secuencias; como si algo lo fuese empujando desde atrás. Por eso se veía cada vez más grande y muy bajo».

La familia comienza a desesperarse. H. gritaba aterrorizada, lloraba y agitaba los brazos «como para que eso se fuera». F. seguía acostada. Armando y D. también estaban muy intranquilos y M. permanecía junto a su madre.


Norberto Medina, Lucio Rossi y Armando Sordi, durante la ponencia del caso en el congreso de ovnilogía de Río IV (Noviembre de 1998).

Ante tal situación, Armando detiene el vehículo sobre la banquina y desciende. Aquí llama la atención el hecho de que Armando no recuerda haberse bajado, detalle que sí tiene en claro D., pues ella afirma que se había inclinado hacia delante, cubriendo el cuerpito de M. en una instintiva actitud maternal de protección. Y desde esa posición, recuerda ver solamente la pierna y el pie de su marido al lado del coche.

El OVNI permanecía a la izquierda del vehículo, a muy baja altura, y a pocas decenas de metros. Su coloración era rojiza, pero irradiaba una fuerte luminosidad blanca. «De golpe escucho que Armando dice que pasa por encima nuestro y se posa sobre unos eucaliptos, que forman una larga cortina a nuestra derecha», cuenta D., quien desde esa posición casi de cuclillas sólo mueve su cabeza para observarlo.

«Allí lo veo espectacular. Es inmenso, gira una barbaridad. No hace ruido y se mueve como si fuera un colibrí, que está un momentito acá y otro allá», señala D., quien agrega que el OVNI se movía por las copas de los árboles, a los que parecía rozar o, según dijo, «acariciar». Armando y D. coinciden en indicar que el tamaño de este «aparato» era de unos 25 metros de diámetro. So tonalidad era cambiante (rojo, naranja, amarillo, blanco, verde), y siempre irradiaba una intensa luz blanca que abarcaba el entorno, el cual «se veía como de día, incluso no veía las luces del auto», precisó Armando. También observaron que el OVNI tenía unas manchas oscuras, que describen como si fuesen «ventanillas».

Luego de unos instantes, el objeto vuelve a pasar por encima de ellos, ubicándose nuevamente en la posición en que se encontraba, es decir hacia la izquierda del automóvil, un poco más lejos de las vías del ferrocarril cuya traza es paralela a la ruta.

Mientras allí permanece, el matrimonio advierte que un automóvil venía de frente por la ruta. Esto los tranquiliza pues consideran que el OVNI será visto por quienes vengan en ese auto y piensan que quizás se detendrá. Misteriosamente, el OVNI desaparece, «se apaga», por lo que ese automóvil pasó a fuerte velocidad, probablemente sin que sus ocupantes se hayan percatado de esta anómala presencia.

Una vez que dicho automóvil se alejó, el «OVNI» volvió a «encenderse». La familia, entonces, decide continuar la marcha y alejarse de ese «aparato», por lo que retoman la ruta en dirección a Huinca Renancó. Para más sorpresa, el OVNI también comienza a desplazarse con rumbo paralelo a la carpeta asfáltica, y los acompaña a la misma velocidad y a baja altura (casi sobre los tendidos de cables), iluminando los sectores por los que pasaba.

Cuando Armando aminoraba la velocidad, el OVNI hacía lo mismo. Incluso, sorteó, elevándose un poco, las instalaciones de un frigorífico abandonado; de lo contrario hubiera colisionado. A partir de allí, mantuvo esa altura, y a poco de llegar a Huinca Renancó, realizó un movimiento en zigzag y ascendió a una velocidad impresionante, hasta quedar en el cielo como un pequeño punto rojo, hasta ser perdido de vista. Desde entonces, esta familia tuvo más avistajes.

Entrevista a Armando Sordi

Carlos Alberto Iurchuk

Durante el congreso de ovnilogía realizado en Río IV, en el mes de noviembre de 1998, tuve oportunidad de conocer al Sr. Armando Sordi. He aquí la entrevista que mantuve con él.

http://www.ivoox.com/entrevista-a-testigo-ovni-armando-sordi-carlos-audios-mp3_rf_1145855_1.html