OVNIS, EL COMPORTAMIENTO RITUAL

Patricio Parente

1 de julio de 1965, Valensole, Francia
“Masse observó que un aparato de extraña forma se había posado en su campo, a un centenar de metros. (…) Dos seres que no eran hombres se encontraban al pie del aparato. El agricultor se aproximó hasta una docena de metros. (…) Los dos seres, que estaban agachados, se levantaron entonces. Uno de ellos hizo frente al testigo y ejecutó un gesto con la mano derecha. En ella tenía un objeto que enseguida guardó en un estuche que llevaba en el lado izquierdo. En ese momento el testigo quedó inmovilizado. Los dos seres discutían entre ellos mientras miraban al testigo. Este declaró que “sintió un gran sensación de paz y ningún temor”. Minutos después el aparato se elevó y desapareció”.(Minazzoli, 1996:162)

10 de marzo de 1978, Ronda, España
“Aquel ser caminaba de lado. Venía hacia nosotros por el senderillo que sube hasta la casa. Primero echaba una pierna y luego la otra.(…) Y el perro, cada vez más exitado, comenzó a tirar violentamente, hasta el punto que casi me arrastra. A la luz del farol distinguimos dos patas de aspecto metálico, gruesas como una “tubería”, y con una tonalidad azul-acerada. Tenían que medir más de un metro. Pero no conseguimos ver el resto del cuerpo. Ya armado le grité varias veces: “¿Quién está allí?” Silencio. Nadie respondió. Y continuó su avance. Y al llegar junto a la piedra grande, justo donde el sector de la iluminación es más fuerte, le amenacé con soltar al perro. Debió de entenderme porque se detuvo. Pero lo increíble es que no hubo forma de verle la parte superior. Solo los poderosos y largos “tubos”. Y convencido de que “ aquello” no era normal liberé al pastor. Desesperado (…) salió en su búsqueda.(…)Desde el porche al camino, a la carretera ,no se invierten más de cinco segundos. Pues bien, ¡desapareció! Y tanto mi hijo como yo nos preguntamos: con ese andar lento, trabajoso, y “de costado”, ¿cómo pudo quitarse de en medio en segundos?” (Benitez, 2000:163)

23 de febrero del 2001, Las Pailas, Salta, Argentina
“Eran chapas cuadradas, unas cuantas, brillaban como si fuera metal. Unas eran mas grandes que otras. La más grande tenía varios metros. Estaban puestas en el suelo y conté como 13 o 14 (…) No vi cuando aparecieron. Cuando miré estaban ahí. Se ve que no hicieron ruido ni nada cuando bajaron. Parecía un ómnibus parado ahí, pero ahí no hay camino ni manera que llegue nadie. Habrán bajado desde el aire, digo yo (…) Eran como gente normal. Estaban caminando entre las chapas, como si estuvieran trabajando. Eran personas normales que vestían ropa blanca(…)Caminaban por el filo de la montaña, juntos. Se ve que estaba recorriendo y mirando pero no supe qué (…) Tanto que se ha hablado… Ahora sabemos que son gente” (http://www.gacetaovni.com/0503/pailas.htm)

Estos relatos del viejo y el nuevo continente plantean varias preguntas. Aún descartando cualquier clase de confusión con fenómeno natural o tecnología humana alguna, las vivencias muestran en su apariencia cierto grado de desvinculación entre ellas. En un primer momento parecería errado integrarlas dentro de un mismo conjunto fenoménico. Sin embargo, varios años de investigación, y el relevamiento de testimonios in situ invitan a una reflexión mucho más profunda. Si integramos estas experiencias dentro del conjunto de manifestaciones OVNI, ¿podemos destacar qué las une? Sí, podemos.

El ritual humano
Muchas veces se escucha decir “…siempre hace el mismo ritual, se levanta, se asea, desayuna, etc.” o bien, “…el realiza todo un rito antes de dar un examen…” Las personas están acostumbradas a pensar en los rituales como una actividad meramente repetitiva, motivada sin ninguna clase de razón, y llevada a cabo sin ninguna clase de eficacia. Pero su significado es mucho más profundo que el se le otorga en la vida cotidiana; el estudio de muchos antropólogos en varias sociedades no industrializadas permitió ahondar en estas profundidades.
Por ejemplo, Víctor Turner(1980) cuenta que entre los nkula, la mujer danza con una pluma roja que representa la sangre menstrual, lo que enfatiza el rol de esposa que se espera de la mujer y evita que la mujer renuncie a su destino de parir y criar a los hijos. Max Gluckman (1978) cuenta que las coronaciones rituales de los shilluk no implicaban un mera aparición de personas, el ritual dramatizaba las luchas superficiales que marcaba la política de esta comunidad, como así también, las batallas simuladas, retrataban simbólicamente los conflictos de sus principios sociales. Como último ejemplo, cuenta Radcliff-Brown que entre los andamaneses de Australia, unas semanas después que un niño ha nacido, a nadie se le permite usar el nombre personal del padre o de la madre, esto se explica porque como el nombre personal es un símbolo de la posición que ocupa un individuo en la vida social, la evitación de un nombre, es un reconocimiento simbólico de que por un tiempo la persona no está ocupando un posición normal en la vida social; lo mismo ocurre con un ser que ha muerto.
Por lo tanto, los rituales en las sociedades no occidentales expresan los conflictos, normas, valores, aún cuando las propias comunidades no necesariamente sean concientes de ellos. Los rituales “comunicar algo”. Este algo se transmite a través de las unidades cargadas de significado más pequeñas de los rituales: los símbolos.

Los símbolos
Varias veces en estos ejemplos se ha utilizado el concepto “simbólico”, ¿qué queremos decir con eso? A diferencia de los signos, los símbolos reproducen significados y asociaciones no sólo en el consciente, sino también en el inconsciente. Por el contrario, las señales y los signos, actúan casi enteramente en un nivel consiente; si observamos nubes que comienzan a agruparse y ennegrecerse, entendemos que eso es signo de una posible lluvia; si vemos humo ascender como una columna hacia el cielo, interpretamos que eso es signo de que algo se está quemando o realizando alguna clase de combustión. En cambio, los símbolos, no remiten a una cosa en particular, generan una condensación de cosas y acciones, unifican significados dispares, e implican algo más que el signo, le agregan un “plus de sentido”: un carnero puede ser interpretado como un simple animal, pero simultáneamente su significado puede deslizarse hasta simbolizar al mismo demonio.
En las manifestaciones OVNI concretamente, muchos relatos aluden a luces sobrevolando los cables de luz, o posadas en lagunas ríos, como así también seres antropomorfos recogiendo muestras del suelo. La confusión parte de tomar como un signo estas apariciones, y asociar los OVNIS con un lugar geográfico: pensar que los OVNIs necesitan energía, pensar que necesitan agua, o que están experimentando en la tierra.
En cambio, si pensamos las observaciones como una manifestación simbólica, las cosas cambian; los OVNIs están comunicando algo más allá de su aspecto técnico. Si los símbolos son unidades condensadas de información, esta comunicación implica un mensaje. Y si hay un mensaje en cada experiencia con los no identificados, detrás, y muy profundamente enraizada, debe de haber una intención dirigida. Es por eso que cada manifestación de esta inteligencia no humana no debe ser tomada como una acción espontánea, a ningún OVNI “se lo toma desprevenido”, por el contrario, a las andanzas de los OVNIs hay que considerarlas como una actuación programada, organizada, pautada, que es lo que más diferencia a un ritual de las actividades en la vida cotidiana. Esta inteligencia está realizando una puesta en escena.

Ritual, símbolos y percepción
Una puesta en escena nos hace referencia a una representación, a una teatralización. En el caso de los OVNIs, esta simulación se vehiculiza a través del uso de símbolos que varían en su intensidad: el avistaje de un aparato que detiene el motor de un vehículo(ver en esta misma página: “Recta Tin tin: Policías escoltados por un OVNI”) es una experiencia mucho más intensa que una luz divisada en la lejanía que realiza movimientos inusuales.
Ahora bien, cabe una aclaración; el hecho que consideremos a los OVNIs como símbolos, no implica pensarlos como abstracciones sin ningún correlato físico. Es justamente quedarse en la dimensión abstracta lo que impide a muchos teóricos del “arquetipo”, del “imaginario” o de los “mitos modernos” apreciar el fenómeno en su totalidad.
La fenoménica OVNI se expresa en un lenguaje simbólico que tiene una base material. No son dos lenguajes diferentes. Lo simbólico no lo entendemos como sinónimo de inmaterial, sino como un vehiculizador de información que permite indagar en lo desconocido, impactando en el consciente como el inconsciente simultáneamente.
Lo simbólico es una manifestación que se entiende en conjunto, que los humanos, por su sistema de clasificación del mundo, la dividen en varias dimensiones: físico-perceptiva y cultural(ver en esta misma página: “De luces y criaturas IV: La conexión OVNI”). Lo cortes de luz, las huellas en los suelos, los efectos en vehículos, forman un continum con los impactos en las emociones humanas, en las percepciones, y en la forma que las personas interpretan sus experiencias de acuerdo a los contextos(luz mala, farol, extraterrestres, ángeles, etc.). El comportamiento ritual intenta adaptarse en las condiciones donde de aplica, pero al mismo tiempo intenta estimular algo nuevo. De esta manera, el mensaje OVNI no es totalitario, sino se define en un proceso de interacción continua con lo humano, donde los símbolos cobran todo su dinamismo como fuerzas vivas cargadas de significado.

Conclusión: los catalizadores de la inteligencia
En la trilogía de Arthur C. Clarck, “2001: Una odisea espacial”, “2010: Odisea dos”, “2061: Odisea tres” se describe la presencia de un monolito depositado primero en la tierra en la era de los primates, luego en la luna, y luego en una de las luna de Júpiter. Este monolito era un enigma que tenía la función de estimular la curiosidad humana, de manera que en el propio proceso de su resolución, progresara la especie. El fenómeno OVNI como se presenta en la realidad, no utiliza la forma de un monolito. La visión del monolito es una consecuencia de pensar que las sociedades funcionan con un sistema de representación jerárquico y perfecto donde una ciencia neutral es la encargada de transmitir a la humanidad sus descubrimientos. Los OVNIs, por el contrario, parecen romper este sistema, ya que su manifestación parece cruzar todo intento de sectorización en sus apariciones: los ven niños como adultos; mujeres como hombres, gente con instrucción formal como gente sin ella, gente que vive en el campo como gente que vive en la ciudad, etc.
El comportamiento ritual de los OVNIs no actúa de forma verticalista, sino que deja su huella en varias dimensiones de lo que conocemos como humano. Así mismo, este comportamiento, no es algo estático y cerrado, como todo ritual, es parte de procesos sociales, la comunicación tiene la función de ajustar los grupos a los cambios, y adaptarlos a su medio ambiente sin imponerles nada. La idea de ajenidad que intenta transmitir esta forma de vida, más que intentar invadir la mente de los humanos, solo intenta despertar curiosidad en ellos intentando ser un catalizador de su inteligencia