La Búsqueda

Gaceta OVNI

El Universo esta en expansión, pero tan rápido como avanza hacia un destino inescrutable, avanzan también nuestros conocimientos y osamos mirar sobre los abismos del tiempo y el espacio en busca de respuestas a nuestros nuevos ó milenarios interrogantes. Tan pequeños como somos, y tan poco como sabemos, las mentes inquietas trazan sobre planos las formas en que el hombre, algún día, podrá llegar a las estrellas rompiendo todas las barreras que hoy se interponen entre nosotros y lo desconocido. Pero tal vez ya no somos la única raza inquieta, el hombre ve con mirada renovada la posibilidad que otras especies, otras vidas que a nuestro entendimiento pudieran ser inimaginables, hayan tenido las mismas perspectivas y lograran hace ya mucho tiempo vencer las fronteras que a nosotros nos son inexpugnables. Hoy más que nunca ante la razón lo único extraño es que esa vida inteligente no exista, solo un conato de xenofobia sería capaz de mantenerse obcecado ante la posibilidad de vida en el universo. Muchos, sin embargo, creen que la evolución del conocimiento es lineal y esperan responder esa pregunta por sus propios medios, imaginando una expedición misionera a los bastos confines del cosmos para descubrir con sus ojos la existencia de vida, pero tal vez no sea el conocimiento puntual de una etapa de la evolución -como la nuestra- la que de medida para ese evento, por el contrario, los conocimientos emergen de las inquietudes, la apertura sobre la búsqueda de lo desconocido, el proyectar la mente al terreno inseguro del misterio sin importar los riesgos y los prejuicios a despecho de los logros obtenidos por la civilización. Solo de esa forma pudiera ser que entendiéramos que algunos conocimientos llegan al hombre por la indiscutible dimensión de su realidad tal como lo hace la luz de estrellas muertas hace millardos de años y siguen brillando ante nuestros ojos para que podamos estudiarlas y deslumbrarnos. Esas fronteras, quizás, ya han sido cruzadas millones de veces hacia nuestro propio mundo, y algunas de las manifestaciones mas enigmáticas sean en verdad un síntoma y reflejo de esa etapa superada por otros vecinos del espacio y estén aquí. Esta es una de las tantas razones por la que el estudio de los Ovnis ha movilizado a miles de personas en todo el mundo en los últimos 50 años, y seguirá vigente hasta que una evidencia fundamental les haga desdecirse de sus ideas, pero a los hechos están mas cerca de quienes sostienen que los ovnis son posibles ingenios extrahumanos que de los que niegan taxativamente la posibilidad de una vida lo suficientemente avanzada como para haber llegado a nosotros. A medida que nos alejamos rumbo a las estrellas más sólida se hace esa seguridad porque los elementos y datos aportados nos orientan a una aceptación global y cultural ante la probable comprobación futura de vida extraterrestre. Esta no es una confrontación entre la ciencia y la fantasía, es la medida del compromiso por conocer la verdad que mide la actitud de cada hombre frente a la realidad y el conocimiento. La ciencia es una actitud antes que un método, una concepción filosófica sobre la importancia de la evolución de la razón ante lo desconocido, ante la necesidad y ante la inquietud.
Cada vez que nos hacemos una pregunta esa concepción deja de ser abstracta y toma cuerpo, por eso la suma de inquietudes suelen ser por si mismas las respuestas más importantes alcanzadas por la raza humana porque marcan un horizonte. Pueda ser que en el futuro la respuesta al misterio de los Ovnis alcance a conmover positivamente el destino del hombre, pero le deberemos mucho a las personas que no dejaron que se ocultara la realidad manteniéndola en la superficie para que todos supiéramos lo que estaba pasando a disgusto de los negadores y los secreteos de estado. Pero aún falta tiempo, y mientras tanto debemos cuidar que la información no sea presa de maniobras oscuras, fantasías y dogmatismos, de uno u otro lado, porque aún no sabemos de que manera lo que ocurra hoy en este tema se proyectará al futuro. Hay más apertura, sí, pero estamos en la etapa más delicada de nuestro trabajo y vemos no sin inquietud que aún hay más secretos y prejuicios que actitudes científicas frente al tema, y sabemos que entre las cumbres más frías del poder social la palabra Ovni no produce burla sino molestia. ¿Sabrán algo que el hombre común ignora, o, tal vez crean que sabe demasiado? La búsqueda continúa, y en esa dirección Gaceta Ovni pretende hacer su aporte responsable y constructivo al debate sobre cuanto tema surja del enigma presente.
El aporte de Gaceta Ovni, y su principal distintivo, es que su divulgación proviene de una estructura de información lograda durante 15 años de trabajo, con investigaciones directas, datos confiables, y márgenes de errores reducidos en cuanto a la constatación y confiabilidad de lo que se publica. No tenemos la necesidad imperiosa de casos inmediatos para hablar de Ovnis, no buscamos primicias, por el contrario, ofrecemos nuestro material para que otras publicaciones puedan tratarlas sin mediar negocio alguno, anteponiendo la premisa que la gente ¨debe saber que esta pasando¨, y por eso permitimos libertad para reproducir cualquier material editado con la sola consigna de citar la fuente. Carlos Fernández, Juan Pablo Gómez, Carlos Ingaramo, Paco Martínez, Javier Ferraroto, Patricio Parente, Carlos Vales, Claudio Miszka y Daniel López, formamos el grupo que llevará permanentemente a sus manos información analizada, hechos ciertos, tratamientos profundos que lejos del sensacionalismo intentará contextualizar en línea seria las grandes variables, los temas oscuros, los puntos incomprensibles y asombrosos de este formidable tema. Acompáñenos, esta es una exploración sobre el enigma más grande de todos los tiempos