Informe de Néstor Berlanda del grupo CIFO acerca de los hechos que afectaron a Julio Platner

Winifreda – La Pampa (9 de agosto de 1983)

Néstor Berlanda
Grupo CIFO
Casilla Postal 748 (CP 2000) – Rosario – Argentina
Tel: +54 (41) 38-1830
cifo@interactive.com.ar

Por esas cosa del destino tuvimos la suerte de ser el primer grupo de investigación que tuvo acceso directamente al testimonio de Julio Platner.

Por aquel entonces teníamos un grupo que habíamos formado en el año 1976, el nombre era I.V.E. (Investigación Vida Extraterrestre) nombre pomposo si los hay, ya que si nos basamos en la denominación pretendíamos nada menos que investigar la vida extraterrestre cuando hasta hoy todavía no hay ninguna prueba concreta de que haya vida en otros planetas, por más que el sentido común diga lo contrario y hasta resulte ridículo pensar que somos los únicos seres vivos del Universo. Pero el nombre no hacía más que seguir la «moda» de los setenta, los ovnis no podían ser otra cosa que naves, y si eran naves debían ser extraterrestres, así que aquel que pretendiera investigar ovnis, en realidad investigaba naves interplanetarias. Si bien algunos investigadores todavía siguen anclados a la hipótesis ET, hoy día creemos que los ovnis pueden ser otra cosa distinta a la tan mentada teoría extraterrestre. Uno de los grupos colegas con los que manteníamos contactos epistolares, más específicamente el primer grupo con el que nos carteamos era uno de la ciudad de San Lorenzo P.O.C.I.F.E. que estaba integrado por dos jóvenes investigadores, quienes a posteriori se transformarían en dos entrañables amigos, el hoy Psicólogo Oscar Alemmanno y el también psicólogo Juan Acevedo con quién estamos enfrascados desde hace unos cuantos años en la investigación de las abducciones.

Por aquél entonces, teníamos la sana costumbre, que por suerte todavía conservamos, de realizar viajes de estudio a aquellos lugares en donde el misterio parecía haberse establecido, ya sea en forma de ovnis, relatos fantásticos o restos de antiguas culturas. Por aquél entonces, julio de 1983, parte del grupo había planeado un viaje a Cerros Colorados, localidad cordobesa rica en pinturas rupestres, al regreso se enteraron por la prensa del caso de Julio Platner, y tuvimos la suerte de llegar al lugar de los hechos a tan solo 3 días de la experiencia.


Juan Acevedo y Néstor Berlanda (a la izquierda) junto a Julio Platner (a la derecha)

Winifreda se encuentra a 670 km. de Rosario y a 45 al norte de Santa Rosa, capital de La Pampa, es un pueblo de 1.700 habitantes cuyo monótono ritmo de vida se vio alterado el 9 de agosto de 1983 por un acontecimiento de características extraordinarias, cuyo protagonista fue el Sr. Julio Platner, habitante del pueblo. Nació allí el 31 de julio de 1950 (contaba 33 años en el momento se su primer experiencia), es un muchacho alto, corpulento, pesa 106 kg., goza de buena salud y tiene cursada la escuela primaria.

Lee únicamente los titulares de los diarios y algunas esporádicas noticias que le llamen la atención. Es callado, honesto, trabajador y muy buen compañero, según las referencias recabadas durante la investigación. Posee numerosas amistades, es respetado y querido, y es digno de la confianza de los lugareños. Vive sencillamente, junto a su familia, compuesta por su mujer y tres hijos, Julio Ariel, Miguel Angel y Diego Mariano que al momento de los sucesos contaban con 10, 7 y 1 año respectivamente. Por aquellos años Platner, al igual que hoy día se dedicaba a negocios de hacienda y cereales pero siendo empleado de algunas firmas locales y no propietario de una semillería como lo es hoy día.

Justamente por sus negocios fue como el 9 de agosto, llegó hasta el establecimiento del Sr. Antonio Fischer, situado a 12 km. al N del pueblo, sobre la Ruta 35 que une E. Castex con Winifreda.

Al salir del mismo, siendo las 19:30, bajó de la camioneta Fiat para abrir la tranquera. En ese momento, percibió una fuerte luz que lo encegueció por completo, lo que lo llevó a cubrirse la cara con las manos en un reflejo instintivo de defensa. Acompañado a esta vivencia sintió un extraño silbido, como de una turbina. Platner, en ningún momento ve objeto alguno, ni nada que se le parezca, la constante lumínica al igual que en otros casos también la encontramos en este evento, el testigo solo ve luz, nada más, si bien algunos y eso fue perfectamente notable en las publicaciones periodísticas que daban cuenta del suceso, hablaban de naves, ovnis o platos voladores, Platner, volvemos a remarcarlo no ve objeto alguno, solamente es testigo de la luz.

«Cuando me bajé a abrir la tranquera es como si alguien me hubiese puesto un reflector en la cara, como de una soldadura autógena, eléctrica que despide muchos rayos y a una cierta distancia hay que cubrirse la vista, yo simplemente vi eso, después de allí no recuerdo más nada».

Seguidamente apareció dentro de una habitación la cual le resultaba un «quirófano». Las paredes no eran lisas ni parejas, parecían como tapizadas, observando un color parecido al beige claro. Diferenció unas estructuras porque resaltaban del tapizado, parecidas a una vitrina, de tonalidad semejante a la de las paredes, aunque daba la impresión de ser más clara, pero sin brillar.

Era opaca como el resto de la habitación. Sin embargo, estaba iluminada por una luz blanca, muy clara, natural, no dañaba la vista y, fundamental por la relación con decenas de casos, no se distinguía la fuente de dónde provenía. Tampoco producía sombras.

«Era una habitación… era algo como esférico que estaba cubierto digamos como si estuviera tapizado, lo que yo nunca vi, estaba tan claro como si fuese de día, no pude distinguir de donde provenía la luz, porque allí no había nada, un foco, una luz, una fuente. Estaba claro, muy claro; con una tranquilidad terrible, era algo como para quedarse toda la vida».

Desde el momento en que se encuentra en el «quirófano», está sentado en un sillón como si fuese de odontólogo, aparentemente del mismo, material componente de las paredes o del tapizado.

Tuvo la impresión de que dicho sillón estaba suspendido en el aire, sin sostén alguno y sentíase muy cómodo.

A su alrededor notó la presencia de cuatro seres, tres hombres y un mujer, cuya estatura oscilaba en 1,67 m. (toma como referencia a un íntimo amigo), de conformación antropomorfa, de cuerpos atléticos. No pudo apreciar si vestían un enterizo muy ajustado al cuerpo o si se trataba de la piel de los seres, de color semejante al de la habitación. Distinguió labios no sabiendo si eran parte del rostro o del enterizo. Diferenció claramente una especie de botas


Dibujo de los seres hecho por Acevedo.

Sus ojos (el detalle que más le impresionó juntamente a la sensación de gran tranquilidad que inspiraban) eran saltones, opacos, grandes y sobresalían del rostro.

Se miraban entre ellos fijamente, sin párpados. Tenían un pequeño relieve observado de perfil. Sus orejas estaban bien pegadas al cráneo o sobre el material. Las manos tenían cinco dedos. La mujer se diferenciaba por tener las mismas características físicas de una humana; daba la impresión de ser más delgada que los hombres.

Ninguno tenía pelo. Frente suyo se situaban uno de los hombres, el más alejado de todos, y la mujer; en tanto que los otros dos, estaban a sus costados, uno a la derecha y otro a su izquierda.

Quiso hablar pero no pudo emitir sonido alguno, pero automáticamente siente una respuesta sin escuchar voces. Percibió la misma como un pensamiento en forma de palabras.

El mismo le indicaba que se quedara tranquilo, que casos como el suyo había miles, que si quería podía contarlo, algunos le iban a creer y otros no. Le transmitían una sensación de total tranquilidad.

La mujer se acercó a él, dando la sensación de deslizarse, colocándole la mano derecha sobre su izquierda. Mientras el ser parado a su derecha hace lo mismo pero sobre su hombro diestro.

Repentinamente, apareció en las manos del ser de la izquierda, una especie de tubo, compuesto por una mitad rígida y la restante flexible, transparente, de unos 20 cm. y del mismo color de la habitación.

El percipiente no puede apreciar si lo tenía desde el primer momento o lo extrajo de las vitrinas.

Luego le colocaron el tubo o la parte rígida en la muñeca de la mano izquierda, no sintiendo dolor o roce alguno. Esta sensación la tuvo siempre, él nota el contacto pero no lo siente (entiéndase la explicación para las manos de la mujer y del ser de la derecha), es decir ve que lo tocan pero no siente presión alguna.

Después, con la parte flexible (la más fina del tubo) buscan la flexura del codo y ve como la sangre asciende por el mismo hasta la parte rígida. Subía sin ningún tipo de presión, al contrario de las extracciones comunes.

Intento tocar al ser de la derecha (el que tenia una de sus manos sobre el hombro) pero chocó contra algo invisible, lo mismo le acontece cuando quiere incorporarse. En esta instancia es su frente lo que vuelve a tocar algo. Sin embargo, los seres evolucionan normalmente (El caso del 6 de septiembre de 1978, en Venado Tuerto, el niño Juan 0. Pérez, trata de tocar a los seres y a los elementos de la supuesta nave, pero nota la presencia de una pared invisible, pero que los seres la atraviesan sin el menor problema).

«El que estaba a mi derecha tenía una de las manos sobre mi hombro, yo veía que la mano estaba apoyada pero no sentía ninguna presión. Quise tocarlo y me encontré como si estuviera rodeado por un envase de vidrio, como un cristal invisible. Además en un determinado momento me quise incorporar y choqué mi frente contra algo, contra ese especie de vidrio».

Después de la extracción, por propios medios o por una orden, se incorpora sin tener inconvenientes, le llamó la atención que estando tan cerca suyo, no llevara por delante a alguno de los seres, pero la realidad fue que ya no tenía a nadie a su alrededor. Se siente parado sobre algo no firme, dándole la impresión que flotaba. Durante todo el suceso (Platner estima que toda su experiencia duró aproximadamente entre 30 y 35 minutos de los que él tan solo recuerda unos 7 u 8), se dio cuenta que no tenía el reloj, ni el pulóver, ni la campera y no recuerda si llevaba el anillo. Su camisa estaba arremangada. Previamente tenía todo.

Cuando quiere caminar, se encuentra, simultáneamente dentro de su camioneta, con las manos sobre el volante. Sorprendido comenzó a mirar para todos lados. La primera intención fue poner el motor en marcha y dio la vuelta instantáneamente. Al encender las luces distinguió donde se encontraba: a 19 km. de la tranquera del establecimiento del Sr. Fischer, e1 lugar de inicio de la extraña experiencia.

Estaba en la Ruta de tierra Nº 11, que une la ruta N° 35 con Villa Mirasol.

La camioneta estaba ubicada de oeste a este.

Cuando llegó a la intersección de las rutas, con mucha tranquilidad, recordando todo lo sucedido, pensó que la tranquera había quedado abierta y que el Sr. Fischer le había recomendado cerrarla por los animales del establecimiento.

Cuando llega, efectivamente, la tranquera estaba abierta, y antes de seguir viaje, aprovechó para mirarse el brazo izquierdo.

No tenía ningún tipo de moretón, ni gota de sangre, pero veía una especie de cascarilla en la flexura del codo. Se alejó pensando si todo había sido realidad o tal vez producto de un sueño o delirio.

A las 20:25 aproximadamente llegó al lugar donde trabaja y no contó nada, se encontraba muy tranquilo. Pero al llegar a la casa y ver a sus hijos se desespera, pensando en ellos sin su persona. Allí cuenta todo.

Esa noche le fue imposible dormir pues recordaba todo lo sucedido y sentía el ardor en las marcas.

Al otro día comprueba las huellas de la camioneta sobre la ruta Nº 11 y en la tranquera, debido a que la camioneta tiene tres ruedas anchas con dibujo y la restante fina y lisa; lo cuál hace inconfundibles las huellas, estas demostraron el trayecto interrumpido de la misma, que se corta a 1,5 m. de la tranquera; como así también el viraje en la ruta Nº 11, el camino de tierra donde apareció y fundamentalmente el desvío en la ruta 35 cuando regresa a cerrar la tranquera de Fischer que está sobre esa ruta

El Dr. Adolfo Pizarro y su valioso testimonio

La importancia del relato no solo se circunscribe en la opinión del profesional que verifica las marcas del Sr. Platner sino que reside en los planteamientos que realiza y como la vida normal de un pueblito pampeano puede alterarse por un suceso que rompe con lo cotidiano.

Por ello es indispensable transcribir textualmente sus palabras:

«Yo lo veo el 10 de agosto, es decir al otro día, a las 14:00. E1 relato, entre comillas, era coherente.

Lo encuentro en el club del pueblo y me comenta lo sucedido. Me muestra sus marcas de la posible o supuesta extracción de sangre. Son dos heridas superficiales. Una en la cara anterior de la muñeca izquierda que es una especie de simple erosión de la piel, no tiene profundidad. La superior, que está en la flexura del codo está sobre un manto venoso importante, donde habitualmente se extrae sangre y me estoy refiriendo a los bioquímicos. Allí si, la herida tiene características de haber sido una venipuntura (una punción de la vena) aunque no vi el orificio típico del pinchazo.

Lo que me impresionó fue que parecían varios orificios más pequeños que los que puede dejar e1 calibre de una aguja por más chica que sea. Fue producido por una cosa rara, como si hubiesen succionado sin introducir nada metálico, rígido. Esa es la impresión que me dejo.


Primer plano de la punción a Platner en el antebrazo a dos días después del suceso. Noten los micro orificios que se ven como puntitos blancos

No había derrame de sangre, es decir, cuando se hace una mala extracción, cuando se pincha mal la vena, quedan unos hematomas impresionantes. De eso no hay absolutamente nada. Digamos que eso corroboraría el hecho de que la vena fue abierta.

Desde ya que una buena extracción de sangre debe dejar esa marca y no la otra.

La otra, según lo que me contaba Julio, pudo haber sido un intento de extracción de sangre fallido. Entre nosotros, es perfectamente aceptable, muy fácil que en un «gordito» tengamos que buscar dos veces la vena, lo raro es que esta gente tenga que andar buscando la vena.

En este muchacho se dan esas características, de ser gordito, de venas de difícil acceso.

Pueden haber sido dos cosas distintas, yo no creo que únicamente hayan extraído sangre.

Lo noté muy claro, muy seguro, quizás algo excitado, pero me impresionó como cierto, con mucha seguridad, como alguien que ha vivido una experiencia real. Tenía características de cosa cierta, de cosa verídica.

Lo que él contó, realmente no se… Hay personas que dicen buen día y uno sale a ver si es cierto. Platner para mí, es una persona de fiar.

Desde el punto de vista sociológico seria interesante investigar este hecho en una comunidad cerrada, pequeña como esta, como se ha ido planteando la evolución de la noticia, como se ha ido asimilando.

En un pueblito chico, es fácil estudiar eso. Es interesantísimo; por ejemplo las primeras 24 hs. la noticia fue tomada como una noticia más, al otro día comenzó la parte cómica del asunto, todo el mundo estaba haciendo la broma, yo también, como un poco queriendo escapar a la realidad.

Yo lo había tomado como una información periodística más, y analizándolo, es probable que existan seres superiores. Pero esta tan cerca que obliga a hacer un razonamiento bastante más estricto del asunto.

Sin duda esto conmueve.

Esto a uno le cambia los esquemas drásticamente.

Toda la escala de valores de uno se le parte. Se empieza a analizar la posibilidad cierta de que no seamos los únicos seres en el Universo. Son mis grandes dudas, por allí no podemos hablar del bien y el mal, como Uds. decían es un hecho donde no hay coacción, pero para mí sí, hay una introducción en una vida totalmente ajena.

Puede dejar marcas realmente muy peligrosas pero… no se.

Hay cosas fundamentales detrás de esto»

Pruebas y contradicciones

Sin huellas físicas en el terreno de los hechos, las evidencias más claras del suceso eran las marcas en el brazo izquierdo de Platner y los efectos observados sobre los animales de la estancia del Sr. Fischer. Por otro lado la experiencia de Platner no es un hecho aislado dentro de la fenomenología de las abducciones sino que podemos encontrar patrones comunes tanto en los casos nacionales como en los extranjeros.

A esto se añade un cúmulo de informaciones tendientes a aumentar o disminuir la certeza del suceso.

Las huellas de la camioneta Fiat, cables de telégrafo cortados y arreglados que pasan sobre la tranquera del establecimiento del Sr. Fischer; y por último, una extraña explosión escuchada en muchos km. a la redonda, el día jueves 11 de agosto.

1} La bioquímica que analizó las marcas, Dra. Priotti, nos decía que las mismas corresponden a una extracción de sangre, pero no convencional, no hay punción. Hay diferencias en los cortes, dadas por el tamaño de los mismos y porque en la flexura detectó una papula (elevación de la piel), como si hubiese habido una absorción.

2) Carlos Ovidio Ponce, cabo de la Comisaría de Winifreda, participante de 1ra investigación del hecho nos acercó unos datos interesantes.

«Donde a Plátner lo enceguecieron, se cortó la línea telegráfica que une Winifreda con Santa Rosa. Apareció quemada.

E1 jueves se escuchó una explosión en diferentes localidades alrededor de las 17:50. Pudo haber sido un avión, pero ante el gran susto de la gente, esto agrandó el fenómeno visto por Platner».

Afirmaba, al igual que los periódicos de la zona que en el momento de separarse Platner de Fischer, a éste se le corta la imagen del televisor. Esto demostraríamos posteriormente, no fue exactamente así. Quizá lo que pocos conocen es que hubo una investigación oficial en torno al caso llevada a cabo por personal de la policía provincial, esto se debió a la historia de como el caso apareció en la prensa; cuando Julio Platner se contacta con el Dr. Pizarro, éste al ver lesiones en los brazos del testigo, además de lo extraño del relato efectúa la denuncia correspondiente, a partir de la denuncia toma intervención directa el Jefe de Policía de la provincia con personal a cargo de la Comisaría de Winifreda, quienes investigan los hechos, fundamentalmente van al campo y toman testimonio del dueño del, el Sr. Fisher y constatan los cables telegráficos quemados. El motivo de la investigación no solo se debió a la denuncia de Pizarro, sino a la repercusión del caso, específicamente el personal policial trataba de establecer si detrás de esto no había algún tipo de maniobra delictiva encubierta. Al comprobar que lo único extraño era el caso en sí dan por terminada la investigación sin emitir un juicio al respecto.

La información llega a la prensa justamente por la denuncia policial, según el testimonio del propio Platner él no pensaba dar a conocer el hecho públicamente.

3) E1 Sr. Fischer, un hombre de notable sencillez y simpatía, notó al despedir a Platner, alrededor de las 19:30, como «…los caballos se vinieron como tromba para el lado del corral y luego salieron para el lado del campo, pero asustados. Esto sucedía cuando Platner se encontraba a 400 m. del casco de la estancia». Sobre el televisor, como otros pertenecientes a vecinos no tan hospitalarios, nos acercó su verdad: «ni hace quince días que lo tenemos (hicimos la investigación el sábado 13/8). Dejó de funcionar a eso de las 19:00; (su mujer lo verifica por el horario de la telenovela favorita)». E1 aparato no anduvo más y están esperando el análisis del service. Lo importante es la diferencia horaria.

Fischer nos comentó indignado sobre el periodismo: «…inventaron mucho, dijeron que yo había visto a dos tipos y que le gritaba a Julio; pero me pueden decir de donde miércoles sacaron esa brutalidad».

Con respecto a los cables telegráficos, nos dijo que él no tuvo noticias de alguna reparación realizada el día miércoles, pero acotó que durante toda la jornada estuvo ausente.

Nadie vio la luz.

4) Un empleado de Encotel, que quiso permanecer en el anonimato, nos confirmó la ruptura de los cables y la reparación de los mismos.

Esto ocurrió, según el citado, el día miércoles (un día posterior al hecho).

5) Tanto el Dr. Pizarro, como la Dra. Priotti, el SR. Fischer, el cabo Ponce, el farmacéutico que fue compañero de la primaria, el dueño del bar más importante del pueblo, el empleado de Encotel, el representante del diario «La Reforma» de Gral. Pico en Winifreda, como numerosos otros testimonios, sostiene y afirman la credibilidad del hecho por la personalidad intachable de Platner.

Todos, sin excepción, lo describen como incapaz de mentir para querer figurar. Goza de la confianza de todo el pueblo. Es un muchacho sencillo y callado.

6) E1 Sr. Fischer comprobó el rastro de la camioneta cuando Platner dice regresar a cerrar la tranquera; sin embargo, no halló el de salida del establecimiento.

7 ) Ante la hipotética posibilidad de encontrarse con los seres, Platner nos dijo: «Si me avisan que vienen un día antes, es posible que me esconda, si vienen de improviso como llegaron…»

8) Acerca de la explosión del día jueves, cabe aclarar que el miércoles se realizaron los festejos de la Fuerza Aérea en la base de General Pico, con, entre demás actos, el pasaje de aviones que superan la barrera del sonido. (1)

Con Julio Platner seguimos manteniendo un contacto periódico hasta el año 1989, en donde lo visitábamos entre una y dos veces al año, en este período de tiempo hubo algunos episodios que vale al pena señalar. A los 15 días de su experiencia más precisamente el martes 23 de agosto, alrededor de las 20:30, salía acompañado de su esposa, en su automóvil Chevrolet, por el acceso de la localidad, hacia la ruta 35, para ir a la ciudad de Santa Rosa.

La noche estaba semi-nublada, Julio observa a través del parabrisas un círculo de luz que en un primer momento lo confunde con la Luna, pero éste se fue agrandando, él no comenta lo que estaba viendo para no asustar a su esposa quién había quedado muy sensibilizada por la experiencia pasada, en ese momento ella le pregunta si había visto algo raro en el cielo, él le dice que sí y detiene el auto en la banquina con el motor en marcha.

Entonces pude ver con mayor claridad a unos 500 m., sobre el automóvil, un anillo blanco opaco esfumándose hacia el centro. La esposa estaba muy asustada, pero Julio no quiso volver a su casa, desciende del vehículo y comienza a caminar, el anillo se movía con él, estuvo así durante unos minutos. Deciden continuar su camino y el anillo, situado al lado derecho del auto, los sigue unos 20 km., hasta la estancia «La Primavera», donde empieza a achicarse hasta desaparecer.

Este suceso fue presenciado por varios testigos, algunos en otros lugares de la ruta 35 y otros en la provincia de Neuquén, según consta en los diarios de aquella época.

Si bien la relación con los sucesos del 9 de agosto parecería obvia, las características de lo observado se asemeja mucho a lo que se observaría meses más tarde en toda la Patagonia, y que correspondería a pruebas efectuadas con algunos satélites atmosféricos, aunque obviamente estamos muy lejos de poder afirmar que lo visto por Platner fuese algunas de esas pruebas.

A nuestro modesto entender esto en nada se relacionaría con la experiencia vivida con anterioridad por Platner, aunque para él este otro suceso tendría una alta significación.

Es interesante señalar además como con el correr de los años Julio fue integrando la experiencia, de no querer saber más nada del asunto en los primeros días pasó a desear volver a repetir su vivencia dado que fundamentalmente le quedaron muchas preguntas sin respuesta.

Volvimos a mantener contacto con Julio Platner en julio de 1995, es decir a casi doce años de los sucesos antes narrados. Nos encontramos con el mismo Julio de siempre, amable tranquilo, callado.

Los recuerdos de su experiencia estaban tan claros como el primer día, la descripción del suceso era exactamente igual a la que teníamos a solo tres días de la experiencia, no había ninguna contradicción en el relato ni agregados, de las marcas la única que quedaba era la de la muñeca, donde puede apreciarse la cicatriz de un corte de aproximadamente 3 mm. sobre una vena.

Lo que había cambiado era la evolución de la experiencia en el seno de familia, en los primeros años su esposa mantenía una actitud de recelo y temor ante lo que había sucedido, a los interrogatorios, visitas, viajes y presiones se sumaba el miedo a que a Julio el suceso le afectara en algo, concretamente temía por su vida.

«Ella ahora está más tranquila, pero en un tiempo estuvo bastante mal por la experiencia, siempre pensó que podía ocurrirme algo, que me afectara la salud en los próximos años. Y a medida que pasó el tiempo se tranquilizó al ver que no pasó nada».

Con el correr de los años fue cambiando su actitud, hoy comparte la experiencia con Julio, en el deseo de querer saber que es lo que le pasó y por que no tener una vivencia juntos. Por otro lado al igual que en otros casos también empezó a tener vivencias que podríamos definir como visitantes de dormitorio con seres de iguales características a las de Julio.

«Mi señora sueña cada tanto… Por ahí se levanta a la mañana y dice: anoche estaban tus amigos al pie de la cama, pero no es un sueño ella dice que los siente y que se despierta y los ve parados enfrente de la cama».

Podría pensarse que esto no es más que la imaginación producto de todo lo vivido estos años, pero dado que es una constante en los casos tanto nacionales como extranjeros que con el tiempo se involucren otros miembros de la familia, nos permitimos abrir un compás de duda en cuanto a estas experiencias.

En estos últimos 5 años también ocurrieron algunos hechos que pueden o no estar relacionados con la experiencia original, aparentemente uno de ellos al menos en el parecer de Julio se relacionaría con los sucesos de 1983, ambos ocurrieron en 1994.

«En un lote de girasol que yo tenía sembrado, cerca de Winifreda una tarde fuimos a recorrer el lote – lo hacíamos muy seguido – y encontramos, mirando así en el centro vimos con mi hijo mayor un círculo que estaba… completamente… no había nada; así que cuando llegamos ahí nos quedamos los dos mudos. El girasol lo habíamos visto dos o tres días antes, estaba verde, con una altura de metro y medio, con una caña gruesa, con las hojas… bueno, en el círculo este – un círculo bien redondo -, quedo achicharrada pero una plantita chiquitita, bien chiquita, nada que ver como estaban antes, completamente seca. la caña no era más gruesa que una birome, inclusive le digo que se tomaron… vinieron, filmaron. Vieron como estaban todas las plantas; es algo muy curioso realmente, las plantas de alrededor había algunas que le había quemado las hojas, y en otras que no las había alcanzado a tocar bien, había tomado una forma curiosa; la planta estaba en el suelo, pero estaba el tronco que era grueso, doblado como si fuera con la mano en tres o cuatro partes, como si fuera un zigzag y las hojas de la orilla se habían quemado completamente. La planta estaba seca, reseca completamente… no sé… se achicó de golpe. Esto pasó más o menos en octubre del 94 y tenía unos 15 metros de diámetro; y después lo que pudimos observar fue una especie de uña, que se había clavado en la tierra como si hubiera roto la tierra en dos partes, y después salía por una hilera del girasol unas pisaditas que era como si fuera una sola pata, un solo pie, curiosamente era una sola pisada, era redondita, nada que ver con ningún animal, bien redondita la pisada, no tenia uña sino que era tac y tac. Estaba más o menos a cada 30 ó 40 cm pero seguía por el surco unos 8 o 10 m. Y en el surco ese donde había ido eso, donde estaban esas pisadas, las plantas estaban también secas, pero no secas como esas que habían quedado totalmente pulverizadas, estaban secas pero en tamaño natural. Pero yo digo de un día para otro usted corta una planta, en cuatro o cinco días y la planta se va achicando, se va secando, pero se va secando de a poco; queda, queda la planta; no esto… de una planta grande, con flor, naciendo la flor, con hojas grandes, quedo reducida a una plantita que si ustedes miraban no era más alto que unos 10 o 15 cm. De acá llevaron muchas muestras, las analizaron. Pero ese caso no es el único que me ocurrió; yo ya había observado otro caso de estos, hace un año y pico en otro girasol justamente; un caso justamente igual, exactamente igual; en un campo cercano».

La aparición de huellas circulares con los cultivos quemados o deshidratados es algo común de encontrar en los archivos de los investigadores de ovnis. Este tipo de marcas a veces puede asociarse a la presencia de luces u otro objeto extraño lo que podría llegar a establecer una relación de causa – efecto entre las marcas y lo observado.

El caso relatado por Platner no presenta ningún tipo de asociación con observaciones de Ovnis (tomada la palabra con el verdadero sentido etimológico que tiene es decir Objeto Volador No Identificado), es decir que desde ese punto de vista obviamente no deja de llamar la atención pero no podemos determinar la causa de las huellas. Claro que en el caso descripto el testimonio cobra importancia porque las marcas aparecen en un lote de terreno perteneciente a un hombre que vivió una experiencia que a priori se relacionaría con lo encontrado en el campo. Si bien no podemos emitir un juicio al respecto en cuanto a si tiene o no relación con la experiencia es importante destacar que en otros caso similares tanto extranjeros como nacionales han aparecido este tipo de huellas en los terrenos de los percipientes, con la salvedad que en esos otros casos hay una experiencia que acompaña a las marcas.

La otra experiencia vivida por Platner se asemeja a la del 83, en cuanto al tiempo perdido y la amnesia y fundamentalmente a lo que interpreta Julio que le ocurrió.

«A mí me ocurrió, esto no lo he contado antes, solo lo saben mis familiares más cercanos, les digo que me ocurrió un episodio medio confuso el año pasado en septiembre. Una noche había ido a un campo acá cerca, y se que salí del campo y no me acuerdo de haber visto nada, pero la cuestión es que de ese campo yo salí a una hora y está a 10 km. de acá, normalmente puedo tardar 10 minutos, 15; bueno tardé 45 minutos y yo no me acuerdo de nada, sino que simplemente me acuerdo cuando estuve de vuelta acá en mi casa, que mi señora me vio venir con la camioneta con la luz de adentro encendida y de un lado contrario de donde está el campo. Según ella yo me bajé de la camioneta y entré a la casa, venía con los ojos cerrados. Y no me acuerdo de nada. Entré a mi casa y ahí me encontré adentro pero yo me acuerdo que me bajé a abrir la tranquera del campo, subí a la camioneta y salí, y después… lo otro que me acuerdo es que entré a mi casa y mi señora dice que entré con los ojos cerrados, y me agarró un dolor de cabeza infernal que me tuve que tirar en la cama, los chicos se asustaron… Después no me pregunten que es lo que pasó por que no vi nada, no vi ninguna luz, ninguna cosa, no vi nada. Yo llegué hasta la mitad de la cocina y ahí claro… yo me encontré allí adentro. Mi mujer dice que venía con las luces prendidas de la camioneta, la luz de adentro que para prenderla hay una perilla que hay que girarla para un lado, venía con esa luz prendida y me baje de la camioneta y entré en mi casa caminando con los ojos cerrados. Ella me preguntó: ¿Qué te pasó?, y yo estaba en ese momento como si me hubiera despertado; y después me puse a pensar; si yo venía en la camioneta; pero ¿por dónde vine? Fue como si hubiese sufrido un desmayo. Esto fue lo que me pasó.

Yo fui al otro día al camino haber si veía el rastro de la camioneta, pero había otros movimientos, había viento, esas cosas se borran en un camino de tierra y es muy difícil saberlo.

Yo creo que puedo relacionar esto con lo que me pasó antes. Aparte no puedo venir nunca de lado que vine cuando el campo está para el otro. Pero yo no me acuerdo como vine, como hice; lo único que me acuerdo que salí del campo abrí la tranquera, la volví a cerrar y salí. Eso fue 45 minutos después que yo salí, pues sabía perfectamente la hora, puede haber 4 o 5 minutos de diferencia, pero yo estaba en el campo con esta gente charlando y dan una novela a las 8:30 (de noche) entonces la señora dijo ahora empieza la novela y se tienen que callar la boca, ah me voy entonces dije. Somos muy amigos con esta gente, y le dije me voy, me voy, y salí; y salí y me vine. Salí a las ocho y media y ocurrió el 12 de septiembre de 1994».

Es difícil emitir un juicio respecto de este último suceso, pero lo concreto es que haya sido lo que haya sido siguen produciéndose fenómenos «extraños» en la vida de Julio Platner.

Alguno ufólogos se contentan con recoger los datos que concuerden con sus teorías y la mayoría de las veces se olvidan del caso. Como para muchos de ellos «la realidad» que vive el testigo es la realidad de lo que aconteció no se preocupan por el sujeto, lo mismo ocurre con los escépticos o algunos ufólogos enmarcados en la corriente psicosocial. En algunos casos pecan de soberbia al pensar que pueden explicar todo, aunque para ello hasta fuercen los propios hechos, en otros casos cuando el caso presenta demasiados interrogantes, directamente lo descalifican argumentando que se trató de una fantasía neurótica o simplemente fue un fraude.

Hemos seguido la investigación por más de 12 años, hemos entrevistado cientos de veces al testigo y si bien es cierto que no podemos determinar a ciencia cierta que es lo que le pasó a Julio Platner, podemos analizar los hechos y sacar algunas conclusiones.

Lo único concreto es que tanto en este como en los otros casos investigados, resulta prioritario analizar la experiencia a través del tiempo. Este caso al igual que los otros no está cerrado, el tiempo quizás nos traiga algunas respuestas, aunque lo más probable, es que sigan incrementándose las preguntas

A manera de análisis

Ante un caso como el de Julio Platner la primera pregunta que nos surge es si no se trata todo de una farsa. Si pensamos que todo fue una mentira podemos presuponer dos cosas, o que haya mentido buscando algún rédito, ya sea personal o económico o bien que se trate de alguna patología que lo lleve a mentir.

En primer lugar como hemos visto a lo largo del relato, Julio es una persona intachable. En un pueblo de pocos habitantes se conocen la mayoría, incluso desde el nacimiento, se sabe vida y obra de cada uno de los habitantes y este hecho es uno de los más importantes en este caso, aunque algunos investigadores pretendan restarle importancia.

Uno de los primeros comentarios que encontrábamos en la gente del pueblo era que justamente la experiencia le había pasado «al Julio porque si esto lo contaba fulano o mengano (tenemos los nombres en las grabaciones originales pero lo omitimos por razones obvias) directamente ni lo escuchábamos». Este tipo de comentarios se nos presentaba a diario, por un lado la honradez de Julio y por el otro las comunes mentiras de fulano y mengano.

Por otro lado Platner no obtuvo ningún rédito de lo ocurrido, en algunos caso hasta tuvo que costearse los viajes a Bs. As. que les había prometido la producción de algún programa, tuvo que soportar el asedio de cuan medio gráfico, oral u escrito hubiera e incluso hasta tuvo que tomar la determinación de no atender más a nadie por un tiempo cuando vislumbró que su historia estaba a punto de utilizarse con fines comerciales e inclusive tergiversarse los hechos que él había vivido. Además, en el seno familiar no tuvo pocas complicaciones cuando su esposa temió durante mucho tiempo por su salud como hemos visto antes.

Tampoco queda margen para suponer que sea un mitómano o que hay urdido semejante historia para burlarse del pueblo, si bien no hemos realizado hasta la fecha ningún test de personalidad, cualquier indicio de alguna conducta «anormal» sería notada por allegados o amigos, recordemos que el ambiente de Julio no es una gran ciudad, y en un pueblo cualquier cosa «rara» corre como reguero de pólvora; por otro lado comparando las grabaciones y declaraciones originales con las últimas de 1995 no encontramos ni la más mínima diferencia en cuanto al relato de lo sucedido, es más lo que él pueda suponer que le pasó se lo guarda para sí, pero pese a lo mucho que pudo decirse sobre su caso, aparentemente ni siquiera se ha contaminado con la idea de los platos voladores o los extraterrestres.

«Lo que me pasó fue lo que conté. Lo que fue no lo puedo definir yo, algunos me preguntan por la nave o el objeto, yo no vi nada de eso, ni siquiera puedo decir que era una nave. Era una habitación esférica, tapizada, pero de allí a decir que era una nave…»

En cuanto a la experiencia en sí, hay cuatro hechos, independientes del relato, que presentan algunas pautas concretas y objetivas que vale la pena analizar.

En primer lugar tenemos los cables telegráficos, como hemos visto de acuerdo a numerosos testimonios de testigos, incluso del personal policial que participó de la investigación y empleados de Encotel, estos fueron cortados en el tramo que une Winifreda con Santa Rosa exactamente sobre la tranquera donde tuvo el incidente Platner.

Los cables cortados eran del telégrafo, estos cables no transportan un voltaje elevado, más bien son de poco voltaje. Los cables pueden quemarse por dos motivos, o por una alta intensidad de corriente o bien por una descarga de alta tensión. Esto puede deberse a su vez por, una sobrealimentación de corriente en la línea o entre los bornes o bien por inducción en el cable por un campo electromagnético variable.

El otro motivo es por la calidad del material, al distribuirse las cargas sobre la superficie del cable, cuando el aislante está en mal estado, ante cualquier circunstancia puede llegar a quemarse el cable.

En caso de que esto sucediera por cualquiera de las causas mencionadas, el cable comenzaría a chispear y luego saldría humo. Podría llegar a pensarse que la luz que vio Julio podría deberse tan solo a la quema de los cables, pero la descripción de lo percibido por el testigo en nada se parece a unos cables quemados.

El tramo arreglado según lo manifestado por el señor Fisher ya había sido arreglado aproximadamente en 1981, cuando una centella aparentemente los quemó, lo que nos llevaría a suponer que quizás los arreglos estaban en mal estado o en corto.

Lo concreto es que al otro día de la experiencia de Julio la compañía de Correos y Telégrafos tuvo que reparar los cables que estaban exactamente encima de la tranquera. Este hecho aunque no queramos vincularlo a la experiencia no puede ser pasado por alto, de alguna manera podría suponerse que en el momento de tener Platner la experiencia «algo» provocó la ruptura de los cables.

Otro de los hechos a tener en cuenta es el tema de los animales, estos según el relato de Fisher cuando Julio se encontraba a unos cuatrocientos o quinientos metros del casco de la estancia, próximo al tranquera, los caballos se asustaron sin un motivo aparente y no quisieron salir más del corral. Cabe destacar que son animales tranquilos, que no se asustan con facilidad, solo cuando hay algo que les llama mucho la atención y sale de lo común, como por ejemplo los vuelos de avionetas fumigadoras que a veces pasan a poca altura. En el momento de los sucesos, ninguna avioneta sobrevoló el campo, y mucho menos a la 19:30, cuando en invierno es de noche. Algo asustó a los caballos aunque no podamos determinar que se trató, la vinculación con el caso no puede dejar de tenerse en cuenta.

Las marcas dejadas por los neumáticos de la camioneta Fiat de Platner, no salen de la tranquera de los Fisher. Esto fue corroborado por el propio testigo y por algunos compañeros de la firma donde trabajaba al otro día de los sucesos. Tampoco fue hallado el rastro de ida al camino de Miraflores donde apareció la camioneta, es un camino poco transitado y las características de las ruedas con el dibujo tan particular que presentaban se apreciaban girando y volviendo hacia la ruta 35, pero no de ida.

Fisher también comprueba las huellas que vienen en dirección del camino de Miraflores y se detienen a la entrada de la tranquera, lo que corrobora el testimonio de Platner cuando manifestaba que retornó a la estancia para ver si la tranquera había o no quedado abierta.

Por último quedan las marcas, el testimonio tanto del médico como de la bioquímica son coincidentes en señalar en que se trató de una extracción de sangre no convencional. La doctora Priotti inclusive fue más concreta en cuanto a las características de las marcas al manifestar que aparentemente se trató de una absorción, los orificios más pequeños que los de una aguja común, descriptos por Pizarro son claramente visibles en las fotos de la época que obran en nuestro poder, se podría suponer que la sangre vista por Julio cuando le aplicaron el tubo flexible se debió a una ruptura de capilares y no a una punción, aunque la marca se encuentra exactamente sobre la vena más visible del brazo de Platner. En cuanto a la de la muñeca, como hemos señalado anteriormente, también se encuentra sobre una vena, pero no sería una absorción sino un corte, corte que es claramente visible hasta la fecha como pudimos comprobarlo en las entrevistas del 95.

En cuanto al relato en sí podríamos suponer que todo fue producto de la imaginación o bien Platner tuvo un sueño lúcido, tanto el relato del 83 como el del 94 presentan características que podrían ser encuadradas en lo que se conoce en psiquiatría como estados crepusculares.

Dichos estados presentan lo que se denomina un estrechamiento de la conciencia caracterizado porque una parte de la personalidad y sus manifestaciones psíquicas quedan inactivas. La personalidad conserva algunas actividades de orden motor pero la memoria no fija absolutamente nada. Solo se conservan las actividades automáticas de los centros cerebrales inferiores, pero esta no se registra por la desconexión cortical, y por lo tanto el individuo anda, actúa, ve y oye pero su memoria no fija nada por la falta de registro de la conciencia.

Los estados crepusculares son frecuentes de ver en los casos de epilepsias, acompañados de alucinaciones y otras manifestaciones, podría encuadrarse el caso en una epilepsia del lóbulo temporal. Si bien algunos de los episodios vividos por Julio, en especial el del 94 podría corresponder a un episodio de este tipo, estos estados se acompañan de otras manifestaciones psíquicas, motoras y una cierta historicidad de la afección, cosa que no encontramos en Platner.

Por otro lado las alucinaciones de la epilepsia son menos complejas que el relato del testigo y aunque podría llegar a suponerse que su vivencia fue producto de una situación personal fantaseada, por ejemplo algún tipo de extracción de sangre que hubiese resultado traumática para Platner, no hay ninguna fundamentación teórica que pueda avalar esta hipótesis.

En cuanto a lo vivido por el percipiente en lo que él describe como un quirófano tanto las características del «lugar» como la descripción de las entidades y las conductas de las mismas son comunes a otros casos acontecidos en diversas partes del mundo, y dado la fecha en que se desarrolló el suceso (agosto de 1983) no puede plantearse la posibilidad de contaminación del sujeto, en primer lugar por el escaso interés que tenía Platner por el tema, y en segundo lugar porque para esa fecha el tema de las abducciones no era moneda corriente en nuestro país, como tampoco lo es hoy día, las únicas referencias de caso similares en Argentina era el de Dionisio Llanca, acaecido diez años antes, pero en aquel caso ni las entidades ni el habitáculo donde se desarrolla la experiencia coincide con lo descripto por Platner.

Hay un dato que es a nuestro entender importante destacar, independientemente de lo que fuere su experiencia para el testigo esta fue absolutamente real, desde este punto de vista una experiencia de características como las vividas por Platner, nos parecería algo traumático, aparecer en un sillón, sin poder moverse, rodeado de seres de apariencia no humana, y que encima tratan de sacar sangre, no es algo de lo demás placentero. Pero contrariamente a lo que podemos suponer tanto en este caso como en otros investigados por nosotros la experiencia no solo no les resulta traumática a los testigos, sino que lo toman como algo «normal». Inclusive Platner años después nos manifestaba su deseo de volver a encontrarse con esos seres ya que lo habían tratado muy bien, aunque me pregunto amigo lector que pensaría Ud. en las circunstancias en las que se halló Julio.

Esta «constante» no puede dejar de llamarnos la atención, ¿qué se pone en juego en el percipiente, para que una experiencia que debería comúnmente ser traumática no lo sea? Es interesante también notar que en los casos americanos no se da esta constante y la mayoría de las veces ante situaciones similares los testigos sienten en los primeros momentos un gran temor y rechazo. Si bien tanto en los casos argentinos como en los americanos el resultado final es el mismo, es decir, cuando se logra integrar la experiencia ésta es altamente restructuradora de la psiquis del sujeto, lo cierto es que estas diferencias de actitud ante experiencias similares a nuestro entender estaría ocasionada por el marco sociocultural donde se desarrollan.

Realizando un simple análisis de ambas sociedades, encontramos que más allá de las crisis socioeconómicas que estamos padeciendo los argentinos nuestra sociedad no es tan violenta ni «paranoica» como la americana. Los asesinos seriales, los francotiradores, los Vietnam, los magnicidios, las «conspiraciones» para deshacerse de presidentes o senadores molestos al sistema, la pena de muerte, el «culto» al sensacionalismo violento, son atributos clásicos de la sociedad norteamericano, por otro lado para el americano todo lo «distinto» al modo de vida americano, desde las costumbres hasta las características físicas es algo malo o dañino, para el americano los «buenos» son blancos anglosajones, los negros o chicanos son «malos» esto es fácil de comprobar en las series o el cine. En este marco una experiencia como la abducción se presentaría como algo «violento» e intrusivo. Esta diferente respuesta aparentemente por un componente sociocultural nos estaría hablando que más allá del origen de la experiencia ésta está teñida de todo un bagaje cultural, lo que daría cuenta de una perfecta interacción entre el suceso en sí y los contenidos inconscientes y socioculturales del sujeto.

Otro hecho interesante de destacar es como influyen este tipo de eventos en los percipientes. Esto, a nuestro entender quizás lo más importante de la experiencia, marca a las claras un cambio substancial en la forma de percibir el mundo que tenían los sujetos antes y después de la experiencia.

Este cambio manifiesto en la personalidad de los testigos se presenta como una constante, tanto en los casos nacionales como en los extranjeros, independientemente de lo traumática o no que haya resultado la experiencia, Platner no fue la excepción, a doce años del suceso, nos decía:

«Me cambió la vida económica; como si yo tuviera otro sentido más. Me da la impresión de que yo crecí digamos… más rápido. Yo por ahí… me da la impresión de que prevengo un poco las cosas; hay una persona que genera negocios y me viene hacer una compra, yo en el momento que viene… y a lo mejor es una persona muy buena y me ha comprado otras veces y me da la impresión de que con este voy a tener problemas… cuando a mí se me puso eso en la cabeza, seguro que hay algún problema. Yo una de las cosas que he notado también, por ejemplo antes yo le tenía bronca a un tipo, bueno ese tipo para mí, chau se había muerto. Y en este momento eso no, porque yo tengo gente que me ha hecho cosas terribles y en este momento voy, y si están y puedo hablar con ellos, hablo. En ese sentido creo que mejoré muchísimo Uno va madurando un poco, pero me da la impresión que fue muy rápido».

Al igual que en otros casos lo que más recuerda Julio Platner son los ojos de las entidades y la paz que sintió mientras duró la experiencia.

«Nunca más en mi vida tuve una tranquilidad y una paz como en aquel momento. Lo recuerdo porque era algo… una tranquilidad… una cosa tan, tan… y que a uno le gusta esa cosa… una tranquilidad… Por ejemplo yo me acuesto en la cama, a lo mejor en la cama a descansar sin ningún problema, pero no siento esa tranquilidad, esa paz como que uno… Y eso lo recuerdo muy bien, no es que uno lo esté soñando… ¡No, no! En ese momento estaba despierto. Consciente».

Para un pueblo pequeño como es Winifreda este tipo de experiencias dejan una marca indeleble, primero por la persona a la que le ocurrió, después por lo extraño del relato y el movimiento de gente y periodistas que querían hablar con «el Julio», y por si eso fuera poco al tiempo se modificó la situación económica del protagonista. De alguna manera en el pueblo quedó el mismo registro que antaño quedaba en las sociedades tribales, alguien había viajado al otro lado, había ido al mundo de los espíritus, en aquellas culturas el viajero que regresaba se convertía en chaman, en aquel que poseía poderes «mágicos» otorgados por los dioses. De alguna manera en Winifreda ocurrió lo mismo, no hay un solo habitante que no relacione el «viaje» de Julio con su nuevo «poder» económico. Aquí también el viajero como antaño había regresado, contando cosas fantásticas y trayendo nuevos «poderes», esto no lo podemos apreciar en las grandes ciudades donde todos somos anónimos conocidos.

Lo cierto es que nosotros tan solo podemos escuchar, investigar y sacar algunas conclusiones, seguramente nunca lleguemos a saber que ocurrió aquella tarde en una perdida tranquera de la pampa argentina, pero para Julio Platner, una luz brilló en agosto y cambió su vida.

Nota:

(1) Los primeros informes sobre el caso corresponde a la investigación realizada por integrantes del grupo I.V.E. (Monica Bava, Roberto Bava, Carlos del Frade y Roberto Montalbano) quienes llegaron a Winifreda el sábado 13 de agosto por la mañana. La noticia había salido publicada en la prensa el día jueves 11 de agosto y los sucesos tuvieron lugar el día 9.

Relato de Platner, Carlos Alberto Iurchuk

A continuación presentamos fragmentos del relato de Julio Platner que fueran realizados en una emisión especial del programa de televisión «Siglo XX Cambalache». En dicho programa, dedicado al incidente Roswell, se destino un bloque al caso ocurrido en Winifreda. Fue invitado Platner, quién relató lo sucedido.

Los fragmentos que vamos a escuchar están en formato RealAudio. La persona que realiza las preguntas a Platner es el Sr. Fernando Bravo, conductor del programa.

ENTREVISTA
http://www.ivoox.com/abduccion-julio-platner-winifreda-pampa-1983-audios-mp3_rf_1152064_1.html