Einstein y la teoría ufológica. Un paralelismo

Patricio Parente

Cuenta la historia acerca de un físico alemán que después de mucho esfuerzo y perseverancia desemboco en una teoría, llamada… de la relatividad», que tenía de grandiosa?
En primer lugar, su sencillez; sólo dos postulados eran los cimientos que soportaban su peso, y esto no era efecto del mero azar, uno de los objetivos de este gran científico era replantearse constantemente suposiciones científicas tradicionales y obtener conclusiones sencillas. Ahora bien, que sea sencilla no implicaba poca profundidad, sino todo lo contrario, ya que su propuesta no hacía sino modificar la interpretación del universo vigente hasta ese momento, invertía la base conceptual de los principios universales formulados 200 años antes por otro hombre llamado Isaac Newton. ¿Cuál era el cambio?
Se dice que este físico llamado Albert Einstein comenzó a plantearse a edad madura preguntas, que en apariencia inocentes, la mayoría de las personas las llevan como equipaje toda su vida sin siquiera cuestionarlas: tiempo?, espacio?…

Otra realidad…

Poco a poco fue descubriendo que las cosas no son lo que aparentan; tiempo y espacio no parecían ser tan absolutos como se decía hasta entonces, es decir, no poseían una medida definitiva, sin influencias, sino que variaban de acuerdo a la velocidad del cuerpo en movimiento en el que eran partícipes, se relativizaban. Por ende estaban intrínsecamente relacionados, ya no se podía tratarlos como dos elementos separados de la manera que se hacía hasta entonces, por ejemplo: para un cuerpo que se desplaza con velocidades cercanas a la de la luz el tiempo parece retrasarse con respecto a otro que se encuentra en aparente reposo; otro cambio ocurre con la masa de un cuerpo, a altas velocidades se hace más pesada.
Como se ve, para resolver el acertijo, tuvo que apartarse de los hechos cotidianos donde participaban estos conceptos, tuvo que liberarse de las limitaciones de la experiencia ligada al mundo donde vivía, donde los objetos se desplazaban a velocidades muy pequeñas, un cuerpo alcanzando la velocidad de la luz no lo podía estudiar en laboratorio, por eso, tuvo que »imaginarlo».
Así, al dejar navegar su mente alejándose de su realidad, trató de entenderla, continuando la revolución antigeocentrista originada por el astrónomo Nicolás Copérnico.
A esta revolución la teoría del fenómeno ovni se intenta sumar, ¿cómo?
La conducta del fenómeno ovni es también un reactivo que despierta planteamientos muy profundos, para los cuales es necesario apartarnos con mayor vehemencia de nuestras circunstancias habituales; es decir, si fenómenos físicos aparentemente estables(un auto recorriendo un camino no cambia de forma) cambian su naturaleza en otro contexto (a la velocidad de la luz aumentaría su peso), en cuanto a fenómenos sociales, como valores, normas o ideas sobre nuestro mundo, tan vulnerables y diversos, es impensable cuanto tendríamos que distanciarnos de ellos para tratar de comprender una inteligencia no humana.
Este es el puente que permite establecer conexión entre las conclusiones de Einstein y el fenómeno ovni: si este físico enseño cuan relativos pueden ser conceptos ficticiamente rígidos como tiempo y espacio; conceptos como política, religión, maldad, bondad, contacto, nos servirían para describir otra clase de pensamiento? Sus firmes significados, se amoldarían a otra clase de existencia o se relativizarían?
La segunda opción parece la correcta, y eso se evidencia en que muchas veces se cae en el error de hacer caso omiso a los parámetros terrestres, y se extrapolan o proyectan al resto del universo como dictámenes absolutos;

Ejemplo 1: «La radioastronomía dice que no captó ninguna señal radial proveniente de una inteligencia extraterrestre, eso confirma que ellos no están aquí». Que no empleen la forma de comunicación convencionalmente aceptada por la ciencia, implica que no se comunican?

Ejemplo 2: »Si los ovnis existen, porque no aparecen?» Que no se hagan presentes a través del el ideal de aparición masiva que muchos pretenden, quiere decir que no están aquí?
Ejemplo 3: «El desplazamiento de los ovnis en la propia atmósfera, supera en demasía las velocidades orbitales propias de satélites y naves espaciales, esto es indecible para la física atmosférica». Nuestra interpretación del universo es la única?, los datos se descalifican por la incompleta información del universo?

Los límites de la percepción

Demás esta decir que Einstein provocó grandes reacciones en su época, muchos científicos no aceptaron su teoría porque no parecía ser inteligible, es decir, no podía ser captada por la razón, era algo »inimaginable», los nuevos significados de espacio y tiempo no podían ser percibidos de inmediato por los sentidos. He aquí el problema, los seres humanos conocemos nuestro medio de vida a través de nuestra sensibilidad física(oímos, vemos, tocamos, ..) pero es ella misma la que nos impone restricciones, solo percibimos la porción del universo que nos permite captar nuestro campo sensorial, y esto tiene consecuencias en el tratamiento y credibilidad de los datos cuando se trata de verificar una hipótesis.
Una primera consecuencia de nuestras limitaciones sensoriales es el requisito científico de la relación directa y de control con nuestro objeto de estudio, pero por el comportamiento espontáneo, imprevisible, e intencional de los ovnis se obstaculiza cualquier acercamiento experimental, nuestro control se ve impedido desembocando en una relación indirecta, mediatizada por la confianza en el testimonio de los testigos. Si a esto sumamos que los relatos son puramente orales, no es de extrañar porque parecen desacreditarse ante el ojo escéptico: si no es un fraude, es una confusión, pero si el testigo es honesto y riguroso, lo que presenció es una alucinación.
Lo dicho anteriormente es el preámbulo de la otra exigencia científica y del sentido común en cuanto a la demostración de una idea: la evidencia física, que está íntimamente ligada a la desestimación de lo indemostrable o sea, al papel secundario o excluido que le tocan al otro tipo de sensaciones(imaginación, emociones, intuición). Pero esto merece un capítulo aparte.

La fuerza de la imaginación

Einstein no sólo iluminó a la física, no sólo pronunció principios, sino que aportó a la filosofía de la ciencia, nuevos procedimientos y explicaciones.
Es así que este científico, consiente de que algunas premisas no podían aplicarse de modo lógico a experimentos, instauró los símbolos matemáticos como base de su ciencia, y fue dejando de lado la experimentación como único criterio de verdad; pero tal era su genio que se dio cuenta de los límites de su propio método, escribió «tan lejos están las leyes de las matemáticas de la realidad, que ellas no son ciertas, tan lejos están de ser ciertas que no se refieren a la realidad». Ahora bien, si se había dado cuenta que el modelo más »exacto» e imparcial creado por el hombre para entender su mundo(matemáticas) no es del todo exacto y deja filtrar las subjetividades, cual fue la prueba contundente que lo convenció de su hipótesis?
Tal vez la respuesta se encuentre en una de sus frases…»la imaginación es más importante que el conocimiento»; se pecaría si dijéramos que se guió por una especie de sentimiento interior, de una intuición? Hay veces en que la razón necesita ajustarse a algún principio subjetivo para satisfacer sus demandas; no hay que olvidar que teorías como la estructura del átomo o el diseño del radar, entre otras, más allá de la investigación previa, nacieron de la confianza intuitiva de las personas en lo que habían soñado mientras dormían; estas verdades no necesitaron de ninguna evidencia física cuando se engendraron. Por consiguiente, la carencia de pruebas no son suficientes como parámetros de verdad para anular o descalificar al fenómeno ovni, »la ausencia de evidencia, no es evidencia de ausencia».
En conclusión, si Einstein probó lo que nadie podía creer, no es erróneo creer en lo que no podemos demostrar.
Sabemos que parte del fenómeno ovni no es reacia ante los requerimientos humanos, sino que se hace entendible, se hace evidenciable, respeta la tolerancia de nuestros sentidos: con cierta prudencia, se deja ver, fotografiar, filmar, captar por radares, etc.
Pero hay otra porción de manifestaciones que no se acomoda a las impresiones mentales que heredamos de la vida cotidiana y en el lenguaje habitual no hay conceptos que permitan explicar la vivencia, solo son vagas aproximaciones: materializaciones, desmaterializaciones, ruptura de esquemas espacio-temporales, detenciones y aceleraciones a velocidades inverosímiles, »casualidades»’, alteraciones perceptivas, etc. Es entonces cuando se desafían las leyes que gobiernan nuestros sentidos, provocando la sorpresa, lo absurdo, lo insólito, y dejando como corolario un halo de gran extrañeza. Este estado de inclasificabilidad aparente es el que pone en juego a lo que Einstein dio tanta importancia, la valoración de esa parte constructivo- especulativa del pensamiento, la imaginación.
Sin la primera clase de manifestaciones, los ovnis perderían la base de su credibilidad, sin su segunda clase de manifestación el fenómeno perdería su belleza insondable, porque:

«La más hermosa cosa que podemos experimentar es el misterio.
Esta es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos…
El conocimiento de la existencia de algo que no podemos penetrar, provenientes de las manifestaciones de la más profunda razón y la más radiante belleza, que son solo accesibles a nuestra razón en las más
elementales formas, este conocimiento y esta emoción son los que
constituyen la verdadera actitud religiosa».

Albert Einstein