DESCONCERTANTE ACTIVIDAD OVNI EN CACHI, SALTA

Daniel López

Decenas de observaciones de fenómenos extraños han engrosado un dilatado historial de vivencias enigmáticas durante los últimos meses en la zona noroeste de los Valles Calchaquíes. Los testimonios recorren todo el espectro social, no se detienen ante clases ni grados de instrucción y cuentan entre sus observadores a campesinos, comerciantes, policías, políticos, jueces, docentes, niños, religiosos y turistas. La visión pintoresca de un cúmulo de anécdotas y creencias campestres se ha transformado en un torrente inusual de experiencias que llegan a tocar muy en lo profundo la sensibilidad de muchos de los ocasionales testigos. No hay dudas, algo trascendente e insólito ocurre en la zona y debe ser visto detenidamente y con amplitud de criterios para comprender lo que allí ocurre.
Durante 17 días, entre el 11 y el 18 de febrero y entre el 14 al 24 de marzo el Grupo Hemisferios sumó un total 95 personas entrevistadas de las cuales 76 fueron testigos presenciales y refirieron a un total de 126 casos. 40 de esos testimonios indican eventos ocurridos entre setiembre de 2001 a marzo del 2002, como señaláramos.
De los 126, 17 en total son considerados excepcionales por la calidad de la experiencia y la cercanía con el fenómeno aludido aunque 54 señalan sucesos de importante valor a la investigación.
En la faz numérica no es la primera vez que acontece cosa semejante. Hechos similares tuvieron lugar en Capilla del Monte (Córdoba 1986-1988); Victoria (Entre Ríos 1991-1993); Roque Pérez (Buenos Aires 1994-1995); Oeste Pampeano (La Pampa 1996-1998). En todos ellos denuncias y afirmaciones semejantes a la de los Valles superó holgadamente el número de 700, muchas de las cuales fueron obtenidas por nuestro Grupo en tarea similar. Pero, como veremos, la calidad de las vivencias asoman sobre los límites estadísticos para mostrar sus verdaderas aristas sociológicas, el lazo perenne con la tradición, el cumplimiento de su propia lógica anudada a un dossier singular que es capaz de enseñar todas sus posibilidades en un momento de tiempo.
Comenzaremos tratando alternativamente casos de envergadura con otros más simples para poder compartir con los lectores toda la gama de sucesos acaecidos en aquella región.

La región del Farol
Recapitulamos sobre esta rareza para prologar los casos.
Desde el principio de la Cuesta del Obispo siguiendo la ruta nacional N°33 nos hallamos en territorio extraño, en la región de los faroles, como los nativos del Noroeste llaman a unas rarezas luminosas que circundan al amparo de las sombras nocturnas para atreverse a deambular muy cerca de automovilistas y caminantes.
La tradición del farol es muy antigua y si bien nadie a acertado a descifrar su naturaleza auténtica (Farol es homónimo de la Luz Mala de la pampa), son ingentes las cantidades de paisanos que refieren a estos objetos luminosos, generalmente pequeños, ágiles, y que marchan a poca distancia de la carretera.
Desde principios de siglo (por lo menos) se hace referencia a los faroles también bautizados como «las buenas compañeras» en virtud que las luces suelen acompañar a los viajeros solitarios por largos kilómetros en territorio andino. Dice la tradición que el farol es una bolsa de huesos que alumbra con luz rojiza, aparece a las doce de la noche en quebradas o lugares cercanos a ruinas de indios. Acostumbra a acompañar a personas que van con malos pensamientos, ebrios y en lugares solitarios. El farol representa un alma expresando el deseo de que le recen y le ofrenden oraciones para que encuentre la paz, en ocasiones es el mal personificado, la muerte, la magia maligna empleada por hechiceros, tal es así que los más viejos de el noroeste calchaquí afirman haber visto dentro de la luz una calavera o una miniatura del esqueleto humano significando su procedencia demoníaca. Solo en las últimas décadas las rarezas luminosas resultan algo más benévolas o curiosas, sobre todo para los buscadores de tesoros pues en el punto de donde salen, se dice que allí hay un tesoro.
Los más ancianos recomiendan no hablar para mantenerlos a distancia. Si uno cumple este requisito hasta es posible que los faroles iluminen el camino y hagan más fácil su trayecto, razón por la que recibe este segundo bautizo.
Parecerá insólito pero buena parte de la comunidad local, incluido fuerzas vivas, policías y religiosos, comentan asiduamente sus encuentros con esta peculiar luminiscencia hoy mismo y no son pocos los que prefieren evitar la Recta Tin Tin pasadas las 22 hs. porque «empieza la hora de los faroles», cosa que se extiende hasta muy entrada la madrugada. La insistencia y el número increíble de pobladores que dicen haberlos visto a muy corta distancia, haciendo improbable la confusión, sugieren que el mito, como tantos otros, tiene un sesgo tangible que irrumpe en la realidad de esta región como la luna o las estrellas, y por la dimensión que adquiere en la credibilidad de tanta gente hasta es probable que cualquier persona, como ocurre, sea testigo de su aparición.
La tradición del farol puede tomarse como la base de sustento de buena parte de la casuística vallista merced a que muchos de los objetos aludidos poseen características y dinámica similares a la de estos variando a veces el tamaño y el modo de interactuar con el testigo.
El reconocido arqueólogo Cristian Vitry, si bien jamás a visto al fenómeno tiene bien en claro que la referencia popular lo tiene incorporado a su cultura, a la vida diaria.
«La gente lo toma como parte de su vida, algo natural y arraigao a sus tradiciones. Para ellos es la LUZ o EL FAROL».
Ante la inquietud sobre la forma que adquiere esa interpretación nos interesó saber si la gente diferenciaba al fenómeno adjudicándole un comportamiento, una dinámica identificada con el color de una luz.
«Dentro de nuestra sociedad podrían ser los buscadores de tesoros, ellos saben de la diferenciación de luces porque de acuerdo al metal o a lo que haya enterrado, la luz tiene tal o cual coloración. Se que ellos saben diferenciar, o al menos hablan de esa diferencia vinculada con los tapados o emprendados (tesoros enterrados)».

¿Cómo interpretar los sucesos de la región?
Es un hecho que las manifestaciones Ovni están ganando un espacio propio tras eventos como los de Cachi, no obstante estamos comprobando en toda la provincia y más allá, en los Valles Calchaquíes, una abrumadora casuística, sustancialmente intensa en la región norteña pudiendo merecer la misma atención que pusieron los científicos de Noruega sobre el Valle de Hess (Hessdalen).
Vale la pena referenciar los siguientes acontecimientos al solo efecto de establecer comparaciones con Cachi.
Ubicado a solo 8 kilómetros del círculo polar ártico, Hessdalen comprende un pequeño valle de pocos kilómetros de extensión que a principios de los 80 protagonizó experiencias con fenómenos luminosos frecuentes. Tal magnitud alcanzaron los hechos que un grupo de científicos de la Universidad de Oslo se traslado a la zona para identificar el origen de las anomalías.
Emplazados en puntos estratégicos y utilizando equipos sofisticados entre los que se contaban cámaras de alta sensibilidad, sismógrafos, espectrógrafos, radares, lasers, etc., lograron observar, fotografiar y medir apariciones lumínicas que no respondían a un efecto físico determinado. La naturaleza extraordinaria de la experiencia de Hess obligó a invertir mucho dinero, meses completos de guardia y un seguimiento que dura hasta hoy, año 2002, con aparatos ultrasensibles montados en partes altas y que transmiten toda manifestación luminosa con la intención de enviar información precisa a los científicos en su proyecto de identificación en el mismo momento que ocurren. Esas cámaras están accesibles a internet en tiempo real en…
La iniciativa organizada por Erling Strand y comandada en campo por Leif Havik no fue la única.
Un estudio similar fue llevado a cabo bajo el nombre de Proyecto Identificación en Piedmont, Missouri iniciado por el profesor de física Harley Rutledge, de la Southeast Missouri State University debido a una oleada de avistamientos en Piedmont a comienzos de 1973. El resultado fue un estudio de 7 años y en el que participó un total de 40 científicos, ingenieros, estudiantes y personas ajenas a la universidad.
El Proyecto Identificación registró 157 avistamientos que involucraron a 178 Ovnis. Rutledje afirmó haber presenciado 160 objetos sin identificación.
Pero algo particular surgió de este estudio, no solo no logró aportar definiciones sobre la real naturaleza del fenómeno sino que agregó más enigma. Tal como en Hessdalen los participantes tuvieron la impresión que no solo estaban observando a los Ovnis, sino que interactuaban con ellos.
Se informó sobre de objetos que parecían reaccionar al hecho de ser observados o a que se los iluminara (varios casos así ocurrieron en los valles calchaquíes). Los misteriosos cuerpos hacían destellar las luces a modo de respuestas, y hasta se dijo que los supuestos ovnis parecían conocer el horario de guardia de los observadores.
Sugestiva fue la afirmación de Rutledge al comentar «Hubo algo más que la medición de las propiedades físicas de los ovnis por parte de observadores desapasionados. Una relación, un conocimiento se desarrolló entre nosotros y la inteligencia del ovni. Se jugó un juego».
Es así, las particularidades a las que hacen referencia los testigos del valle no es distinta a las de los propios científicos al intentar definir la desconcertante naturaleza de los fenómenos luminosos.
Todo este estudio permitió tener un par de certezas importantes:
1- Los fenómenos luminosos son auténticos. Hay un cúmulo extraordinario de filmaciones y fotografías auténticas estudiadas sistemáticamente.
2- Los fenómenos registrados parecen no responder a ninguna de las hipótesis tratadas y tomadas en consideración. Esto es: no hay evidencia determinante para concluir que son efectos geológicos, gases o plasmas. En efecto, los registros no arrojaron ninguna evidencia lo suficientemente explícita como para encuadrar a la rareza.
Los resultados del Proyecto Piedmont y Hessdalen suponen un nuevo marco de referencia para los estudios sobre estas curiosidades ya que representan uno de los enigmas mas calientes de la actualidad. Tal es así que en 1997 una comisión convocada por la prestigiosa Fundación Rockfellers reunió a varios de los más notables científicos mundiales entre los que se contaba Herling Strang, director del antes citado proyecto, para evaluar el tema y hacer recomendaciones a la comunidad científica. Se puede resumir ese importante trabajo en una de sus ultimas recomendaciones «Presten atención a las luces en el horizonte».

Luces en todo el mundo
Está claro que el facilísimo y el prejuicio suelen desembarazarnos de las responsabilidades de investigar lo que nos perturba. Este suele ser un ardid frecuente por el cual preferimos desestimar un suceso extraño antes de comprenderlo, sobre todo si es al vecino a quien acontece, y comenzamos a enmarañar la experiencia por las aptitudes personales, las costumbres y los «vicios» de la gente. Ello no nos pone más cerca de una explicación y menos el tomar a la ligera a un fenómeno extendidamente extraño que no es patrimonio de la zona calchaquí únicamente. Las rarezas luminosas también son citadas en algunas referencias internacionales mucho antes que la sigla OVNI pretendiera englobar todas sus manifestaciones.
Alusiones a luces que emergen de molinos y que recorren los aires para luego volver a su punto de partida, por ejemplo, son tan frecuentes en Argentina como en relatos campestres de Estados Unidos donde se la denomina ¨Will-o-the wisp¨ (will-o-the wisp of Esperanza, Texas, 1941). El ¨Cherrube¨ ranquel toma el nombre de ¨Mae do fogo¨ en el Brasil (observadas por Stradelli en el Amazonas). La ¨Luz Mala¨ toma el nombre de ¨Luces Populares¨ en España, Min Min, en Oceanía, Luz de Mafasca, otra vez en España.
Más puntualmente toman el nombre de Mboi-Tatá en Brasil, en el centro y sur, Bahía, Mina Gerais, San Pablo. También se la denomina ¨Jean de la Foice¨o ¨Jean Delafosse¨ en Sergipe y Alagoas; ¨Joao Galafuz¨ en Itamaracá, ¨Batatao¨ en el nordeste.
El nombre más popular en Brasil es ¨boitatᨠo fuego fatuo. Corresponde con el ¨ronda-dos-Lutinos¨ en Francia; o Inlicht o ¨luz loca¨ en Alemania donde minúsculas bolas corren como antorchas. ¨Mayntzhausen¨ o ¨fuego de los Druidas¨, o ¨fuego de melena¨, antepasados del fuego de San Telmo que los romanos identificaban con la presencia de Cástor y Pólux. Encontramos además a ¨Jack with the lantern¨ (Jack con una linterna) de los ingleses que simboliza a un fantasma que guiaba con una linterna a los viajantes; y el siniestro ¨Moines des Narais¨con idéntica ocupación.
En Chile tanto el ¨farol¨ como el ¨carbunclo¨ tienen su equivalente en el ¨Alicanto¨.
En el desierto del Gobi se las conoce como ¨fuegos del Diablo¨ semejante a la denominación de ¨diablos luminosos¨ que se da en Cádiz, España.
Los cubanos las nombran como ¨luz de Yara¨, en Petra las conocen como Djinn o Djenum.

Un problema único
El seguimiento del fenómeno en campo y la encuesta de testimonios aporta datos imprescindibles para cualquier iniciativa posterior: no solo indica constantes horarias, temporales y espaciales sino que perfila ese rasgo extraño que resulta la conducta del ovni en su aparente interacción. No es infrecuente que el testimonio se transforme en descripción de un ente vivo antes que una rareza física. Este aspecto, tan proclive a la valoración apresurada de los críticos, es el centro del debate sobre el origen de la rareza merced a que su dinámica real y sistemáticamente estudiada implica reconocer que otras fuerzas intervienen para hacer del encuentro un verdadero juego de inducciones y respuestas, y es posible que las ideas folklóricas que pincelan a estos objetos como entes supranaturales no sean producto del pensamiento mágico de una comunidad sino una fiel descripción de lo observado, impregnada sí por los efectos de una interpretación que se enraíza en la cultura y se convierte en patrimonio de una sociedad campesina luego de décadas o siglos de convivencia. Por este solo hecho las luces se están transformando en el desvelo de muchos estudiosos en los más altos niveles validando de algún modo la tradición de los valles sobre el farol o la luz mala pampeana, especialmente la de sus observadores. Ya no hay tesoros bajo la tierra donde las luces aparecen, hay un misterio desafiante que da la razón a la gente.

INFORME OFICIAL DE LA POLICIA DE CACHI

Como adelantáramos en el número anterior de Gaceta Ovni, las gestiones para conseguir el informe de los srs. Flores y Corimayo, tuvieron respuesta afirmativa.
No contamos con autorización para exponerlo con los detalles administrativos, ni los nombres de las autoridades intervinientes, pero podemos referirnos a él someramente para confirmar el interés de la fuerza por el acontecimiento.
El texto describe la vivencia de los policías siguiendo el relato original con precisión y establece que los pasajeros civiles eran menores de edad, razón por la que no es posible consignar públicamente sus nombres pues se dirigían (comisionados los policías) al Juzgado de Menores de la Ciudad de Salta.
La hora de inicio del suceso Ovni está fijada a las 04:30 del día 9 de Mayo del 2001 y su locación en la Ruta Provincial N° 33.
También especifica que es el Paraje Guanaquito, más precisamente la quebrada del mismo nombre, a 100 metros de la ruta donde descendió el objeto cerrando el paso del móvil policial.
Destaca la aparente falla inexplicable del motor y su posterior funcionamiento.
Luego indica que el objeto llegó hasta la Gruta de Piedra del Molino donde, al comenzar a descender el móvil policial, el objeto se desplaza en la misma dirección, pero a una distancia de 500 metros de altura en las inmediaciones del paraje Valle Encantado.
Es importante cuando refleja los dichos de los policías al comentar los dolores de cabeza y nauseas que padecieron al concluir la experiencia.
Finaliza el informe diciendo textualmente:
Cabe hacer notar que dicha experiencia fue informada en forma verbal en su debido tiempo a la Unidad Regional N° 6, pero como se tratan fenómenos anormales en la zona, no fue necesario cursar informe. Posteriormente la misma fue comentada al Sr. Antonio Zuleta, domiciliado en…..Cachi, quien suele filmar con frecuencia estos objetos extraños y al mismo expande la información a los medios periodísticos.
Con esto cumplimos en dar a nuestros lectores la información, en parte por su importancia y el interés que esto suscita